Iglesias mima a los secesionistas para lograr un acuerdo de presupuestos sin Cs

Aprecia «buena disposición» de EH Bildu y ERC para «dar estabilidad al Gobierno»

Pablo Iglesias saluda con el codo a Gabriel Rufián, antes de reunirse este jueves
Pablo Iglesias saluda con el codo a Gabriel Rufián, antes de reunirse este jueves

Madrid / La Voz

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, no tira la toalla ante la posibilidad de aprobar los presupuestos sin contar con Ciudadanos y reeditando con los independentistas el bloque que permitió la investidura de Pedro Sánchez. El líder de Unidas Podemos ha asumido la tarea de tratar de sumar a ERC y EH Bildu en una negociación paralela a la que lleva a cabo con todas las fuerzas políticas la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo.

Tras reunirse este miércoles con los portavoces de ERC, Gabriel Rufián, y de EH Bildu, Mertxe Aizpurua y Óskar Matute, Iglesias salió con la impresión de que ese acuerdo es posible porque esos dos partidos ven «una oportunidad» para un avance progresista «frente al bloque de la extrema derecha».

Buena sintonía con las fuerzas separatistas

El optimismo de Iglesias llegó al punto de haber percibido, según fuentes de la vicepresidencia, «buena sintonía» y «buena disposición» en sus interlocutores no solo para pactar las cuentas públicas, sino para «mantener la estabilidad de la legislatura en los próximos años», a pesar de que las exigencias de los dos grupos independentistas para negociar los presupuestos se centran en cuestiones más políticas que económicas, con la autodeterminación y la política penitenciaria en el punto de mira.

Las reuniones, que se celebraron en el despacho del vicepresidente del Gobierno aunque no figuraban en su agenda oficial, constatan la intención de Iglesias de cuidar la relación con los independentistas, en detrimento de Ciudadanos, para convertirlos en socios preferentes del Gobierno e impedir que cuaje la negociación paralela que mantiene Sánchez con los de Inés Arrimadas, a quienes el líder del PSOE agradeció este miércoles que «abandone la dialéctica de bloques».

Condiciones políticas

Tanto ERC como EH Bildu sostienen el mensaje de que solo pactando con ellos se pueden conseguir unos presupuestos sociales y de izquierda, dejando clara su incompatibilidad con un acuerdo con Ciudadanos, al que ubican en la derecha más extrema. Pero lo cierto es que ERC ya ha dejado claro que el acuerdo no será posible si no hay avances en la mesa de negociación con la Generalitat para buscar una solución política al conflicto secesionista.

EH Bildu también pone condiciones. Aunque tras la reunión con Iglesias negó que ponga «líneas rojas» y que su estrategia sea la de cambiar «presos por presupuestos», los de Arnaldo Otegi insisten en que es necesaria una mejora en las condiciones penitenciarias de los reclusos de ETA. Algo a lo que, según aseguraron, Iglesias se mostró dispuesto.

El jefe del Ejecutivo agradece el esfuerzo de Inés Arrimadas por «superar la dialéctica de bloques»

«Me alegro de que usted esté haciendo un esfuerzo por superar la dialéctica de bloques y le doy la bienvenida a esa cuestión». El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se dirigió este miércoles en estos términos a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante la sesión de control al Gobierno. Sánchez rebajaba así el tono contra el partido naranja, después de que la pasada semana afirmara en el Congreso que Ciudadanos «no se ha bajado todavía de la foto de Colón», en alusión a sus acuerdos con Vox en varias comunidades. El líder del PSOE busca de nuevo el acercamiento a Cs de cara a la negociación de los presupuestos, pero sin renunciar a otras vías.

Horas después de reunirse con Pablo Iglesias en la Moncloa, el líder de ERC, Gabriel Rufián, se entrevistaba en el Congreso con la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo. La número dos del Ejecutivo no se cerró al acuerdo con ningún partido y aseguró que el Gobierno está «en la mejor disposición» para fomentar la «cultura de colaboración» y aprobar las cuentas públicas con la mayoría más amplia posible. Reclamó al PP que al menos se abstenga y deje de «estar de perfil» con España. «No puede entender los presupuestos de un Gobierno progresista, pero puede abstenerse», señaló la vicepresidenta.

Sánchez juega con dos barajas para no mostrar debilidad

El tiempo apremia, pero Pedro Sánchez sigue sin cerrarse ninguna puerta para aprobar los presupuestos. Elegir una de antemano debilitaría su posición negociadora. El objetivo es sacar adelante las cuentas públicas a toda costa, porque solo así lograría una imagen de fortaleza parlamentaria que se le resiste desde que llegó a la presidencia en el 2018, al no haber aprobado unos presupuestos. Un nuevo fracaso, que obligase a prorrogar sine die las cuentas aprobadas por el popular Cristóbal Montoro, dejaría muy tocado a su Ejecutivo, aunque en ningún caso se plantea convocar elecciones si eso ocurriera.

En ese objetivo crucial, Sánchez sigue jugando con dos barajas. La de un acuerdo con Cs y el PNV, que supondría un giro político del Gobierno y daría un sesgo a las cuentas públicas más cercano con las exigencias de la UE —aunque complicaría la relación con Unidas Podemos—, y la de reeditar la mayoría relativa de investidura, que reforzaría el discurso social del Gobierno y blindaría la coalición con Iglesias, pero dejaría la estabilidad de la legislatura en manos de los secesionistas. Algo de lo que Sánchez huye tras la experiencia que le obligó a convocar elecciones en el 2019. La posición del PNV es clave, porque es imprescindible en ambas fórmulas.

Alternativas antagónicas

Pese a ser antagónicas, el líder del PSOE está dispuesto a cualquiera de las dos, aunque su estrategia se basa en tratar de rebajar las exigencias de los dos interlocutores para lograr unas cuentas más equilibradas, poniéndole a cada uno de ellos el señuelo de lo peligroso que sería pactar con el otro. Manteniendo abierta la negociación con los independentistas, pretende que Cs acepte sumarse a propuestas como la subida de impuestos, con el argumento tácito de que, de no llegar a un acuerdo con el Gobierno, le forzaría a unos pactos con el secesionismo de izquierda que ahondarían en ese camino y exigirían además cesiones al separatismo.

A la inversa, abriéndose a pactar con Cs pretende mostrar al secesionismo que hay una mayoría alternativa y que, por tanto, si quieren pactar deben rebajar sus expectativas y renunciar a sus demandas de máximos en torno a la autodeterminación. Pero, en unas semanas, deberá elegir baraja si quiere llegar a tiempo.

El retraso obligará a prorrogar por un tiempo las cuentas públicas aprobadas por Montoro

El Gobierno quería evitarlo, pero lo complicado de la negociación puede hacerlo inevitable. La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, reconoció este miércoles que el Ejecutivo asume la posibilidad de tener que prorrogar los Presupuestos Generales del Estado actualmente en vigor —que son los del 2018 del Gobierno de Mariano Rajoy— al menos «por un estrecho margen de tiempo», hasta que sea posible culminar un acuerdo para aprobar primero la nueva senda de déficit y el techo de gasto y, después, las nueva cuentas.

«Vamos muy ajustados, somos conscientes, pero no dramaticemos. Se pueden prorrogar los presupuestos por un estrecho margen de tiempo para poder tener los nuevos», señaló la número dos del Ejecutivo en una entrevista en Onda Cero. Para cumplir con los plazos establecidos, el Gobierno tendría que presentar los presupuestos en el Congreso antes del 1 de octubre, algo que se considera ya casi imposible. El 1 de enero, las cuentas públicas quedarían prorrogadas automáticamente.

Felipe González reclama un pacto con «las mayorías más amplias posibles»

El expresidente del Gobierno Felipe González irrumpió este miércoles en el debate sobre la negociación de los presupuestos apostando por un acuerdo con la mayor base posible ante la complicada coyuntura económica y sanitaria internacional. El exlíder del PSOE indicó que no se puede dudar de que los presupuestos del 2021 deberían pactarse «con las mayorías más amplias posibles». Y, ante esa situación, abogó por abrir una etapa de «diálogo» en España que comporte «pactos sucesivos» para encarar la incertidumbre provocada por la pandemia de coronavirus. En su intervención en las jornadas con motivo del XXX aniversario de la Fundación Internacional Olof Palme, González consideró «extraordinariamente sorprendente» que haya partidos que se veten mutuamente para discutir los presupuestos cuando todavía no se ha hablado de «cifras». A su juicio, lo que se necesitan son «acuerdos a nivel político de todo el Estado» y proyectos» para que el Fondo de Reconstrucción de la Unión Europea sea «útil».

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