El Gobierno aumentará la cobertura de los trabajadores para «estabilizar la economía»
26 ago 2020 . Actualizado a las 19:11 h.Alemania tira de chequera para capear la crisis del covid-19. No solo ha desplegado programas de ayudas públicas por 820.000 millones de euros (24 % de su PIB) sino que está dispuesta a sacar toda la artillería que le queda para evitar que su economía se hunda. Y en ese ejercicio, el mantenimiento del empleo es una pieza clave. Por eso el Gobierno federal -coalición de conservadores y socialdemócratas-, acordó a última hora del martes un plan para prorrogar los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), «kurzarbeit» en alemán, hasta finales del 2021. De esta forma, la cobertura salarial de entre el 60 % y el 87 % que ofrece el Estado a los trabajadores inactivos pasará de estar vigente un total de dos años, frente al año previsto inicialmente. Y todo a pesar de que las estadísticas apuntan a que el país germano se está recuperando mejor y más rápido que sus vecinos.
Berlín está más preocupada por ver la luz al final del túnel que por la cartera, por eso desembolsará unos 10.000 millones de euros para extender los ERTE. Esta prestación por reducción de la jornada asciende de manera regular al 60% del salario neto y al 67% en el caso de trabajadores con hijos, aunque tras el acuerdo del martes será incrementada hasta el 70% del último salario neto a partir del cuarto mes y hasta un máximo del 87% desde el séptimo mes, según apunta Europa Press.
Las razones detrás de esta blindaje laboral las dio el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, en una entrevista con la televisión ZDF: «En estos momentos se trata de estabilizar la economía», aseguró antes de reivindicar la gestión del Ejecutivo de Merkel, otrora mucho más ortodoxo con los países de la periferia: «Debido a que actuamos con rapidez y de manera integral, Alemania ha superado la crisis mucho mejor que otros países», añadió. Prueba de ello es que la economía alemana cayó la mitad que la española en el trimestre del confinamiento y ya recupera el pulso: «Las cosas van mejor de lo que se temía hace unas semanas».
Crisis de larga distancia
Aunque los datos llaman al optimismo, el ministro alemán de Empleo, Hubertus Heil, advirtió de que la crisis, la más profunda que se recuerda desde la Segunda Guerra Mundial, tendrá efectos duraderos para muchas generaciones: «No habrá terminado para el 1 de enero». Su equipo hace cuentas. No solo por la factura de los ERTE, también por la hipoteca que arrastrará el país tras conocerse que Alemania cerró la primera mitad del año con un déficit de 51.600 millones de euros en contraste con el saldo positivo de 46.500 millones contabilizado en la primera mitad de 2019.