EE.UU. confía en tener dos vacunas para el covid-19 a finales de año

Pfizer y Moderna son las dos únicas activas en el país entre las diez experimentales que se encuentran ya en la fase final de ensayos en todo el mundo


Colpisa

Dos compañías farmacéuticas estadounidenses esperan solicitar la aprobación de emergencia para sus vacunas contra el covid-19 a finales de noviembre, una buena noticia para Estados Unidos en un momento en que atraviesa un nuevo repunte de casos, con un total superior a los ocho millones que le confirman como el país más afectado por la pandemia en el mundo.

La empresa Pfizer indicó este viernes que espera dar un paso adelante con su vacuna después de que estén disponibles datos sobre su seguridad en la tercera semana de noviembre, un par de semanas después de las elecciones presidenciales. El anuncio significa que el país podría tener dos vacunas listas para fin de año, al sumarse la de la firma de biotecnología Moderna de Massachusetts, que apunta al 25 de noviembre para solicitar su autorización. Hasta diez vacunas experimentales se encuentran en la fase final de ensayos en todo el mundo en estos momentos, aunque estas dos son las únicas activas actualmente en EE UU.

La noticia tuvo impacto positivo en las acciones de la compañía, que subieron tras el anuncio un 2% en la Bolsa de Nueva York. Pero los expertos advierten que, incluso cuando se aprueben las vacunas, pasarán varios meses hasta que estén ampliamente disponibles. En cualquier caso, es poco probable que sean un buen sustituto del uso de máscaras, el distanciamiento social y otros comportamientos recomendados para frenar la transmisión, dado que hasta el momento se desconoce hasta qué punto serán efectivas y cuál podrá ser la duración de esa inmunidad adquirida.

«Es posible que no podamos volver a ver cines repletos o estadios llenos de espectadores en muchos meses hasta 2021, o incluso más tarde», explicó el director del Instituto de Enfermedades Infecciosas estadounidense, Anthony Fauci, durante una entrevista con la Universidad Johns Hopkins este viernes. El Gobierno de Donald Trump, sin embargo, prepara ya la inmensa cadena logística que será necesaria para lanzar la distribución de las primeras dosis de una vacuna en las 24 horas que sigan a cualquier autorización.

En este sentido, los responsables de la operación gubernamental «Warp Speed» anunciaron una colaboración con las grandes redes de farmacias CVS y Walgreens para administrar las vacunas en las 50.000 residencias de ancianos del país.

Después de la caída de los contagios durante el verano, EE UU alcanzó un punto de inflexión en su brote de coronavirus alrededor de la segunda semana de septiembre, con un nuevo promedio de casos diarios de más de 50.000, según las últimas cifras, y lo peor es que la trayectoria es ascendente. Con más de ocho millones de infecciones confirmadas y por encima de las 217.000 muertes, es el país más afectado del mundo. Geográficamente, los principales puntos de contagios se encuentran en el área del medio oeste al norte, y también en partes del oeste, mientras que algunas regiones del noreste duramente afectadas en primavera están sufriendo rebrotes. El cirujano de Harvard e investigador de políticas de salud, Thomas Tsai, dijo a la AFP que hay múltiples factores detrás del aumento de casos, desde pruebas insuficientes en el medio oeste hasta la falta de monitoreo y vuelta atrás por parte de las autoridades en reaperturas.

Además, «a partir de los informes de rastreo de contactos de varios municipios y estados, la preocupación es que la propagación sea impulsada ahora por reuniones sociales dentro de los hogares de las personas», añadió este experto. De hecho, el avance del frío en el otoño lleva cada vez más la vida social a espacios cerrados. Una señal positiva es que los tratamientos de covid-19 han mejorado notablemente y, dado que los casos son más dispersos, los hospitales no se ven colapsados.

«Vacunas de ARNm» Las farmacéuticas Pfizer y Moderna, ambas con proyectos sobre la pandemia financiados por el Gobierno estadounidense, lanzaron la tercera fase de sus ensayos clínicos a finales de julio y están produciendo sus dosis en simultáneo. Su objetivo es entregar decenas de millones antes de fin de año en Estados Unidos. Las dos son «vacunas de ARNm», una nueva plataforma experimental que nunca antes había sido completamente aprobada. Los experimentos consisten en inyecciones con el material genético necesario para desarrollar la «proteína de pico» del SARS-CoV-2 dentro de las propias células de las personas, provocando así una respuesta inmunitaria que el cuerpo recordará cuando se encuentre con el virus real. Esto convierte efectivamente al cuerpo humano en una especie de fábrica de vacunas, evitando así los costosos y difíciles procesos que requiere una producción más tradicional. Pero si bien el enfoque pudo haber ayudado a colocar a Pfizer y Moderna en la primera posición en esta carrera, un gran inconveniente es que requieren congeladores para el almacenamiento de las dosis, lo que podría limitar la distribución.

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