Trump ya tiene los votos para ratificar a la nueva jueza del Tribunal Supremo

El presidente se reúne en la Casa Blanca con la aspirante Amy C. Barrett

Amy Coney Barrett
Amy Coney Barrett NOTRE DAME | Reuters

Redacción / La Voz

Donald Trump apura los plazos para cubrir la vacante que ha dejado en el Tribunal Supremo de EE.UU. la fallecida jueza Ruth Bader Ginsburg, a 42 días de las elecciones. El plan del presidente va viento en popa: parece haber elegido ya a su candidata favorita -la antiabortista Amy Coney Barrett-, que anunciará el sábado, según confirmó este martes, y -lo más importante- cuenta ya con los apoyos suficientes para que la ratificación de su nominada salga adelante sin problemas en el Senado, después de recibir el sí de dos republicanos claves.

¿En qué punto se encuentra la correlación de fuerzas en el Senado?

Las esperanzas de los demócratas de no cubrir el asiento vacío de Ginsburg se han desvanecido. Lindsey Graham, presidente del Comité Judicial y un firme aliado de Trump, anunció en Fox News que los republicanos tienen los votos para confirmar a la nueva integrante del alto tribunal antes de las elecciones. A primera hora del martes, los senadores Charles E. Grassley (Iowa) y Cory Gardner (Colorado), dos de los tres republicanos que podrían haberse opuesto a una nominación apresurada, mostraron su apoyo a pisar el acelerador y sacar adelante el nombramiento antes del 3N. El tercero en discordia, Mitt Romney, después de varios días dubitativo, despejó horas después la incógnita y garantizó que los republicanos sumen un mínimo de 51 votos. Solo dos, Lisa Murkowski (Alaska) y Susan Collins (Maine), han reiterado su oposición a celebrar la votación antes de las elecciones. Si el plan de Trump se cumple, el Senado tiene solo 38 días para actuar. En los últimos 45 años, la confirmación de los magistrados ha durado de media unos 70 días, pero hay precedentes de candidatos avalados en menos de 40 días, como ocurrió en 1975 y en 1981.

¿Cuántos votos necesitan para ratificar a la jueza?

Los nominados al Tribunal Supremo necesitaban el sí de 60 de los 100 senadores para ser confirmados hasta que en el 2017 el líder republicano de la Cámara, Mitch McConnell, cambió las reglas e impuso una ratificación por mayoría simple: 51 votos. Gracias a ello, Trump sacó adelante en los primeros meses de su mandato la aprobación de Neil Gorsuch para cubrir una vacante tras la muerte Antonin Scalia. Los republicanos cuentan con 53 escaños frente a 47 de los demócratas. Pero le valía reunir incluso 50 apoyos, dado que el vicepresidente Mike Pence tiene la potestad de emitir el voto del desempate.

¿Cuál es el perfil de la favorita del presidente?

En su lista de «cinco mujeres» para cubrir el cargo, la favorita del presidente parece ser Amy Coney Barrett, de 48 años. El lunes, Trump pasó gran parte del día con ella en la Casa Blanca. Según recoge la agencia Bloomberg, Trump considera a Barrett una jurista inteligente y dura que se vería «muy bien» durante las audiencias televisadas de su confirmación. Esta jueza también es la preferida de McConnell y de los antiabortistas que presionan al Gobierno para que la designen. Como católica del medio oeste, Barrett puede ayudar al presidente a ganar votos para su reelección en los estados del cinturón industrial (los llamados Rust Belt) y los Grandes Lagos, donde los sondeos lo sitúan por detrás de Joe Biden. Sobre la otra favorita, la cubano-estadounidense Barbara Lagoa, Trump ha expresado cierto escepticismo sobre sus credenciales conservadoras porque fue confirmada como jueza del Tribunal de Apelaciones del Undécimo Circuito (Miami) con los votos de 27 demócratas. Pero sigue siendo una opción para ganarse al electorado latino en el estado clave de Florida. Nadie descarta que el volátil presidente cambie de opinión en el último minuto.

¿Existen precedentes de una nominación previa a las presidenciales?

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, no se ha cansado de recordar que los republicanos bloquearon en el 2016 el elegido por el entonces presidente Barack Obama para cubrir la vacante del conservador Antonin Scalia, lo que permitió a Trump promover a Brett Kavanaugh tras su llegada a la Casa Blanca. En aquella ocasión, McConnell se negó a realizar la votación en el Senado con el argumento de que los jueces del Supremo no deberían ser aprobados en un año electoral. Y eso pese a que Obama había nominado a Merrick Garland en febrero de ese año, es decir, nueve meses antes de las elecciones.

Los demócratas sopesan ampliar el número de magistrados si ganan el 3N

Entre los demócratas se ha reabierto el debate sobre la posibilidad de ampliar el número de jueces del Tribunal Supremo. Su candidato a la Casa Blanca, Joe Biden, descartó esa opción durante las primarias, pero ahora ha evitado pronunciarse.

La hemeroteca sitúa al candidato demócrata entre los que se oponían a la ampliación del Supremo, recuerda la radio pública NPR. Así, en el debate en plenas primarias señaló: «Añadimos tres jueces. En las siguientes [elecciones], perdemos el control [del Congreso] y los republicanos añaden otros tres jueces. El tribunal perdería toda credibilidad».

El Supremo lo forman nueve jueces desde hace más de 150 años, pero la Constitución no obliga a que sea así, ya que corresponde al Congreso decidir la cifra exacta de magistrados.

El objetivo de los demócratas con la ampliación sería revertir el negro futuro que se avecina para sus políticas progresistas si los conservadores dominan los cargos vitalicios. El reparto de poder antes del fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg ya inclinaba la balanza del lado conservador -cinco a cuatro-, pero si Trump consigue su objetivo el peso progresista se diluiría y marcaría el escenario judicial de EE.UU. durante décadas en temas sociales como el aborto, el matrimonio homosexual, el derecho al voto, la inmigración o la sanidad.

Trump no ha tenido en cuenta lo que dejo escrito Ginsburg, antes de morir, que su «deseo más ferviente» era «no ser reemplazada hasta que haya un nuevo presidente». Los restos de la jueza reposarán el miércoles y el jueves en el Supremo, donde también se celebrará una ceremonia privada a la que asistirá su familia, sus amigos íntimos y los miembros del tribunal..

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