La oposición conservadora argentina busca líder tras el fiasco de Macri

El expresidente no aclara su futuro político y las fisuras afloran en la coalición de derechas

El expresidente argentino Mauricio Macri
El expresidente argentino Mauricio Macri

Redacción / La Voz

Mauricio Macri se convirtió en el 2015 en el líder conservador y liberal frente al kirchnerismo, con la coalición Cambiemos, hoy llamada Juntos por el Cambio. Pero desde que fracasó en su reelección en el 2019, el expresidente se ha alejado del escenario político para actuar como presidente de la Fundación FIFA y hasta ahora, nadie ha asumido su función de liderazgo en el bloque político que hace oposición al Gobierno de izquierda de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, según señala Santiago Leiras, politólogo y profesor de la Universidad de Buenos Aires.

El experto dice que un hipotético regreso de Macri al frente de la coalición «parece difícil, pero no imposible», pues el expresidente no ha dejado claro su futuro político. El académico recuerda que después de meses de silencio, en julio, Macri volvió a hacer críticas públicas a Fernández y su gestión de la pandemia, lo que podría indicar su retorno a la escena política.

«Es una situación compleja, el líder no ha abdicado, aunque tampoco queda clara su continuidad», dice Leiras. El puesto tiene aspirantes, según el docente, como María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, del partido Propuesta Republicana (PRO); y Alfredo Cornejo y Gerardo Morales, de la Unión Cívica Radical (UCR). «Pero no hay carrera por la sucesión de Macri», afirma.

Leiras apunta que la falta de liderazgo es solo uno de los problemas de la oposición de derechas. La coalición también tiene que procesar la derrota electoral del 2019 y preservar la coexistencia de sus diferentes posicionamientos, pues la formación Juntos por el Cambio está compuesta principalmente por los partidos PRO, URC, Coalición Cívica y sectores del Peronismo Federal. «Estos desafíos no han resultado en la ruptura de la alianza, al menos en el corto plazo, pero ellos solo pueden desplegar una estrategia reactiva o defensiva frente a las iniciativas del Gobierno de Fernández», explica el académico.

Las posibles fracturas en la coalición, sin embargo, no significarían algo malo, según la politóloga Mara Pegoraro. Explica que el sistema electoral argentino estimula «una mayor fragmentación en los bloques legislativos y una mayor dispersión de la oposición para que la sociedad argentina no se sintetice en posiciones mayoritarias». Actualmente, el Congreso del país está compuesto por 17 bloques legislativos distintos, «lo que significa que no existe una sola oposición y Juntos por el Cambio se ha caracterizado por tener diferentes exponentes y referentes con capacidad para articularse», dice Pegoraro.

División gubernamental

El bloque del Gobierno, llamado Frente de Todos, compuesto por los partidos de izquierdas, tampoco vive en armonía, porque no ha resuelto las divisiones que les costaron las elecciones del 2015, dice Leira. «El presidente Fernández intenta posicionarse como árbitro de la coalición ante la ausencia de un liderazgo, lo que lo lleva a representar diferentes roles, como el hombre de ruptura, de diálogo, de moderación y de confrontación. Este carácter bifronte de su gestión genera problemas de confianza hacia los opositores y los inversores externos, al tiempo que no le beneficia frente sus aliados», explica el docente, que lo considera un factor que causa desconfianza sobre sus proyectos.

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