El rey llama en Barcelona a la unidad entre débiles protestas secesionistas

«Tenemos la oportunidad de hacer mejor las cosas», dijo en un acto con Sánchez


Barcelona / Colpisa

El rey Felipe VI regresó este viernes a Barcelona. Lo hizo por primera vez en el 2020 y acompañado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la entrega de premios de la Barcelona New Economy Week, un salón organizado por el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona. El jefe del Estado volvió a la capital catalana dos semanas después de la polémica sobre su ausencia en el acto de entrega de despachos a los nuevos jueces, lo que provocó una enorme tormenta con fuego cruzado entre la Casa Real, el Gobierno y el poder judicial.

Con esos precedentes y en un clima de protestas independentistas, Felipe VI llamó a la unidad. «España se ha labrado merecidamente una imagen internacional asociada a la competitividad y a la excelencia productiva», expresó en un discurso pronunciado en castellano y catalán para cerrar el acto de entrega de premios. «Trabajemos juntos por mantenerla, por aumentarla donde sea necesario; demostremos una imagen de unidad que proporcione un entorno estable y beneficioso para las empresas, generando así mayor riqueza y empleo», afirmó, en un momento de crisis territorial, de guerra abierta entre el Gobierno central y la Comunidad de Madrid a cuenta de la gestión de la pandemia, de enfrentamiento entre el Ejecutivo español y los grupos de la oposición y de pugna también entre los diferentes poderes del Estado. En unos «tiempos tan difíciles», «tenemos la oportunidad de hacer mejor las cosas. Y de hacerlas juntos», aseguró.

Ausencias

Como estaba anunciado, ningún miembro del Gobierno catalán estuvo presente en el acto. Pere Aragonès y los consejeros de la Generalitat mantuvieron su agenda ordinaria. Tampoco asistió ningún representante del Parlamento catalán y por parte del Ayuntamiento de Barcelona, acudió el número dos, el teniente de alcalde, el socialista Jaume Collboni. La alcaldesa Ada Colau y los comunes criticaron la visita real.

No faltó, en cambio, Pedro Sánchez, que acompañó al monarca. A pesar del incendio que tenía a la misma hora en Madrid, con la convocatoria de un Consejo de Ministros extraordinario para aprobar el estado de alarma en la Comunidad de Madrid, el presidente del Gobierno arropó al jefe del Estado, en un gesto de unidad institucional en un momento de crisis sanitaria y económica. Sánchez tenía una razón de fuerza mayor para quedarse en Madrid, pero su ausencia hubiera provocado suspicacias, tras el choque de hace dos semanas en que la Moncloa decidió la no presencia de Felipe VI en Barcelona justo cuando se conmemoraba el tercer aniversario del 1-O y se esperaba la sentencia de inhabilitación contra Quim Torra. La Casa Real no disimuló entonces el enfado con la Moncloa por el veto al monarca. Felipe VI y Sánchez cerraron este viernes ese capítulo. Ambos departieron a la entrada del acto, y poco después visitaron una empresa tecnológica en la Zona Franca.

El evento se celebró en la estación de Francia, en el centro de Barcelona, que quedó totalmente blindado por la policía. Todo el entorno de la estación estaba vallado y el acceso era imposible. El cordón policial impidió que los manifestantes convocados por los CDR se acercaran a la entrada para pitar contra la presencia real. Lanzaron polvo de colores a la policía, huevos y gritaron consignas contra la monarquía y quemaron banderas e imágenes del rey. Pero a diferencia de otras ocasione, hubo incidentes, pero de escasa entidad.

El secesionismo se había propuesto boicotear el acto y fracasó en su cometido. Las protestas independentistas tuvieron poco apoyo, apenas un millar de personas.

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