La UE da un nuevo paso para corregir su debilidad comercial frente a China

Bruselas impulsa un acuerdo de inversiones basado en el equilibrio para final de año, y reclama más compromiso a Pekín con los derechos humanos

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Bruselas
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en Bruselas POOL

Bruselas / Colpisa

El covid-19 impidió que esta cumbre tuviera carácter presencial en Leipzig (Alemania) y también retrasará el que se había convertido en uno de los retos de la presidencia rotatoria alemana de la UE: cerrar un acuerdo de inversión con China. El sello a ese gran pacto se reprogramará para el 2021. Sea como fuere, la cita entre los líderes de la UE y el régimen de Xi Jinping se celebró en la fecha prevista, este lunes, pero con carácter virtual. Con el presidente del Consejo de la UE, Charles Michel, la de la Comisión, Ursula von der Leyen, y la canciller alemana, Angela Merkel, como interlocutores del mandatario chino. La videoconferencia duró unas dos horas y dejó mensajes ambiguos: se da un impulso a la cooperación, sí, pero también se incide en la condicionalidad.

Dicho de otro modo, «diálogo bueno, abierto y honesto que debe continuar», pero con un resultado «equilibrado», con «Europa como jugador y no como un campo de juego», se lanzó desde Bruselas. Y Xi Jinping se expresó en términos similares. «Sinceridad y cooperación», «cumplir con una coexistencia pacífica» y multilateralismo, según la agencia de noticias china Xinhua.

Asuntos sensibles

Mucho por hacer, en suma, sobre una agenda con peso económico pero salpicada por muchos asuntos sensibles (reducción de emisiones contaminantes, Hong Kong, violación de derechos de minorías en Tíbet, libertad de prensa, guerra digital, coronavirus.) que exigirá más tiempo y negociación. Como simple ejemplo, ayer se suscribió el pacto con Pekín que se había concluido en noviembre y que protege de «usurpación e imitación» a cien denominaciones geográficas europeas, entre las que se encuentran vinos de La Rioja, Navarra o Valencia, cava, aceite de oliva y el queso manchego. Y eso es solo la punta del iceberg. Así que paciencia.

De hecho, este gran acuerdo de inversiones, que beneficiaría fundamentalmente a Alemania como principal exportador europeo -más de cien millones de dólares en los ejercicios previos al estallido de la crisis pandémica-, lleva más de seis años negociándose y se quiere cerrar a finales de este truculento 2020. «Tenemos una sólida relación comercial con China. La UE es su primer socio comercial; negociamos más de mil millones de euros al día. Pero queremos una relación más justa», reclamó Michel. «Reciprocidad e igualdad de condiciones», remarcó.

En el ámbito de los derechos humanos, la UE ha solicitado a Pekín el acceso de observadores independientes a Xinjiang, además de solicitar la liberación del ciudadano sueco Gui Minhai y dos canadienses detenidos por el régimen. Y también «preocupación» por Tíbet y Hong Kong. Estos temas se discutirían «en detalle» en un foro internacional de Derechos Humanos que se celebrará en Pekín a finales de año.

El Acuerdo de París

Merkel, desde Berlín, se refirió a otro tema espinoso: el compromiso de China con la descarbonización. «Ha quedado claro que asume el Acuerdo de París», dijo. Pero queda pendiente fijar los objetivos nacionales de recorte. Así que ya se verá. En el caso de la UE, se espera que Von der Leyen anuncie este miércoles en su primer discurso del estado de la Unión el 55 % de reducción para el 2030.

«Nos tomamos muy en serio el acceso al mercado chino y la eliminación de las barreras», dijo la presidenta de la Comisión Europea. Pero pidió hechos: «China nos tiene que convencer de que merece la pena tener un acuerdo con ella», añadió. El pacto de inversiones se mantiene como reto para este 2020. Una cumbre posterior con todos los líderes de la UE lo certificaría.

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