Tres años después del referendo ilegal del 1-O, el balance de Cataluña es desolador

Fracaso político, parálisis institucional, declive económico y crispación social

El expresidente de la Generalitat, Quim Torra durante el acto organizado para conmemorar el tercer aniversario del referendo ilegal del 1-O
El expresidente de la Generalitat, Quim Torra durante el acto organizado para conmemorar el tercer aniversario del referendo ilegal del 1-O

Madrid / La Voz

Tres años después de que la Generalitat consumase con el referendo ilegal del 1 de octubre del 2017 el mayor desafío a la Constitución desde el golpe de Estado del 23-F, el balance resulta desolador para Cataluña, que afrontó el aniversario con un presidente inhabilitado; con un sustituto interino y sin plenos poderes; con una parálisis política e institucional de al menos cuatro meses, en medio de la crispación social y con su economía gravemente lastrada. Pero el balance es también devastador para el independentismo, sumido en la división y sin estrategia común.

Fracaso político

República de ocho segundos. «Asumo el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república». Nueve días después de la celebración del referendo ilegal, el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, proclamaba así en el Parlamento catalán la conocida como la república de los ocho segundos, porque inmediatamente propuso que la Cámara autonómica suspendiera los efectos de esa declaración para intentar una «mediación» con el Gobierno. Tres años después, Puigdemont está huido de la Justicia en Bélgica y Cataluña sigue siendo una comunidad autónoma. El movimiento independentista empieza a acumular presidencias simbólicas, ya que Puigdemont se sigue proclamando el presidente legítimo, mientras que el inhabilitado Joaquim Torra reivindica también su legitimidad.

Condenados o fugados

División cainita en el independentismo. Entre quienes aplaudían ese día a Puigdemont se encontraban el vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, y el Gobierno en pleno de la Generalitat. Hoy, todos ellos están condenados por sedición o desobediencia —unos presos y otros inhabilitados—, o huidos de la Justicia. Y, lejos de la unidad que escenificaban ese día, Puigdemont y Junqueras, ERC y Junts per Catalunya, están inmersos en una lucha cainita por hacerse con el poder en Cataluña con estrategias antagónicas y con los de Junqueras volcados ya en el posibilismo y alejados del rupturismo. También las entidades que lideraron el procés, ANC y Òmnium, están divididas, después de haber perdido la calle en favor de grupos radicales como los CDR y Tsunami Democràtic, aunque la capacidad de movilización mostrada por estas agrupaciones ha descendido en picado desde el 1-O.

Caída del secesionismo

Apoyo mayoritario a la unidad de España. Pese a que el secesionismo pretendió hacer pasar los resultados de aquel referendo ilegal —celebrado en medio de fuertes episodios de violencia y que no fue reconocido en ningún país del mundo— como un aval inmensamente mayoritario de Cataluña a la independencia, los datos del último barómetro publicado por el propio del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat —el CIS catalán— indican que el separatismo ha caído en Cataluña hasta el 42 %, el dato más bajo desde el año 2014, mientras que el rechazo a que Cataluña se independice de España es del 50,5%. Se trata de la diferencia más alta desde el año 2017, en el que se celebró la consulta ilegal.

Descomposición de CiU

Cinco siglas distintas. La deriva independentista iniciada por Artur Mas y culminada por Puigdemont ha supuesto la descomposición de CiU, que gobernó Cataluña durante décadas, en una atomización de siglas que van desde Junts per Catalunya partido de Puigdemont, al PDeCAT en el que sigue Mas, pasando por el PNC, Units y Demòcrates.

Declive económico

Superada por Madrid. La espiral de descrédito e inseguridad jurídica generada por el referendo del 1-O provocó la fuga inmediata de 4.000 empresas de Cataluña. Madrid ha superado a Cataluña como motor económico de España, superándole en PIB por más de 3.000 millones de euros. Cataluña es ya la cuarta en PIB per cápita, por detrás de Madrid, País Vasco y Navarra y, como consecuencia en parte de la destrucción de su tejido empresarial, mantiene los tipos del IRPF más altos de España.

Puigdemont aprieta a ERC y pide ratificar en las elecciones el «mandato» de la consulta del 2017

«El mandato del 1 de octubre está vigente, y cualquier urna sirve para ratificar ese mandato» El líder de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, fugado de la Justicia en Bélgica, aprovechó este jueves la conmemoración del referendo ilegal del 1-O para hacer campaña en favor de su partido y presionar a ERC. Puigdemont, que participó telemáticamente en el acto que su formación convocó en Cornellá del Terri (Gerona) llamó a la «confrontación inteligente» y afirmó que no hay otra «alternativa» que «ratificar de forma rotunda el mandato del 1 de octubre» en las próximas elecciones catalanas, con «consecuencias políticas». Se refirió a la consulta ilegal que él mismo convocó como la «piedra fundacional del proceso hacia la república catalana», y reclamó que no se mire ese referendo como algo del pasado, sino en clave de «futuro». Según indicó, una ratificación del «el mandato del 1-O por más del 50 % de los votos», debería tener «consecuencias políticas» y ello «implica a todas las fuerzas del independentismo», en referencia a ERC. El expresidente catalán inhabilitado Joaquim Torra llamó también al secesionismo a superar el 50 % en las elecciones y prepararse «para el día siguiente». Su sustituto, el presidente interino de la Generalitat, Pere Aragonès, de ERC, reveló que el miércoles llamó a Puigdemont para ofrecerle colaboración hasta las elecciones y señaló que en un momento «tan complicado», JxCat y ERC no pueden permitirse «una nueva discusión interna».

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