Johnson ignora las críticas y rechaza hacer cesiones a los «tories» rebeldes

El Gobierno británico mantiene su plan de incumplir el acuerdo del «brexit»

Boris Johnson sale, este martes, de Downing Street
Boris Johnson sale, este martes, de Downing Street

Londres / E. La Voz

A Boris Johnson parece no preocuparle la revuelta que ha generado en su propio partido con su intención de burlar el acuerdo que suscribió el año pasado con la Unión Europea (UE) para completar el brexit. Y prueba de ello es que no está dispuesto a modificar ni una coma de la polémica Ley del Mercado Interior del Reino Unido, con la cual ejecutará su propuesta de incumplir el pacto de divorcio con Bruselas.

El texto fue aprobado en la noche del lunes por la Cámara de los Comunes, con 360 votos a favor frente a 263. Esta victoria ha envalentonado al premier y así desde su gabinete descartaron este martes hacer cualquier concesión a los disidentes a cambio de que apoyen el proyecto de ley. Ni siquiera el hecho de que la ex ministra para Irlanda del Norte, Karen Bradley, se haya sumado a lo que la prensa londinense ha bautizado como la «alianza rebelde» ha llevado al 10 de Downing Street a ofrecer algún gesto a los conservadores que se han movilizado contra su líder.

Bradley se suma así a la veintena de diputados tories que se abstuvieron de votar la ley, entre los cuales están la ex primera ministra Theresa May, los ex fiscales generales Geoffrey Cox y Jeremy Wright; y el ex ministro de Economía Sajid Javid, que se oponen a la estrategia de Johnson sobre el brexit.

Empieza la batalla

Pese a que el Gobierno logró el lunes su primer objetivo, la verdadera batalla comenzará la semana que viene, cuando los diputados debatan las enmiendas a la ley, especialmente la que presentó el presidente de la Comisión de Justicia del Parlamento, el conservador Bob Neill. Dicha propuesta condiciona cualquier intento del Ejecutivo de modificar lo ya pactado con Bruselas a que dicha decisión sea aprobada previamente por la Cámara de los Comunes. Johnson ofreció el lunes a los diputados poder votar cualquier cambio que su Administración quiera aplicar al acuerdo de retirada y al protocolo para Irlanda del Norte, pero este martes su portavoz dejó claro que esto solo ocurrirá después de que los ministros hayan dado el paso de reinterpretar el pacto con la UE.

Los rebeldes confían en conseguir más apoyos en los próximos días para enmendar el proyecto de ley y también se reservan para el paso del texto por la Cámara de los Lores, donde se asegura que el rechazo a esta «violación del derecho internacional» es mayor que en los Comunes. No obstante, desde el 10 de Downing Street apelan a la tradición y recordaron que la Cámara Alta no se opone nunca a decisiones que figuran en el programa electoral del Gobierno. «Asegurar el beneficio económico pleno de dejar la UE a todas las partes del Reino Unido y garantizar que las empresas y productores de Irlanda del Norte disfruten de un acceso sin restricciones al resto del Reino Unido fueron compromisos conservadores que esta legislación cumple», dijo el portavoz del premier.

Reacciones en Irlanda

Las reacciones a lo ocurrido la noche del lunes en el Parlamento británico no se hicieron esperar. Así, desde la vecina Irlanda expresaron su estupor porque la mayoría de los diputados hubieran dado el visto bueno a la Ley del Mercado Interior. El ministro de Asuntos de Exteriores, Simon Coveney, afirmó: «Para muchas personas, es bastante impactante que el Gobierno esté defendiendo en el Parlamento una ley que viola el derecho internacional. No recuerdo siquiera que hubiese ocurrido antes».

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