El 12J y el pacto en Europa modifican las estrategias políticas de los partidos

El PP estudia un giro hacia la moderación y Podemos se plantea volver a sus orígenes

Pablo Casado, ayer en el congreso del PP de Valencia
Pablo Casado, ayer en el congreso del PP de Valencia

Madrid / La Voz

Las elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco se saldaron sin sorpresas en lo que afecta al ganador y la formación de Gobierno. Pero los primeros comicios tras la pandemia del covid-19 y el pacto alcanzado en la Unión Europea modifican el tablero político y condicionan las estrategias de los partidos de cara a un largo período de dos años libre de citas electorales con la única excepción de las catalanas. 

PSOE

Optimismo, pero preocupa Podemos. Los resultados en el País Vasco, pero sobre todo los cosechados en Galicia, en donde el PSdeG perdió la segunda posición en favor del BNG, han puesto en guardia al PSOE. Ni el empuje de ser el partido que gobierna ni la gestión de la pandemia sirven para marcar diferencias. Los socialistas insisten en que ninguno de los dos territorios eran propicios para el PSOE, por lo que es posible mantener el optimismo, especialmente después del acuerdo alcanzado en Bruselas, con el que dan por asegurada la legislatura. La apuesta es mantener el Gobierno de coalición, pero preocupa que la debilidad de Unidas Podemos pueda generar inestabilidad en el Ejecutivo si Pablo Iglesias opta por radicalizar sus posiciones. La prioridad absoluta de Sánchez es aprobar los presupuestos. Y ganarse el apoyo de Cs es crucial ante la constatación de que el pacto con ERC es muy difícil con las elecciones catalanas a la vuelta del verano. 

PP

Presión hacia la moderación. Ni el triunfo de Feijoo en Galicia ni el fracaso de la coalición con Cs en el País Vasco han supuesto una sorpresa en Génova. Pero la respuesta interna en el partido ante esos dos resultados simultáneos pone a prueba la capacidad de Casado para mantener su apuesta de oposición frontal al Gobierno en plena pandemia y, sobre todo, de mantener como portavoz a Cayetana Álvarez de Toledo, representante del sector más duro. Los tres principales barones populares, Feijoo, el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco y el andaluz José Manuel Moreno, piden un cambio de rumbo que permita marcar distancias claras con Vox para tratar de aglutinar todo el espacio de centroderecha ensanchando el partido. El hecho de que con el discurso templado de Feijoo Vox haya quedado fuera del Parlamento gallego, y, sin embargo, con un candidato duro del sector más radical del PP como Carlos Iturgaiz los de Abascal hayan logrado entrar en el Parlamento vasco, juegan a favor de esa tesis. El acuerdo para los presupuestos se considera imposible, pero los pactos en sanidad y la Unión Europea en la comisión para la reconstrucción apuntan a un movimiento hacia la moderación y el diálogo en el PP.

Unidas Podemos

Mesura o radicalización . Nadie en Unidas Podemos esperaba un resultado brillante el 12J. Pero nadie previó tampoco la magnitud de la catástrofe en Galicia. Quedar fuera del Parlamento gallego es el mayor golpe sufrido por el partido morado desde su fundación. Nada cambiará a corto plazo en la cúpula porque Pablo Iglesias mantiene el control férreo de todos los órganos de dirección tras haber purgado a los críticos. Pero la formación se debate entre quienes consideran que les perjudica el enfrentamiento de Iglesias con los medios y sus diferencias con Sánchez en economía y quienes, al contrario, opinan que es la cercanía al PSOE la que los lastra, por lo que es necesario recuperar el discurso más radical. De momento, esta segunda tesis es la que se está imponiendo, aunque en ningún caso se plantea una ruptura del Gobierno de coalición, que dejaría al partido a la intemperie en un largo período crítico hasta las generales. El resultado en Cataluña será decisivo para marcar el rumbo. 

Ciudadanos

Distancia con el PP. Pese a lograr dos diputados regalados por el PP en el País Vasco, Cs comprueba que esa alianza no suma. Arrimadas quiere recuperar el espacio de centro pactando con el PSOE y se resiste a repetir en Cataluña, su mayor nicho electoral, la coalición con el PP. A Vox, por su parte, se le abre otro altavoz político para su discurso tras lograr un escaño en Parlamento de Vitoria desde el que tratará de alborotar la política vasca.

Tras el verano arranca el reto de aprobar los presupuestos 

A la vuelta del verano, en un escenario marcado por la incertidumbre surgida de las elecciones del 12J y por la campaña electoral de los comicios catalanes, que probablemente sean convocados el 11 de agosto para celebrarse el 4 de octubre, el Gobierno afronta el reto de aprobar unos presupuestos para los que, a día de hoy, no cuenta con apoyos suficientes. El desafío, de cuyo resultado puede depender la continuidad de la legislatura, se presenta arduo. Hasta este momento, el Gobierno no había podido definir las líneas básicas al no conocer qué cantidad le correspondería de los fondos europeos. Ahora, los 140.000 millones de euros son un colchón amplio para negociar apoyos y plantear reformas sin dejar de poner el acento en las ayudas sociales. La batalla estará en mantener hasta el último momento la opción de pactar con Cs sin cerrar la puerta a ERC. 

Calviño, contrapeso de Iglesias

Los malos resultados en Galicia y País Vasco podrían llevar a que los de Iglesias regresaran a sus exigencias de imponer una derogación completa de la reforma laboral o un impuesto a los ricos. Algo que sería prácticamente incompatible con el apoyo de Ciudadanos. El fracaso de Nadia Calviño en el asalto al Eurogrupo debilita la posición de la vicepresidenta económica, principal contrapeso de Pablo Iglesias en el Ejecutivo. Pero, tras superar las diferencias dentro del Gobierno, quedará escoger socio. El acuerdo con ERC y la mayoría de la investidura, el preferido en Moncloa, se presenta difícil en medio de una batalla electoral en Cataluña, con el partido de Carles Puigdemont presionando a los republicanos para que no pacten con el Gobierno español. El trámite de las cuentas públicas es largo y ERC podría optar por distanciarse en el arranque para volver al diálogo en el último tramo, tras las elecciones catalanas y antes de la votación final en diciembre.

Apostar de inicio por la vía de sumar al PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, PNV y partidos pequeños es arriesgada, porque los naranjas, aunque están abiertos a ello, tendrían la capacidad de condicionar los presupuestos. El PSOE busca más bien su abstención a cambio de concesiones menores, pero pactando con ERC y poniendo a la vez la presión en el PP, invitándole a sumarse a un acuerdo imposible. Pero los populares podrían devolver la presión a Sánchez si optan por la vía Feijoo de plantear una dura oposición al Gobierno, pero abriéndose a pactos en materia económica. Algo para lo que los barones del PP, asfixiados económicamente, presionan a Casado. Una abstención pactada del PP en la votación del nuevo techo de gasto debilitaría a Podemos y ERC.

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