Torra acatará la inhabilitación y reconoce el fracaso de su proyecto independentista

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

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David Zorrakino | EUROPA PRESS

El presidente da por segura su condena por desobedecer a la Junta Electoral

28 sep 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Quim Torra puede estar viviendo sus últimas horas en el Palau de la Generalitat. Todo apunta a que previsiblemente este lunes o en los próximos días será inhabilitado por el Tribunal Supremo por haber desobedecido a la Junta Electoral al negarse a retirar a tiempo una pancarta a favor de los presos durante la campaña electoral de las últimas elecciones generales. Torra, que durante el juicio admitió la desobediencia, fue condenado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) a 18 meses de inhabilitación y el alto tribunal podría ratificar la condena. Por primera vez, un presidente de la Generalitat puede ser condenado en el ejercicio de su cargo. Mas ya fue inhabilitado por el 9-N, pero no era jefe del Ejecutivo catalán. Puigdemont fue cesado en virtud del 155 y ahora está procesado por un delito de sedición por el 1-O.

En el Gobierno catalán, ya hace tiempo que se preparan para la condena. Tanto la CUP como la ANC han denunciado estos últimos días que los dos partidos del Gobierno catalán (JxCat y ERC) y el mismo Torra tienen decidido acatar la inhabilitación. A pesar de la división que hay entre los dos socios y la pugna preelectoral, la respuesta política e institucional ha sido acordada por los dos partidos de Gobierno, sin participación de la CUP ni de las entidades sociales. No se esperan resistencias numantinas, como amenazó el dirigente nacionalista, aunque no pueden descartarse movimientos simbólicos.

La respuesta a la condena, en principio, no será una convocatoria electoral por parte del presidente de la Generalitat. Desde el anuncio de la condena hasta su aplicación efectiva, cuando el TSJC se la notifique personalmente, aún tendría tiempo para firmar el decreto de convocatoria. Pero Torra se niega a convocar elecciones, pues considera que es plegarse a la «represión del Estado». Salvo Puigdemont, casi todo el mundo en Cataluña le pide comicios.