La nave es el objeto hecho por el humano que está más alejado de la Tierra
11 sep 2020 . Actualizado a las 08:49 h.El pasado día 5 se cumplieron 43 años desde que la NASA lanzó desde Cabo Cañaveral la Voyager 1, que en el 2012 se convirtió en la primera nave en alcanzar el espacio interestelar. Primer ingenio espacial capaz de diagnosticar y resolver problemas a bordo, esta sonda robótica de 722 kilos de peso sigue operativa en la actualidad, prosiguiendo su misión extendida, que es localizar y estudiar los límites del sistema solar, incluyendo el cinturón de Kuiper y más allá, así como explorar el espacio interestelar inmediato, hasta fin de misión.
El 25 de agosto del 2012, a 122 unidades astronómicas, la sonda dejó atrás la heliopausa, siendo la primera en alcanzar el espacio interestelar. Su misión original era visitar Júpiter y Saturno. Fue la primera sonda en proporcionar imágenes detalladas de los satélites de esos planetas.
A una distancia actual de 150 unidades astronómicas del Sol (casi 14.000 millones de kilómetros), según la NASA es la nave espacial más alejada de la Tierra y la primera en abandonar el sistema solar. En diciembre del 2018 fue secundada por su gemela Voyager 2.
A la Voyager 1 le quedan aproximadamente unos 17.700 años para salir de la nube de Oort, una estructura esférica de objetos transneptunianos a casi un año luz del Sol. Entrará en esta dentro de unos 300 años. La nave es el objeto hecho por el humano más alejado de la Tierra, y viaja a una velocidad relativa mayor que la de ninguna otra sonda espacial. A pesar de que su hermana Voyager 2 fue lanzada 16 días antes, esta nunca rebasará a la Voyager 1, ni tampoco lo hará la misión New Horizons a Plutón y el cinturón de Kuiper, a pesar de que fue lanzada desde la Tierra a una velocidad superior que las dos Voyager, ya que durante el curso de su viaje la velocidad de la Voyager 1 fue incrementada debido a tirones gravitacionales asistidos. La Voyager 1 tiene una trayectoria hiperbólica, y ha alcanzado velocidad de escape, lo que significa que su órbita no regresará al sistema solar interior. Ambas sondas Voyager han sobrepasado su tiempo de vida calculado en un principio, y cada una obtiene su energía eléctrica de tres generadores que les permitirán estar en comunicación con la Tierra hasta, por lo menos, el año 2025.