Las personas negras e hispanas tienen el doble de posibilidades de dar positivo por covid que las blancas

El estudio más grande sobre las disparidades raciales en la afección de la enfermedad revela la necesidad de fortalecer en Estados Unidos las estrategias de respuesta ante la infección en las minorías étnicas

Un grupo de hispanos en Nueva York.
Un grupo de hispanos en Nueva York.

redacción

No existe, por el momento, una explicación genética que lo justifique. Ni tampoco médica. Pero un estudio en el que se ha seguido desde el 8 de febrero al 22 de julio a 5.834.543 personas que reciben atención en el Departamento de Asuntos Veteranos de Estados Unidos, el sistema de asistencia sanitaria integrada más grande del país, acaba de revelar que la población negra e hispana tiene hasta el doble de posibilidades de dar positivo en un test de covid-19 que la población blanca.

Sin embargo, el trabajo, que se acaba de publicar en la revista científica Plos Medicine, no ha encontrado diferencias en la mortalidad a treinta días de los tres grupos estudiados. El 74 % de los participantes en la investigación eran blancos no hispanos; el 19 %, negros; y el 7 % eran hispanos. Hay que aclarar que los estadounidenses consideran a los hispanos de otra etnia. La inmensa mayoría eran hombres, el 91 %, por lo que las mujeres estaban muy infrarrepresentadas en la muestra.

El estudio se llevó a cabo ante la «creciente preocupación de que las comunidades de minorías raciales y étnicas de todo el mundo están experimentando una carga desproporcionada de la infección por SARS-CoV-2». De hecho, trabajos previos ya habían indicado una mayor prevalencia de la enfermedad entre las personas negras, aunque ninguno tenía las dimensiones del actual.

«Las personas de minorías que recibieron una prueba covid-19 positiva no parecían tener peores resultados. Sin embargo, las personas negras e hispanas tenían el doble de probabilidades de dar positivo, incluso después de tener en cuenta las condiciones de salud subyacentes, los datos demográficos y su ubicación geográfica. En conjunto, estos hallazgos sugieren una carga excesiva sustancial de la infección en las comunidades minoritarias de Estados Unidos», subraya Christopher Rentsch, profesor asistente de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres e investigador del Departamento de Asuntos Veteranos, que es el primer firmante del artículo. Sin embargo, serán necesarios más trabajos para determinar si existe una disparidad en las infecciones en función de las distintas etnias y para explicar cuál es el motivo. «Comprender qué está impulsando estas disparidades es vital para que las estrategias puedan adaptarse para frenar esta variación».

Rentsch asegura que esta desproporción en los positivos de covid-19 de personas hispanas y negras frente a blancas es evidente, «incluso cuando se ajustan otras variables que se tienen en cuenta en el estudio, como problemas de salud, historial de medicaciones, tipo de residencia y localización geográfica».

Sin embargo, no se ha recogido información sobre la situación socioeconómica de los pacientes, como renta, número de convivientes, tipo de empleo o si se encuentran en una residencia de ancianos y en qué condiciones, porque, según el investigador, «estos datos no están disponibles o no se registran de forma consistente».

De los 5,8 millones de personas que fueron objeto de seguimiento, más de 250.000 recibieron una prueba para detectar si tenían coronavirus. De ellas, 16.317 dieron positivo y  1.057 murieron dentro de los 30 días posteriores al test. De acuerdo con los resultados, los pacientes negros e hispanos tenían más probabilidades de recibir una prueba y más opciones de dar positivo en ella. La disparidad racial entre blancos y negros fue mayor en el Medio Oeste de Estados Unidos, aunque disminuyó levemente a lo largo del estudio.

Los autores de la investigación no ahondaron en las causas de esta divergencia, pero el epidemiólogo asturiano Usama Bilal, especializado en entornos urbanos de la Escuela Dornsife de Salud Pública de la Universidad de Drexel (Fialdelfia), entiende que sí hay determinantes sociales que afectan a la salud de las minorías raciales, sin necesidad de recurrir a supuestas diferencias genéticas. «Tienen muchísimo mayor hacinamiento en las viviendas, especialmente en los hispanos; mayor uso del transporte público masivo y mayor trabajo con exposición al público (servicios), con hacinamiento (mataderos y cocinas) o con exposición al virus (limpieza)», según explica en declaraciones realizadas a la agencia Sinc.

 

Las minorías étnicas también tienen un peor acceso a la atención médica en el país. Según la Kaiser Family Foundation, el 19 % de los hispanos y el 11 % de los negros de EE.UU. no cuentan con un seguro médico, en comparación con el 8 % de los blancos. No es, por tanto, de extrañar que la menor renta, el peor nivel de estudios o las menores oportunidades laborales de esta población también acabe repercutiendo en una peor salud y menor vulnerabilidad ante el virus.

En cualquier caso, investigaciones anteriores en la misma línea realizadas en el Reino Unido encontraron que las personas de origen negro, asiático y de minorías étnicas tenían un riesgo sustancialmente mayor de muerte en el hospital por covid-19, mientras que un estudio en Estados Unidos encontró que las personas negras estaban sobrerrepresentadas en la afección por coronavirus, tanto en hospitalizaciones como en defunciones, en una muestra de 3.481 pacientes.

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