Pedro Sánchez dice que los ataques de Pablo Iglesias a Felipe VI son «amenazas ficticias»

«Los insultos al rey, y los indultos a los independentistas», alerta el PP


Madrid / La Voz

La Casa Real y la figura de Felipe VI no solo han dejado de estar al margen del debate político, sino que en la última semana han pasado a ocupar el ojo del huracán. Las dos mitades en las que se divide el Hemiciclo dieron ayer buena prueba de ello en una sesión de control en la que, con mayor o menor sutileza, a lo largo de toda la mañana los bloques no dejaron de arrojarse la Corona de un lado al otro.

El líder del PP, Pablo Casado, acusó a Sánchez de haber abierto «una crisis institucional» al permitir los «ataques» de miembros de su Gobierno al jefe del Estado. El jefe de la oposición denunció las ofensivas del vicepresidente Iglesias o del ministro Garzón, quien acusó al rey de «maniobrar» para hacer caer al Gobierno, pero responsabilizó también a Sánchez por mantener un silencio cómplice, una permisividad que se debe a las exigencias de Podemos, pero también de sus aliados secesionistas, de los que depende su mayoría parlamentaria. «Cese a su Gobierno radical y rompa con sus socios, que ya amenazan con otro golpe a la legalidad», aconsejó, aunque sin albergar grandes esperanzas: «El problema es usted, que está degenerando las instituciones y arruinando a los españoles por un puñado de votos».

El presidente del Gobierno, que se propuso no caer en las «provocaciones», pidió a Casado que dejase de recurrir tan alegremente a la «hipérbole», así como de «inventarse amenazas ficticias», como la que acababa de trazar sobre Zarzuela, advirtiendo que, con su actitud, en realidad está haciendo un flaco favor a la Corona: «Viene aquí y se erige en el defensor de la Corona, de la Casa Real. Vaya usted con cuidado, porque antes se erigieron en los defensores de la unidad de España, y ya ve cómo acabamos. No vaya por ese camino», le aconsejó. En Génova creen que Sánchez desaprovechó ayer una excelente oportunidad de mostrar su apoyo a Felipe VI. «Los insultos al rey, y los indultos a los independentistas», lamentó el secretario general del PP, Teodoro García Egea. 

Con balas de cañón

Todos tiran a dar, pero unos lo hacen con bala, como socialistas y populares, y otros, como Vox o Podemos, con cañonazos. El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, sacó a la palestra unas declaraciones de Casado en las que afirmaba que el rey había sido votado por los españoles, pero no al líder de Podemos ni a Garzón. «Aparentemente es una estupidez», dijo, pero afirmó que tras «reflexionar» a fondo sobre ello, llegó a la conclusión de que el líder del PP estaba reivindicando «la monarquía de los últimos 500 años», algo «antidemocrático e inconstitucional». «Están haciendo muchísimo daño a la monarquía parlamentaria cuando identifican a las ideas de la derecha» con la Casa Real. «Una recomendación de republicano: no nos hagan el trabajo», ironizó.

Tampoco son de calibre pequeño las municiones que suele emplear Vox. El diputado Gil Lázaro denunció que «el veto al rey» para presidir la entrega de despachos a los nuevos jueces en Barcelona «fue un acto rastrero y cobarde. El señor Sánchez, con tal de seguir en el poder, está dispuesto a hacer un traje a la medida a los golpistas», dijo.

Por su parte, la líder de Cs, Inés Arrimadas, cargó contra Podemos por utilizar la marejada política, económica y sanitaria para asaltar la Zarzuela: «Están aprovechando el dolor y la debilidad de España para intentar imponer su agenda ideológica sectaria, para atacar al rey y para convertir nuestro país en una república bananera», denunció, recordando la llamada de Iglesias durante el confinamiento a una cacerolada contra la jefatura del Estado.

Gabriel Rufián ve al monarca como «el diputado 53 de Vox» 

Varios pasos más allá fue el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que acusó a Felipe VI de actuar como un diputado de Vox. «Desgraciadamente (Vox) tiene aquí 52 diputados, pero realmente tiene 53, uno en la Zarzuela», afirmó. También rescató las palabras de Casado: «A Felipe VI lo votó un español. Es este, Franco», dijo mientras mostraba una foto del dictador con el rey cuando este no era ni un adolescente.

Carlos Lesmes y el ministro de justicia, Juan Carlos Campo, durante el controvertido acto de entrega de despachos a jueces en Barcelona el pasado septiembre
Carlos Lesmes y el ministro de justicia, Juan Carlos Campo, durante el controvertido acto de entrega de despachos a jueces en Barcelona el pasado septiembre

Moncloa dice que la ausencia de Felipe VI en Barcelona fue «colegiada» con Zarzuela 

F. Balado

La sesión de control estuvo marcada por lo agitado de la pasada semana, en la que el Gobierno impidió el viaje del rey a Barcelona para que, como es costumbre, presidiera la ceremonia de entrega de despachos a los nuevos jueces. El Gobierno alegó primero razones de «seguridad». Tras soportar críticas al Ministerio del Interior por ser incapaz de salvaguardar al jefe del Estado, el responsable de Justicia, Juan Carlos Campo, admitió que en la decisión habían pesado otros factores, como la «inminencia» de la sentencia del Supremo mediante la que se inhabilitó de forma firme al ya expresidente de Cataluña, o la cercanía del aniversario del 1 de octubre, fecha marcada en rojo en los calendarios secesionistas por coincidir con la celebración del referendo ilegal en el 2017 tras el que se desencadenaría la declaración de independencia en el parlamento autonómico. 

Campo fue cuestionado en la sesión de control de ayer por los motivos que llevaron a Moncloa a impedir el viaje de Felipe VI a la ciudad condal. «Se valoraron muchas cuestiones: la proximidad de una sentencia muy concreta y determinada, delicada, en una situación de convivencia compleja», alegó, por el fallo que inhabilitaría a Torra. A continuación esgrimió «la proximidad del 1-O», pero por encima de estas dos cuestiones situó «algo por lo que el Gobierno no debe dejar de mirar nunca, que es la mejor convivencia entre los ciudadanos».

Campo también repitió una idea deslizada a comienzos de esta semana en su polémica entrevista en RNE, en la que cargó contra el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, al que acusó de rechazar la petición del Gobierno de mover de fecha el acto. «Se intentó cambiar, pero no fue posible», aseveró.

Lo que sí resultó novedoso en la intervención del ministro de Justicia en la sesión de control de ayer, fue que repartió el peso de la decisión de anular el viaje del rey a Barcelona entre Moncloa y Zarzuela. «Sabe que la presencia del rey en cualquier acto es una decisión colegiada, que se toma entre el Gobierno y la Casa Real», afirmó. La Constitución dice que el Gobierno es quien refrenda la agenda de la Corona.

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