Morrocoy, un desastre en el paraíso

El vertido de más de 20.000 barriles de petróleo daña uno de los arrecifes coralinos más importantes de Latinoamérica


Caracas

El vertido de más de 20.000 barriles de petróleo daña uno de los arrecifes coralinos más importantes de Latinoamérica

El Parque Nacional Morrocoy, en el Caribe venezolano, es uno de los arrecifes coralinos más importantes de Latinoamérica. Un paraíso que ha puesto en peligro el vertido de más de 20.000 barriles de petróleo. El impacto ecológico en el rico ecosistema natural amenaza con prolongarse durante el próximo medio siglo.

El derrame de combustible, proviniente de la refinería de El Palito, situada a unos 40 kilómetros de uno de los parques nacionales más hermosos de Venezuela y el Caribe, es mayor que el sufrido hace unas semanas en isla Mauricio, en el océano Índico, pero solo ha ganado notoriedad internacional con la denuncia de la activista sueca Greta Thunberg.

En realidad, se trató de tres vertidos, ocurridos entre el 1 y el 11 de agosto, pero fue en este último día cuando las mareas llevaron el combustible al parque nacional. Desde entonces, el recinto se encuentra cerrado al público y también a las oenegés medioambientales, que denuncian que se les impide participar en las labores de recogida del crudo para impedir que se divulguen imágenes de la devastación.

El biólogo venezolano Eduardo Klein, quien reside en Australia, señaló a la radio alemana Deutsche Welle que el vertido en Morrocoy triplica en volumen de crudo al registrado en Mauricio. El pasado 25 de julio un barco japonés encalló en aguas de esta isla paradisíaca y derramó en sus costas más de 800 toneladas métricas de petróleo.

Un destino atractivo

Al estar equidistante de Caracas, Maracaibo y Valencia, las tres ciudades más grandes de Venezuela, es lo que ha hecho de Morrocoy uno de los destinos más atractivos. Ubicado a unos 250 kilómetros de la capital, el archipiélago, compuesto de cayos y playas paradisíacas, y con abundancia de corales y especies marítimas, es comparable al famoso archipiélago de Los Roques, también ubicado en el país sudamericano, pero mucho más cercano a la costa.

Ya hace más de una década, el impacto provocado por la gran cantidad de turistas que visitaban el parque obligó al Gobierno venezolano a prohibir la pernocta en tiendas de campaña en sus cayos y a limitar el número de lanchas por el daño que estaban ocasionando en los arrecifes de corales.

Pero la gran amenaza para el paradisíaco lugar es la cercanía de la refinería de El Palito, una vieja instalación que lleva en funcionamiento desde hace 45 años y que en la última década ha sido víctima de un creciente proceso de deterioro, como toda la industria petrolera venezolana.

Después de llevar paralizada más de cuatro años, la instalación ha sido puesta en marcha intempestivamente ante la crisis de gasolina que padece el país. Venezuela tiene una capacidad de refinación de más de un millón de barriles diarios de petróleo, pero actualmente está totalmente inoperativa.

Desde que comenzaron los intentos de poner de nuevo en funcionamiento las refinerías de El Palito y de Cardón, en la costa del estado de Falcón, el parque se ha visto afectado por al menos cinco vertidos, siendo el último el más grave.

Cincuenta años

Para la bióloga Julia Álvarez, experta de la Sociedad Venezolana de Ecología, las consecuencias del vertido de petróleo podrían durar cincuenta años, especialmente los daños en las especies marítimas. Además, al menos tres cursos de agua dulce que desembocan en el parque nacional también se están viendo afectados.

Como en casi todos los desastres medioambientales, las imágenes falsas han llenado las redes sociales. Fotos del desastre de isla Mauricio y un vertido de petróleo ocurrido en Corea del Sur en el 2007 se han hecho pasar por el de Morrocoy.

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