Bankia, entre todos la mataron y ella sola se murió

La sentencia absuelve a los gestores y coloca a los supervisores en el disparadero


redacción / la voz

Que la salida a Bolsa de Bankia resultó un negocio ruinoso y un disgusto descomunal para quienes compraron acciones de la entidad, nadie lo cuestiona. Y si no, ahí están los números. Debutó en el parqué en julio del 2011 a un precio de 3,75 euros por acción. Menos de un año después, en mayo del 2012, valía un 83 % menos, y hubo que lanzarle un salvavidas de 22.424 millones de euros. Dinero que salió del bolsillo de los contribuyentes.

Cierto es que no corrían buenos tiempos. Que la crisis golpeaba duro. Pero, golpeaba igual para todos. Y no todos acabaron de la misma manera. ¿Mala gestión? Seguro que sí. ¿A sabiendas de que se estaban haciendo las cosas mal, ocultándolas bajo la alfombra y engañando a los incautos inversores? Acaba de sentenciar la Audiencia Nacional que no.

Si los gestores no fueron, entonces ¿quién tuvo culpa de aquel monumental fiasco que privó a muchos de sus ahorros de toda la vida, dejó a no pocos con una mano delante y otra detrás, y obligó al país a tener que llamar a las puertas de sus socios europeos clamando ayuda? La sentencia habla de inocentes, no de culpables.

Otra cosa es lo que pueda interpretarse a la vista del histórico fallo de la Audiencia Nacional. Recuerdan en él los magistrados que Bankia se gestó «impulsada por las autoridades económicas y financieras» y que estos organismos ejercieron una «fuerte presión» para conseguirlo; que la decisión de salir a Bolsa fue «enteramente contemplada» por el Banco de España; y que el folleto de la operación contenía «amplia y certera» información financiera y no financiera. Blanco y en botella. Fallaron los controles. Erraron los supervisores. Aquel estreno bursátil contó con todos los beneplácitos. El del Banco de España, pilotado entonces por Miguel Ángel Fernández Ordóñez; el de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), con Julio Segura al frente; el del Gobierno, entonces presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, a través del FROB (Fondo de Reestructuración Bancaria); e incluso con el de las instituciones europeas, mediante la Autoridad Bancaria (EBA). No hubo pegas.

Un rosario de bendiciones

De todo ese rosario de bendiciones quizá la que más sorprendente resulta sea una del Banco de España que, en abril del 2012, un mes antes de que todo saltara por los aires, incluida la presidencia de Rato, afirmaba que Bankia era «viable» y daba vía libre a los planes de recapitalización de la entidad.

Se diría que se juntaron el hambre y las ganas de comer. Una clamorosa falta de pericia de los gestores y un no menos sonoro fracaso de quienes debían vigilar sus pasos. Y todo ello, en medio de una crisis financiera brutal.

Carga las tintas la sentencia, más en los segundos, que en los primeros. Y sorprende también la dureza con la que arremete contra el Ministerio Fiscal. Y contra las acusaciones particulares. Cierto es que la carga de la prueba recae en quien acusa, y al entender del tribunal que ha absuelto a Rato y a otros 33 exdirectivos y exconsejeros, las acusaciones se basaban en «actitudes genéricas» y no en «actos concretos». En resumidas cuentas, que no probaron nada.

Y sorprendente resulta también -y mucho-, que lo que para unos jueces fue un engaño, para otros se haya quedado en nada. Donde la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional no ha visto delito alguno, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo consideró probado que dieron «información gravemente inexacta» a los inversores. A principios del 2016, el alto tribunal obligó a reintegrar a los pequeños accionistas las cantidades invertidas en la salida a Bolsa de la entidad. El banco, en aquel momento ya pilotado por José Ignacio Goirigolzarri, devolvió unos 1.900 millones de euros a 225.000 familias.

Lo que no se recuperará nunca es el dinero que el Estado tuvo que pedir prestado para salvar el pellejo de la entidad. Aunque como dice Luis De Guindos, entonces ministro de Economía y hoy vicepresidente del BCE, el coste de no haberlo hecho habría sido mucho mayor. Ingente.

Y lo que también tardará en sanar es la herida que ese episodio, el más aciago de la crisis financiera, dejó en la confianza de la ciudadanía en el sistema financiero.

Pequeños accionistas defraudados con la sentencia, la recurrirán

La Asociación Española de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (Aemec) anunció este miércoles su intención de recurrir la sentencia de la Audiencia Nacional que absuelve a los 34 acusados, entre ellos Rodrigo Rato, por la salida a Bolsa de Bankia. En una rueda de prensa virtual, los letrados de la asociación, que ejerció la acusación particular en el juicio, explicaron que presentarán un recurso de casación cuando terminen de revisar el fallo de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, de 442 páginas. Tienen para ello cinco días.

El bufete está «disconforme» con la valoración de la prueba, y con lo que implica asumir que las cuentas que se usaron para la salida a Bolsa estuvieran «bendecidas» por los reguladores, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el Banco de España. Las cuentas que soportaban ese folleto no estaban avaladas por los supervisores, ya que son responsabilidad de los administradores, explicaron.

Sentencias favorables

Aemec presentará el recurso tras representar a clientes minoristas «que se sienten defraudados» y a los que «cientos de sentencias en la jurisdicción civil les han dado la razón», lo que contrasta «enormemente» con la el fallo de la Audiencia Nacional, que absuelve a los 34 acusados de los delitos de estafa a los inversores y falsedad contable.

Caso Bankia: pérdidas multimillonarias, un rescate público y 34 acusados absueltos

C. Porteiro
Rodrigo Rato, entonces presidente de la entidad, el día de la salida a bolsa de Bankia
Rodrigo Rato, entonces presidente de la entidad, el día de la salida a bolsa de Bankia

La Audiencia Nacional cierra el caso Bankia sin condenar al equipo gestor. El origen de su patrimonio, el frente judicial aún abierto a Rato.

Han sido ocho años de investigaciones, casi dos de juicio, 34 los sospechosos sentados en el banquillo de los acusados, 78 vistas con 57 testigos y, desde hoy, una sentencia: la absolución. Es el saldo que arroja el macrojuicio por la salida de Bankia a Bolsa el 20 de julio del 2011. La entidad colocó 3.000 millones de euros entre inversores a 3,75 euros la acción. Un año después apenas valían unos céntimos. Los pequeños ahorradores que habían adquirido preferentes o deuda subordinada se quedaron sin nada.

A pesar de las ingentes pérdidas que ocasionó la operación y el rescate público —el mayor de la historia— que tuvieron que asumir los contribuyentes españoles en el 2012 para recapitalizar la entidad (22.000 millones de euros), la jueza de la Audiencia Nacional, Ángela Murillo, decidió cerrar hoy el caso eximiendo de cualquier responsabilidad al equipo de gestores y consejeros del banco a los que la Fiscalía Anticorrupción había acusado de fraude y falsedad contable. Entre ellos, el expresidente de la entidad, Rodrigo Rato, para quien pedían ocho años y medio de cárcel.

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