Lukashenko aparece con un Kalashnikov en pleno desafío a los opositores

R. Mañueco MOSCÚ / COLPISA

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El presidente bielorruso Alexander Lukashenko, ayer, armado y con chaleco antibalas
El presidente bielorruso Alexander Lukashenko, ayer, armado y con chaleco antibalas POOL PERVOGO | Reuters

Decenas de miles de personas protestaron el domingo ante el palacio de la Independencia, donde el presidente y su hijo llegaron enfundados en chalecos antibalas

24 ago 2020 . Actualizado a las 22:56 h.

Decenas de miles de personas volvieron el domingo a salir a la calle en Minsk y en otras ciudades del país. Y ello pese a las constantes amenazas lanzadas por el presidente Alexánder Lukashenko y a que el ministro de Defensa, Víktor Jrenin, advirtió que el Ejército intervendrá contra los manifestantes si atacan monumentos. El dictador llegó a Minsk en su helicóptero con Kalashnikov en mano. Quiso enviar así un claro mensaje a la oposición y la comunidad internacional: no va a abandonar el poder sin luchar. 

Y es que durante la concentración en Minsk hubo momentos de tensión con los militares. Tras abarrotar la plaza de la Independencia, la multitud se dirigió hacia el monumento Minsk-Ciudad Héroe, que glorifica a la capital bielorrusa como una de las que más sufrieron el ataque nazi durante la Segunda Guerra Mundial y cuya contribución a la victoria final fue decisiva. Allí se toparon con un cordón de tropas que les impidió acercarse al memorial y les conminó a disolverse.

Los participantes en la protesta, que gritaron una vez más consignas como «¡Lukashenko vete!» o «¡ponedle ante un tribunal!», continuaron su marcha tras un forcejeo verbal y psicológico con las fuerzas de seguridad, desplegadas en la acera opuesta de la avenida Masherov. Allí estaban algunos de los miembros del Comité de Coordinación opositor, Olga Kovalkova, María Kolésnikova, Pável Latushko, Serguéi Dilevski y Maxim Znak.