Vox redobla la presión sobre el PP para que apoye su moción contra Sánchez

Rufián augura un debate plagado de «insultos» entre los dos bloques


Madrid | La Voz

Una vez cerrada la fecha para que el Congreso acoja la moción de censura registrada por Vox, los de Santiago Abascal buscan continuar inflando el globo antes de que estalle, algo que sucederá entorno al mediodía del jueves de la próxima semana, cuando finalmente se resuelva el debate con una votación cuyo resultado ya conocen de antemano todos los grupos.

El intento de Vox de desalojar a Sánchez del poder no prosperará. Y salvo un inesperado giro de última hora, serán incapaces de sumar un solo sí a mayores de los de sus 52 diputados en la Cámara Baja. La dirección del PP ya ha confirmado que no participarán de, lo que en palabras de su secretario general, Teodoro García Egea, no es más que un «circo» mediático. Pero en Vox continúan presionando a los populares para que apoyen su iniciativa a última hora. Una vez descartado que lo hagan en bloque, ahora apelan a la responsabilidad individual de cada unos de sus invitados, invitándoles a quebrantar la disciplina de grupo decidida en Génova. Por ello, su portavoz parlamentario en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, solicitó ayer a la ejecutiva del PP que, dada su negativa a sumar, al menos «se aparte y no moleste».

Los mensajes de presión sobre el PP también llegaron a cargo del responsable del área política del partido, Jorge Buxadé, que intentó justificar que su única intención es capitalizar el malestar de un gran sector de la población con el Gobierno. «No es una moción de censura de Vox, solo estamos dando voz a millones de españoles que están en la calle reclamando un cambio de Gobierno», afirmó.

Desde que este verano Vox sorprendió con su anuncio de presentar una moción sin números, en el PP denuncian que el único objetivo de este movimiento es dejarlos en una situación comprometida; es decir, un calco de los pasos dados por Pablo Iglesias en el 2017, cuando fue incapaz de sumar al PSOE a la moción de censura presentada contra el por entonces presidente Mariano Rajoy. Ayer coincidió con esta lectura la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, quien afirmó que el único partido que «se pone en un aprieto» es el liderado por Pablo Casado.

Lamisma interpretación hacen en ERC. Su portavoz en la Cámara Baja, Gabriel Rufián, consideró que la moción «va más contra Casado que contra Sánchez e Iglesias». Rufián no se atrevió a augurar solo el resultado, sino que también se lanzó a pronosticar que el debate que se vivirá a partir del miércoles y que se cerrará el jueves será «salvaje», con intervenciones plagadas de «insultos», afirmó el diputado que llamó en el Congreso a Borrell «racista» y «fascista» o acudió a su escaño con una impresora y unas esposas.

El debate para reprobar a Pablo Iglesias por sus ataques al rey se celebrará hoy

El debate de la próxima semana se prevé tenso, pero en el Congreso no existe semana tranquila, por lo que tampoco se augura mucho más relajada la sesión de control de hoy, en la que la oposición llega con temas acumulados. A la gestión del coronavirus y el estado de alarma se sumó ayer la propuesta de reforma abanderada por el PSOE y UP para modificar el sistema de elección de los vocales del CGPJ. Pero con toda seguridad buena parte de la atención se centrará en la solicitud de un juez de la Audiencia Nacional para que investigue al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. Y a renglón seguido, el Hemiciclo acogerá un debate y la votación de reprobación al líder de Podemos a consecuencia de los ataques de su partido a la Corona. En un primer momento estaba previsto para ayer, pero que finalmente se quedó fuera del orden del día. No saldrá adelante gracias al posicionamiento de los secesionistas.

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