El Gobierno acusa a Casado de frentista por negarse a negociar los presupuestos

Desprecia por accesoria su propuesta de crear una agencia para repartir los fondos europeos


Madrid / La Voz

Ni en los presupuestos, ni en la renovación de las instituciones que requieren de una mayoría reforzada en el Parlamento. El Gobierno no encontrará el apoyo del PP para ninguna de estas dos empresas consideradas prioritarias en la Moncloa.

Así se lo reiteró Pablo Casado a Pedro Sánchez en la reunión que mantuvieron ayer en el complejo presidencial tras más de cuatro meses sin hablar, casi siete desde la última entrevista en persona. La reunión, que arrancó al mediodía y se prolongó durante dos horas, además de para la foto sirvió también para que ambos líderes se encastillaran en sus posiciones iniciales, con el Gobierno apelando al sentido de Estado «de un partido que se envuelve en la bandera y se da golpes en el pecho», y con una oposición que lamenta que solo les llaman cuando los necesitan, como para abordar la renovación de instituciones como el Consejo General del Poder Judicial, el Defensor del Pueblo o RTVE, o bien como medida de presión para dañarlos electoralmente. Porque eso es lo que creen en Génova con los presupuestos. Fuentes cercanas a la dirección del PP sostienen que las constantes llamadas de Sánchez reclamando apoyo para las cuentas públicas es una estrategia para perjudicarlos.

Casado argumentó así su rechazo a explorar un acuerdo para el proyecto presupuestario. En primer lugar, porque lo desconoce: «No me ha contado nada, ni una sola línea; para nosotros no puede ser un trágala», dijo. Por otra parte, porque el PP «lidera la alternativa» al Gobierno, y también porque existen otros caminos transitables para alcanzar los 176 diputados que requiere el Ejecutivo para jubilar los presupuestos de Rajoy del 2018. Y sin necesidad de recurrir ni a Bildu ni a los secesionistas catalanes.

El propio Casado echó las cuentas en la rueda de prensa posterior al encuentro. Finalmente, porque no tiene pensado ir a ninguna parte con Podemos, al que acusó de intentar cambiar el régimen democrático. 

«Yo no soy el del no es no»

Cuando Casado todavía estaba enredado con los periodistas en la Moncloa, ocupó su lugar en la sala de prensa la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, para cargar con dureza contra el jefe de la oposición, lamentando que siga «instalado en el frentismo y en el no es no», dijo, rescatando la expresión popularizada en su día por Sánchez. La ministra de Hacienda arremetió contra Casado por emplear la pandemia «exclusivamente con intereses» partidistas. Lo acusó de tener una actitud obstruccionista por su rechazo a apoyar los presupuestos y oponerse a la renovación de los órganos institucionales.

Minutos antes, Casado se había colocado la venda antes de la herida: «Yo no soy el del no es no, soy el del sí, no», dijo a una pregunta de La Voz de Galicia, para garantizar que la imposibilidad de acuerdo en presupuestos y renovación de cargos, no debe suponer que el PSOE y el PP no puedan explorar otro tipo de pactos, entre los que se comprometieron a relanzar el de Toledo para blindar las pensiones o a alcanzar otro por la sanidad «fuera de la confrontación partidista y duradero». Casado también celebró la reforma jurídica que plantea el Gobierno para evitar que ciertas decisiones sobre la lucha contra el virus recaigan sobre juzgados de primera instancia.

Dentro de este «horizonte de colaboración», Sánchez se abrió, dijo Casado, a estudiar la propuesta de crear una agencia nacional para la recuperación económica, para el reparto de los fondos de Bruselas destinados a paliar los efectos del coronavirus. Casado sugirió que este equipo formado por personal del ámbito público y privado debería ser liderado por alguien sin adscripción partidista. Montero desdeñó la propuesta del líder del PP, por ser algo «accesorio» y «absolutamente instrumental».

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