El independentismo amenaza con ignorar al Supremo y no acatar la inhabilitación de Torra

ERC y CUP evitan que la Cámara reclame las elecciones que ellos desean

Quim Torra, bajándose de uno de sus coches oficiales
Quim Torra, bajándose de uno de sus coches oficiales

Barcelona / Colpisa

El independentismo catalán aparcó este viernes por un instante sus profundas diferencias y trasladó una imagen de apoyo al presidente de la Generalitat el día después de la vista celebrada en el Tribunal Supremo por el recurso contra su inhabilitación. El jefe del Ejecutivo catalán anunció el jueves que no piensa convocar elecciones antes de su condena y las tres formaciones secesionistas se pusieron este viernes a su lado. La Cámara catalana celebró este viernes la última jornada del debate de política general, que deja un acuerdo muy de mínimos entre los tres partidos secesionistas, que siguen sin pactar una respuesta a la posible inhabilitación de Quim Torra.

Mientras continúan explorando escenarios, apostaron por la gesticulación y amenazaron con no acatar la condena. Una posibilidad que ya apuntó días atrás el presidente de la Generalitat y que situaría de nuevo al Gobierno catalán, tres años después de los hechos de octubre del 2017, más allá de la legalidad. «Solo la mayoría de este Parlamento tiene legitimidad para otorgar o retirar la confianza al presidente y al Gobierno de la Generalitat», advierte la resolución aprobada con los votos de JxCat, ERC y la CUP. Rechazan la inhabilitación, pero no concretan cómo se opondrán.

Las posibilidades son varias. Desde que Torra se encastille en el Palau, extremo que hasta Carles Puigdemont rechazó tras la declaración unilateral de independencia del 2017, o que se quede como presidente simbólico, como propone la CUP, presidiendo los consejos de gobierno y manteniendo la agenda, pero sin firmar documentos. Y sin poder acudir a la mesa de diálogo, como ya le ha advertido el Gobierno central.

La dignidad del cargo

Torra se ha comprometido a defender la dignidad del cargo hasta las últimas consecuencias. La clave del final de la legislatura está en saber qué entiende por eso. El independentismo recupera la política de gestos. Pero está por ver durante cuánto tiempo, ya que antes de la suspensión de Torra como diputado, la Cámara aprobó una declaración similar a la de este viernes y Esquerra acabó por acatar la retirada del escaño. De la misma manera que Torra aseguró en enero que anunciaría la fecha de las elecciones tras la aprobación de los presupuestos en abril y desde entonces se hace el sueco. Ahora dice que llamar a las urnas es una «irresponsabilidad» en plena pandemia, mientras no hace mucho aseguraba que ya tenía en la cabeza la fecha idónea. Pero Puigdemont logró hacerlo desistir para ganar tiempo en la fundación del partido.

Esquerra y la CUP le reclaman elecciones, pero este viernes aparcaron sus peticiones para, en una curiosa pirueta, tumbar las propuestas de resolución del PSC, los comunes y el PP, que instaban al president a disolver la Cámara y convocarlas. Torra insistió incluso en negarse siquiera a dar explicaciones de por qué no saca las urnas cuando hace ocho meses reconoció que la legislatura estaba agotada y los dos socios en el Gobierno habían quebrado toda confianza. «No me distraerán de mi deber de velar por la salud», aseguró.

La Generalitat premia con su medalla de oro al exdiputado independentista Lluís LLach

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha propuesto otorgar la medalla de oro de la institución al cantautor y compositor Lluís Llach y a la maestra Teresa Codina, en reconocimiento a su trayectoria en el campo de la cultura y la pedagogía, respectivamente. Está previsto que así lo apruebe el martes el consejo de gobierno.

La concesión de la distinción al cantautor no está exenta de polémica por haber sido elegido Llach en el 2015 diputado por la coalición Junts pel Sí. Desde el Parlamento catalán pasó a ser un icono del órdago independentista. Y se atrevió a amenazar a los funcionarios: «En el momento que tengamos la ley de transitoriedad jurídica, ello obligará a todos los funcionarios que trabajan y viven en Cataluña. El que no la cumpla será sancionado. Se lo tendrán que pensar muy bien. No digo que sea fácil, al revés, muchos de ellos sufrirán», argumentó Llach en una charla organizada por Òmnium Cultural.

Durante el juicio por el desafío al Estado con la celebración del referendo ilegal del 1 de octubre, Llach fue citado como testigo al Tribunal Supremo por estar presente el 20 de septiembre durante el asalto a la Consejería de Economía en Barcelona. Durante su declaración, afirmó que no vio «en ningún caso violencia contra el vehículo de la Guardia Civil, no vi a nadie golpeando con una piedra». Antes, ante el tribunal presidido por el magistrado canario Manuel Marchena se declaró «homosexual independentista» para no contestar al letrado de Vox. El juez le dejó claro que su obligación como testigo era responder. Entonces cambió y abandonó la ironía.

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