Casado rechaza servir de «muleta» a Sánchez y enfría un acuerdo de los Presupuestos

«Gracias, Cayetana; esta será siempre tu casa», afirmó el líder popular


Madrid | La Voz

Con la intención de pasar página, pero sin desaprovechar la oportunidad de mandar mensajes velados a su ya exportavoz parlamentaria. Fue la forma en la que Pablo Casado oficializó ayer ante la Junta Directiva Nacional del PP los últimos cambios efectuados. El más sonado, el cese de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz parlamentaria, lo fue justificando a través de varias frases intercaladas en su discurso. «El PP no tiene vocación de minoría indomable, la tiene de mayoría imbatible. Somos un partido de plazas anchas, no de trincheras estrechas», dijo, en lo que pareció una explicación del relevo de Álvarez de Toledo. Casado evitó entrar de lleno en la polémica tras el portazo del lunes de la todavía diputada por Barcelona: «Gracias por todo, Cayetana. Esta será siempre tu casa y puedes contar conmigo», afirmó. Según trasladaron fuentes populares, su decisión ya era firme desde hace meses, pero las declaraciones de Álvarez de Toledo criticando al rey emérito lo precipitaron todo.

Junto al nombramiento de Cuca Gamarra como nueva portavoz parlamentaria, los otros dos cambios sustanciales fueron el ascenso de Ana Pastor a la vicesecretaría de Política Social y la elección del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, como portavoz del partido. Los tres estuvieron presentes en la sala de Génova desde la que Casado ofreció su discurso. En la puesta en escena, presidiendo la cabecera, junto a Casado, el secretario general del PP, Teodoro García-Egea, la persona que ejecutó la salida de Álvarez de Toledo.

Uno de los que tomó la palabra por vía telemática fue el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que refrendó los cambios y llamó a trabajar desde la unidad para combatir al «peor Gobierno de España». La presidenta de Madrid, Díaz Ayuso, también pidió un cierre de filas.

Existen varias lecturas dentro del partido sobre los últimos movimientos. Por un lado, los que apuntan a que el ascenso de perfiles más amables favorecen un acercamiento al Ejecutivo. Sin embargo, en las últimas horas también son varios los dirigentes que apuntan justo lo contrario, y que por tanto estos cambios responderían al pálpito de que Sánchez será incapaz de aprobar unas nuevas cuentas, y que, por tanto, no resta mucho para que los españoles vuelvan a ser convocados a unas nuevas generales.

Las vacaciones de Sánchez

En su discurso de ayer, Casado pareció alimentar esta tesis al rechazar ser «la muleta» de los socialistas: «Nadie en esta junta aspira a ser ministro de Sánchez, sino a derrotarle en las urnas. No hay pacto posible con quienes piden la abdicación del rey, la independencia de Cataluña y el blanqueamiento de los batasunos. Vamos a volver al Gobierno muy pronto», auguró. En el PP consideran que la pandemia, el escenario catalán y a la incompatibilidad de Podemos con Cs harán que el Ejecutivo salte por los aires en unos meses. El jefe de la oposición mostró su preocupación por la evolución de los datos del coronavirus en España, el país con la tasa más alta de contagios de toda la UE, una segunda oleada de la que responsabilizó en parte al Gobierno: «La primera pilló a Sánchez organizando el 8M, y esta de vacaciones en Doñana», criticó, mostrándose especialmente duro con la incertidumbre en materia escolar.

Pensando ya en esa opción de adelanto electoral, Casado solicitó la confianza de los españoles ensalzando su trabajo: «Hace dos años todos hablaban del sorpasso de Cs al PP; hace uno, del sorpasso de Vox al PP; y ahora solo se habla del sorpasso del PP al PSOE», destacó, aupado por algunas encuestas. 

Cargos del PP apuntan a un retroceso de la influencia de Aznar en el partido

Nuria Vega

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La salida de Cayetana Álvarez de Toledo de la portavocía del PP en el Congreso ha despertado lecturas en clave interna. Dados sus vínculos con Aznar y la fundación FAES, en las filas populares se preguntan si su destitución supone un retroceso en términos de influencia de esa corriente que había vuelto al partido de la mano de Casado. Las fuentes consultadas no se atreven a vaticinar qué peso ejercerá el aznarismo en esta nueva etapa, pero sí creen que supone una pérdida de poder para el círculo del expresidente del Gobierno que ya se remonta a meses atrás.

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