Quién toma la temperatura a los niños, uno de los escollos en el acuerdo de vuelta a clase en Italia

La Voz

ACTUALIDAD

La ministra de Educación italia, Lucia Azzolina
La ministra de Educación italia, Lucia Azzolina Filippo Attili / Italian Governmen

El uso de mascarillas es otro de los puntos que enfrente al gobierno central y a los ejecutivos regionales

26 ago 2020 . Actualizado a las 20:49 h.

Los ministros italianos implicados en la apertura de los colegios el 14 de septiembre, los responsables de la gestión de la pandemia y los representantes de las regiones no lograron este martes cerrar el acuerdo sobre la vuelta a clase, al mantenerse las discrepancias en cuestiones como el uso de la mascarilla en clase o la medición de la temperatura de los alumnos.

La ministra de Educación italiana, Lucia Azzolina, ha afirmado repetidamente que el curso escolar comenzará como estaba previsto el 14 de septiembre, y ya se han aprobado una serie de medidas aconsejadas por el comité científico-técnico, pero mientras han surgido divisiones sobre cómo poner en práctica esas normas.

Uno de los puntos conflictivos está en asegurar que, tal y como recoge la normativa, no vayan al colegio los niños que presenten una temperatura de 37,5 grados. ¿Quién es el encargado de medir la temperatura? Ahí surge el conflicto. Sanidad ha pedido a los padres que tomen la temperatura de sus hijos antes de llevarles a clase para evitar aglomeraciones a la entrada o el posible contagio en los medios de transporte, pero algunos responsables regionales piden que se tome la temperatura a los alumnos a la entrada de los centros.

El presidente de la región sureña de Campania, Vincenzo De Luca, opinó que «la hipótesis de que la temperatura se mida en casa y no en la escuela es poco realista» y anunció que en su región se está trabajando para medir la fiebre a la entrada de los centros educativos. Y en Roma, por ejemplo, la temperatura «debe» tomarse a cualquier persona que ingrese a centros preescolares y guarderías, incluidos padres y cuidadores, pero no en el resto de ciclos escolares.

Otro de los temas que está dividiendo a autoridades y expertos es el uso de la mascarilla en clase para los niños mayores de 6 años. El presidente de la región de Liguria, Giovanni Toti, ya anunció que no estará de acuerdo con la obligación de tener puesto el cubrebocas durante las lecciones.

Otro de los temas que las regiones han presentado en la reunión sin obtener respuestas es la problemática del transporte público cuando comiencen el curso escolar y han pedido soluciones para que se pueda garantizar la distancia social.

Por estas y otras cuestiones, el Gobierno y las regiones se han emplazado a nuevas reuniones en los próximos días. Por el momento, Italia ha comenzado una campaña para realizar las pruebas del virus a todos los profesores y personal escolar, lo que ya ha sido causa de preocupación pues se han detectado al menos 20 positivos, mientras que muchos han rechazado someterse al test, que no es obligatorio. Para garantizar la distancia en las clases, el país ha comprado 2,4 millones de pupitres individuales; además se entregarán 11 millones de mascarillas diarias y se habilitarán locales externos para nuevas aulas.

La ministra explicó que para crear clases con menos alumnos también se han realizado 100.000 nuevos contratos permanentes y al menos otros 50.000 contratos temporales para la emergencia. Respecto a la necesidad de un mayor número de aulas para garantizar el distanciamiento entre los estudiantes, el Ministerio ha propuesto la búsqueda de otros espacios como cuarteles, centros deportivos e incluso hoteles, según explica la agencia EFE.