La renta mínima y la jubilación anticipada, motivos de discordia en el seno del Gobierno

Escrivá es partidario de penalizar a quienes se retiren antes de tiempo, mientras que Díaz dice que retrasar la edad de jubilación perjudica a los jóvenes


Redacción / la voz

La semana pasada, el lío vino a cuenta de la congelación del sueldo de los funcionarios para el año que viene. Que sí (Nadia Calviño), que no (Carmen Calvo), que tal vez (María Jesús Montero), que sería «un error garrafal» (Alberto Garzón). Y esta el enfrentamiento gira en torno a la jubilación anticipada. De un lado, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá; del otro, la responsable de Trabajo, Yolanda Díaz. Él, partidario de penalizar a quienes adelantan su salida del mercado laboral y de premiar a los que la retrasan; ella, contraria.

Tiene claro Escrivá que es esa la mejor manera de contener el gasto y aumentar los ingresos. Pero Díaz no comulga con esa idea. Y no lo hace porque, dice, choca frontalmente con los planes de su ministerio para facilitar la incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo. Es más, «los entorpece». Y recuerda la gallega que «la gran apuesta para el Gobierno de coalición es incorporar a los jóvenes al mercado de trabajo», rejuvenecer un mercado laboral como el español, «profundamente envejecido».

Le replica su compañero de Gobierno, que no de partido, porque Escrivá es independiente, que «nuestro análisis [el de su ministerio, se entiende] no valida ese diagnóstico». «Hay que mirar a largo plazo», le recuerda, «estamos hablando de 25 años hacia adelante y ahí de verdad bajará el número de personas en edad de trabajar».

No solo obvia la ministra de Trabajo las consideraciones de Escrivá, también las de expertos tan reputados como José Antonio Herce, socio fundador de Longevity and Retirement Income Solutions (LoRIS), que hace unos días recordaba en una entrevista en La Voz que el sistema de pensiones solo será sostenible a largo plazo si se vincula la edad de jubilación a la esperanza de vida. Mantiene Herce que «lo que tienen que hacer es formarse para los trabajos de mañana, no para los trabajos de sus padres porque de lo contrario, competirán con sus padres por los mismos empleos y nos convertiremos en una economía mediocre, barata depauperada, que es lo que en buena medida tenemos y lo que nos lleva a decir que si dejamos a los mayores más tiempo en el mercado de trabajo le van a quitar el empleo a los jóvenes, eso en una economía avanzada no puede suceder, es imposible por definición».

Con todo, dice la ministra portavoz, María Jesús Montero, que «no aprecia contradicciones» entre las declaraciones de uno y otra. Pero, no es con Díaz con la única con la que Escrivá ha chocado en los últimos días. También ha tenido el antiguo presidente de la AIReF sus más y sus menos con el vicepresidente del Ejecutivo. Con él, a cuenta de la renta mínima. Considera Escrivá un disparate la propuesta de Iglesias de reparto exprés -que baste con «una declaración jurada» del solicitante- para agilizar un proceso que, cierto es, está resultando desesperante para muchas familias.

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