Londres y Bruselas bajan las espadas y pactan profundizar en la negociación

Johnson y Von der Leyen coinciden en que la necesidad de acuerdo es vital


londres / e. la voz

La larga novela del brexit ha sufrido otro giro inesperado. Cuando parecía que las negociaciones entre la UE y el Reino Unido para regular su relación a partir del 1 de enero del 2021 estaban al borde del precipicio, por las acciones de unos y las reacciones de otros, ambas partes decidieron este sábado bajar las espadas y continuar conversando, para conseguir un acuerdo que evite un divorcio «abrupto».

El primer ministro británico Boris Johnson y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, acordaron, durante una videoconferencia, darle una nueva oportunidad al diálogo. «Ambos coincidieron en la importancia de encontrar un acuerdo como base sólida para una relación estratégica UE-Reino Unido en el futuro», dice el comunicado emitido por el Gobierno británico tras la llamada.

En el documento se asegura además que los mandatarios «respaldaron la evaluación de los negociadores de que se habían realizado progresos en las últimas semanas, pero que seguían existiendo brechas significativas en pesca, igualdad de condiciones y gobernanza y, por ello, instruyeron a sus negociadores a trabajar intensamente para cerrar esas brechas».

Minutos después el jefe del equipo británico, David Frost, anunció en Twitter que él y su contraparte comunitaria, el francés Michel Barnier, se reunirán la próxima semana en Londres.

¿La última oportunidad?

El resultado de la conversación entre los líderes fue mejor del esperado, pues la prensa londinense de este sábado anunciaba una lluvia de reproches y amenazas entre ambos dignatarios, los cuales al parecer no se han producido o al menos no ha trascendido.

La decisión de seguir dialogando deja en papel mojado el plazo fijado por el premier, quien advirtió que si para octubre no había acuerdo se levantaba de la mesa. The Guardian aseguraba que en Bruselas creen posible ratificar un eventual pacto entre noviembre y diciembre.

Las relaciones entre Londres los Veintisiete se han agriado rápidamente en las últimas semanas debido a la decisión de Johnson de impulsar la Ley del Mercado Interior del Reino Unido, que da potestad a su Gobierno de reescribir el acuerdo que el año pasado firmó con los Veintisiete para iniciar el brexit.

El texto fue aprobado el martes en la Cámara de los Comunes y menos de 48 horas después la Comisión Europea cumplió su palabra e inició las gestiones para abrir un procedimiento por infracción contra su todavía socio.

Pero al mismo tiempo que Johnson desafiaba a la UE, le enviaba una serie de propuestas, entre ellas sobre pesca, uno de los principales escollos. Tras meses de cerrazón, Downing Street sorprendió ofreciendo permitirle a los pescadores comunitarios seguir faenando en sus aguas durante tres años. El Gobierno británico espera que los últimos acontecimientos hagan que las conversaciones pasen a la llamada fase del «túnel», una etapa de negociación intensa lejos del escrutinio de los medios y los políticos nacionales.

No obstante, antes la videoconferencia el premier volvió a mostrarse desafiante y desde Leeds aseguró que aunque quería un acuerdo, no temía a un divorcio abrupto. “Estamos listos para cualquiera de los dos escenarios, los cuales dependen mucho de nuestros amigos europeos”, dijo a la BBC.

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