La captación yihadista se diversifica e incluye a mujeres, jóvenes y españoles

Carmen G. Mariñas, F. E. REDACCIÓN / LA VOZ

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Imagen de archivo de una operación policial contra el yihadismo
Imagen de archivo de una operación policial contra el yihadismo Benito Ordóñez

La propaganda ha cambiado desde el auge del Estado Islámico en el 2012

02 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Hasta el 2012 el fragmento de población al que se dirigían los grupos terroristas para ganar adeptos era claro: varones y, en su mayoría, inmigrantes de primera generación. Sin embargo, este segmento sociodemográfico ha cambiado. Ahora, las características de los nuevos adeptos son más diversas, abarcando un mayor número de mujeres y jóvenes, así como de personas de nacionalidad española.

Pero, ¿qué lleva una persona a querer formar parte de la yihad? Existen dos factores, denominados de «asociación diferencial», que explican porque algunos individuos apoyan la visión deformada del Islam, que es el salafismo yihadista, y otros, en el mismo segmento poblacional, no.

El primero son los agentes de radicalización, una persona que se dedica a transmitir la ideología y los comportamientos propios de este tipo de organizaciones. Por otro lado, las relaciones interpersonales previas también juegan un papel muy importante, «porque en estas relaciones existe una relación de poder y de confianza y seguridad, porque sabes que tu hermano o tu pareja no te va a delatar, por lo que las células son más seguras», explica Carola García-Calvo, investigadora principal de radicalización violenta y terrorismo global en el Real Instituto Elcano.