Podemos activa otro modelo organizativo que cobrará tres euros a los militantes

Quienes quieran conservar la militancia deben inscribirse en un censo, verificar su identidad, apuntarse a un círculo de la formación y abonar una cuota mínima


Colpisa | Madrid

«Nos hemos hecho mayores y ya venía siendo hora de poner orden en casa». En pleno arranque del nuevo curso político, Podemos está afrontando importantes cambios organizativos que buscan apuntalar la estructura de un partido que dio el estirón a base de acelerones y frenazos.

Los morados han desplegado un proceso interno con el que se convertirán a todas luces en una formación clásica, con una jerarquía orgánica más definida y un reagrupamiento de la militancia, que a partir de ahora deberá abonar una cuota de tres euros al mes para convertirse en afiliados de pleno derecho.

El nuevo modelo de organización interna responde a la «imperiosa» necesidad del partido de Pablo Iglesias por reforzar sus cuadros, especialmente a nivel territorial. Voces de Podemos, entre ellas la del propio Iglesias, llevan varios años advirtiendo de que este es uno de los puntos débiles del proyecto. «Hasta Izquierda Unida tiene una estructura más arraigada, pero también hay que tener en cuenta que nosotros hemos ido creciendo a trompicones, casi sin tiempo material para construir partido como se debía», diagnostican fuentes de la formación. Los últimos acontecimientos han puesto de relieve estas flaquezas. Hace dos meses Podemos fue barrido en Galicia, donde se quedó fuera del Parlamento, y la cosa tampoco fue demasiado bien en el País Vasco, con un retroceso de 85.000 votos y la pérdida de casi la mitad de sus representantes; en Cataluña, el partido sigue sin consolidarse ni afianzar liderazgos en puertas de las elecciones; en Madrid no han cicatrizado las heridas por la espantada de Iñigo Errejón; en Andalucía, el proyecto de Adelante está en la cuerda floja de forma casi permanente...

Ante este cúmulo de problemas, la cúpula de Iglesias ha decidido que es el momento de fortalecer su músculo para asegurar su salud de cara el futuro. Y para eso, lo primero que hay que hacer es medir sus fuerzas reales. El particular sistema de participación de Podemos ha contribuido a que más de 500.000 personas se hayan inscrito en los casi siete años de vida del partido. Pero esa cifra, nada desdeñable, está «lejos» de ser un indicador real porque más de la mitad de ellos son inactivos.

Ahora es el momento de que se mojen, de que tomen partido. Desde la pasada semana y hasta el 15 de octubre, quienes quieran conservar la militancia deben inscribirse en un censo, verificar su identidad, apuntarse a un círculo de la formación y abonar una cuota mínima de tres euros al mes, si bien hay ciertas exenciones que se tienen que justificar mediante una declaración jurada. «La aportación económica de las bases tiene que ser un elemento fundamental que permita a Podemos crecer constantemente desde lo cotidiano», se argumenta en los documentos organizativos que fueron presentados en la última Asamblea Ciudadana. A partir de ahí, se comprometen a cumplir con las normas del partido.

Potenciar los círculos

En todo caso, habrá otra figura con la que se podrá seguir participando en parte del funcionamiento interno sin pagar cuotas, la del simpatizante de toda la vida. Los inscritos, como se les denomina, podrán continuar ejerciendo su voto en consultas como la elección de listas y programas electorales, las políticas de alianzas y la composición de órganos autonómicos y nacionales. No así en el estamento local, una parcela que se reserva solo a los militantes con el objetivo de que los seguidores más activos se involucren en la ansiada construcción territorial.

De hecho, los círculos, que rememoran aquel modelo asambleario que caracterizó los primeros pasos de Podemos en el 2014, se convertirán de facto en agrupaciones locales a imagen y semejanza de las de partidos tradicionales como PSOE y PP. Sus máximos representantes coparán a partir de enero, una vez que haya concluido todo el proceso de reconversión, un tercio de los puestos de cada consejo ciudadano autonómico, la dirección territorial. Se busca así un mayor arraigo de las bases y su protagonismo en el funcionamiento cotidiano del partido para consolidar los cimientos.

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