Biden reorienta la convención demócrata para captar el voto republicano hastiado de Trump

La cita, que arranca este lunes en Milwaukee, se reducirá a dos horas diarias y será digital

Joe Biden y Kamala Harris, aspirantes demócratas a la presidencia y vicepresidencia de Estados Unidos
Joe Biden y Kamala Harris, aspirantes demócratas a la presidencia y vicepresidencia de Estados Unidos

Nueva York / Colpisa

Será una convención sin aplausos, sin globos y sin confetis, pero la función debe continuar. Nunca se ha cancelado una, ni bajo el azote de los huracanes. Son una pieza fundamental de la campaña política, esa en la que se define el mensaje electoral, se unifica al partido y se concentra la atención de todo el país.

La que empieza este lunes será como ninguna otra, una convención virtual reducida a dos horas diarias (de nueve a once de la noche, hora local), en la que los ponentes ni siquiera estarán en el escenario de Milwaukee (Wisconsin). La ciudad que había sido seleccionada para albergar esta gran fiesta contaba 50.000 personas durante una semana. «Ha sido como un puñetazo en el estómago», decían los propietarios de negocios locales al Milwaukee Journal Sentinel, donde muchos contaban con este gran evento para salvar el año de la pandemia. El presidente del Partido Demócrata, Tom Pérez, había prometido que no dejaría colgada a la ciudad de un Estado que aspiran a ganar, pero al final la realidad se ha impuesto. Ni el propio candidato irá el jueves a dar su gran discurso de coronación, sino que lo hará desde su lugar de residencia en Delaware, como Donald Trump a final de mes desde la Casa Blanca.

Muchos han criticado la elección del presidente, que no respeta la diferenciación política entre la campaña privada para su reelección y el poder que ostenta, pero no han encontrado bases legales para impedírselo. Los abogados de Trump siempre hallan lagunas legales. Al organizarlo en el Jardín del Este, donde está la residencia privada de los presidentes, en lugar del ala Oeste, que aloja el poder, le exime de los tribunales. Con esa decisión Trump aprovecha sin remilgos la fuerza de esos poderosos símbolos a su alcance. Se arriesga, eso sí, a que pase desapercibido como una de las muchas conferencias de prensa de las que tanto ha abusado para acaparar tiempo televisivo.

Los demócratas se beneficiarán de ser la novedad y de un atractivo cartel con estrellas para todos los gustos que incluye a Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez, Michelle y Barack Obama, Hillary y Bill Clinton, Nancy Pelosy, Elizabeth Warren, Michael Bloomberg y John Kasich, entre otros.

Presencia del republicano John Kasich

El exgobernador de Ohio y excandidato presidencial republicano, John Kasich, que se enfrentó a Trump en las elecciones pasadas no es un nombre glamuroso fuera de casa, pero supone uno de los más importantes fichajes de esta convención. Con él los demócratas intentan pescar a los republicanos asqueados con el Gobierno de Trump, esos que no tienen estómago para verle mentir día a día y desmontar su democracia desde dentro cuatro años más.

Kasich dijo a la cadena Fox que cuando se lo pidieron tuvo que hurgar en su conciencia para aceptarlo. Al votar en el 2016 escribió el nombre del senador John McCain, en lugar de apoyar al candidato de su partido o a Hillary Clinton. «No apoyé a Trump porque tenía miedo de que dividiría al país en vez de unirlo», contó a la CNN. «Desafortunadamente en los últimos tres años y medio le he visto hacer precisamente eso y no creo que sea bueno para el país. No podemos seguir así».

Kasich planea decir a los estadounidenses que Biden no es tan extremista como dicen los líderes republicanos que apoyan a Trump, sino que es un buen hombre que «intentará unirlos». Sabe que se enfrenta a la ira de Trump y sus acólitos y no le importa. «Estoy dispuesto a caminar por esa carretera solitaria», lapidó.

La estrella progresista

El republicano dispondrá de más tiempo que Alexandria Ocasio-Cortez, la estrella más progresista que tiene la formación demócrata, a la que sólo le han dado «Un minuto. Sesenta segundos», tuiteó. «Que la fuerza me acompañe». Es probablemente la peor decisión que ha tomado Biden hasta el momento. Los seguidores progresistas de Bernie Sanders nunca perdonaron a Hillary Clinton las humillaciones a las que los sometió en la convención de Filadelfia del 2016. «Se va a acordar de nosotros en noviembre», le juró entonces Angelica Dueñas, una delegada de Sanders por California, mientras se iba del pabellón con lágrimas en los ojos. Clinton perdió esas selecciones por poco más de 10.000 votos en estados como Pensilvania. Si hubiera atraído bajo su ala a los seguidores de Sanders, hoy sería presidenta y Trump, ni siquiera historia.

Rescatar el alma del país

Una vez más, el candidato del establishment ha elegido girar al centro para atraer a los republicanos moderados, en lugar de a las bases de su propio partido. Trump, sin embargo, ha demostrado que gobernar para un pequeño grupo de leales da más réditos que intentar contentar a todos, porque el centro cada vez existe menos en la política. Los demócratas no aprenden esa lección y cuentan con que la perspectiva de cuatro años más de Trump será tan intolerable para muchos estadounidenses que no tendrán más remedio que votar por Biden si quieren poner fin a la presidencia del caos. El exvicepresidente de Barak Obama dice venir a rescatar el alma de Estados Unidos, mientras los progresistas siguen soñando con un cambio real.

El excandidato Andrew Young ganó en California más votos que Kamala Harris, pero ni siquiera había sido invitado a hablar en esta convención hasta que sus furibundos seguidores inundaron al partido con e-mails de protesta. Por contra, Michael Bloomberg y sus millones han tenido desde el inicio un lugar de honor en la lista de participantes. De la capacidad de estos progresistas para hacer de tripas corazón y salir a votar con tal de enterrar la presidencia de Trump, a sabiendas de que será para volver a más de lo mismo, dependerá el resultado de noviembre. La campaña demócrata tiene esta semana su mejor oportunidad para poner a estas elecciones el alma que promete rescatar. 

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