La reunión entre el Gobierno y Ciudadanos tensa la relación entre los socios del Ejecutivo

Ningún ministro de Podemos asiste al encuentro de Calvo con Cs sobre el covid-19, con la vista puesta en los presupuestos

Reunión mantenida entre la vicepresidenta Carmen Calvo y el portavoz adjunto de Cs en el Congreso, Edmundo Bal, sin ningún ministro de Podemos
Reunión mantenida entre la vicepresidenta Carmen Calvo y el portavoz adjunto de Cs en el Congreso, Edmundo Bal, sin ningún ministro de Podemos

Madrid / Colpisa

El acercamiento de Pedro Sánchez a Ciudadanos, que ha pasado de socio ocasional a preferente, ha hecho saltar las costuras del Gobierno de coalición. La buena sintonía exhibida con los liberales con los que la vicepresidenta primera Carmen Calvo se ha reunido este lunes en el Congreso con pandemia como telón de fondo pero con la vista puesta en la negociación de los Presupuestos ha despertado los recelos de Unidas Podemos. En las filas moradas no ha gustado que en la cita no estuviera presente ninguno de sus ministros pese a que Calvo ha intentado rebajar la tensión argumentando que el Ejecutivo es uno solo, y que cuando hay un miembro, «está todo el Gobierno».

Pero las aguas, lejos de calmarse, se han agitado. Poco después del encuentro, la ministra de Igualdad, Irene Montero, ha publicado un duro tuit en el que acusa al PSOE de «mirar hacia la derecha» e incluso incumplir el «acuerdo de gobierno» que Sánchez selló el pasado diciembre con Pablo Iglesias. «Ciudadanos gobierna gracias a Vox. Por eso no es creíble que vayan a apoyar las políticas centrales del Gobierno de coalición. Quien mira a la derecha no es el Gobierno, sino una parte de él. Cumplir el acuerdo de gobierno implica cuidar la mayoría parlamentaria que lo hizo posible», ha escrito Montero.

Tras ella, el portavoz parlamentario de Podemos, Pablo Echenique, ha señalado que los acuerdos que los miembros socialistas del Gobierno alcancen con la formación de Inés Arrimadas solo «comprometen al PSOE y ha acusado a Sánchez de «cambiar de aliados», algo que en su opinión, «no es sensato». En la misma línea, el secretario de Estado de Derechos Sociales y mano derecha económica de Iglesias, Nacho Álvarez, ha advertido que sería «desastroso» poner en marcha las «ocurrencias» económicas de Ciudadanos.

La posibilidad de sumar al partido de Inés Arrimadas a las cuentas del año que viene provoca tensión en el Gobierno. El líder de Unidas Podemos y vicepresidente segundo señaló a finales del mes pasado que los naranjas eran «incompatibles» con su proyecto y que es necesario «rearmar» la mayoría de la investidura. Los Presupuestos prometen ser la prueba de fuego para la solvencia de Sánchez, tras dos años en la Moncloa arrastrando las cuentas públicas de Cristóbal Montoro, y para la solidez de la coalición. «Los fondos de la Unión Europea refuerzan la oportunidad de unos Presupuestos ambiciosos y progresistas», resaltó Álvarez.

Aunque en las filas naranjas insisten en que las cuentas públicas no han estado encima de la mesa, una de las medidas que han debatido con Calvo y la ministra de Política Terral, Carolina Darias, presente también en el encuentro, depende exclusivamente de que estas salgan adelante. Los liberales quieren que el Ejecutivo se comprometa a aprobar una partida presupuestaria para la adquisición de material sanitario para que no se repitan los problemas de suministro de la primera oleada. «No hemos hablado de Presupuestos. No era el momento», ha asegurado Bal, que ha vuelto a mostrar la disposición de su partido para sentarse a negociar las cuentas del Estado siempre que sean «responsables y moderadas».

En la misma línea, el portavoz adjunto de Ciudadanos ha afirmado tajante que «no hay ningún tipo de veto» y para ello ha recordado su negociación con la titular de Trabajo, Yolanda Díaz «la ministra de Podemos, si es que queremos hablar con esta terminología» para desvincular los ERTE del estado de alarma, como finalmente se logró.

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