Trump dinamita los debates con su negativa a aceptar el formato virtual

Esperanza Balaguer NUEVA YORK / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Los candidatos a vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence y Kamala Harris, durante su debate
Los candidatos a vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence y Kamala Harris, durante su debate Morry Gash / POOL

Pence cultiva su perfil institucional para intentar remontar en los sondeos, que a 25 días de las elecciones dan todos por vencedor al demócrata Joe Biden

09 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La pandemia nos ha acostumbrado a todos al mundo virtual. Pero Donald Trump no está dispuesto a adaptarse a las nuevas circunstancias, a pesar de su positivo por coronavirus. El presidente de Estados Unidos se negó este jueves a aceptar el segundo cara a cara con el candidato demócrata Joe Biden en remoto. La comisión que organiza los debates presidenciales anunció el jueves el nuevo formato del encuentro que iba a tener lugar en Miami el próximo 15 de octubre sin notificárselo antes al presidente. Su negativa llegó de inmediato. «No voy a perder el tiempo en un debate virtual», sentenció en una entrevista telefónica con la cadena Fox. No se quedó ahí. Como corresponde a su naturaleza exhibicionista, Trump amplió el desafío al anunciar su intención de reanudar la próxima semana sus mítines de campaña con público presente.

Este nuevo movimiento del presidente de EE.UU. llega una semana después de hacer público su positivo y suspender todos sus actos de campaña. El último parte médico de su médico, Sean P. Conley, difundido el miércoles, señaló que tiene anticuerpos del virus sin presentar síntomas desde hace varios días. Lo que se desconoce es si Trump sigue dando positivo en las pruebas de PCR, a pesar de reiterar este jueves que no es contagioso. El candidato demócrata, por su parte, se sumó a la negativa de su contrincante, pero sugirió retrasar la cita una semana. La campaña de Trump recogió el guante para proponer un segundo debate presencial el 22 de octubre y un tercero el 29 con preguntas directas de los ciudadanos. Tras estas idas y venidas, por el momento, las citas permanecen en suspenso.

Cara a cara entre Pence y Harris

Todo esto sucedió pocas horas después del primer cara a cara entre el vicepresidente, Mike Pence, contra la candidata a la vicepresidencia demócrata, Kamala Harris. Un encuentro en el que Pence logró neutralizar a su contrincante con su tono compasivo hacia las víctimas de la pandemia, unas buenas formas alejadas de las de su jefe y su habilidad para escapar de las preguntas comprometidas. La extraña normalidad desplegada por ambos gracias al alto contenido político de los discursos no consiguió, sin embargo, amainar la caótica semana vivida en la Casa Blanca debido al reguero de positivos por covid-19.

Pence cumplió su misión de ofrecer una imagen de seriedad, solo interrumpida por un mosca que se posó sobre su cabello blanco y que se convirtió en la protagonista del evento. Pero no consiguió mover un ápice las encuestas, que a 25 días de los comicios continúan a favor de Biden. Incluidos los conocidos como swing states —estados pendulares—, como Florida, Pensilvania o Iowa, donde le saca 11, 13 y 5 puntos, respectivamente, según la última una encuesta de la Universidad de Quinnipiac.

El verdadero problema de Trump no son estos números, sino los cerca de 5,4 millones de ciudadanos que han votado ya por adelantado, según la CNN. Esta cifra sin precedentes augura una participación histórica que no le favorece en nada.

Pence hizo lo que pudo para calmar el desconcierto que rodea al presidente con su única oportunidad de prime time en campaña. Trump, como acostumbra, volvió a optar por reventar cualquier posibilidad de normalidad para intentar recuperar el impulso.