Navalni, el opositor ruso envenenado: «No ansío vengarme, solo quiero justicia y que se investigue mi caso»

El opositor ruso pide a la UE «echar a los oligarcas» afines a Putin, al que atribuye la orden de matarlo

Navalni y su mujer, Julia, en un acto en Moscú
Navalni y su mujer, Julia, en un acto en Moscú

El líder opositor ruso Alexei Navalni encabeza la Fundación Anticorrupción en Moscú. En agosto, una grave enfermedad obligó a trasladarlo de Siberia a Berlín para recibir tratamiento; más tarde, los médicos y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas confirmaron que la causa había sido el agente nervioso novichok. Hace poco, ya en proceso de recuperación, Navalni dialogó con Tikhon Dzyadko, jefe de edición de Dozhd TV (TV Lluvia), la única red de teledifusión independiente que queda en Rusia.

-¿Cree que las sanciones de la UE al círculo próximo a Putin por su intento de asesinato son suficientes?

-Lo que más me interesa es lo que suceda en Rusia; la respuesta europea no me preocupa tanto en este caso. Entiendo que la indignación en muchos países no está vinculada directamente conmigo; más bien les preocupa el uso de armas químicas. Deseo una investigación en territorio ruso, o al menos algo parecido, porque lo que sucede ahora mismo parece ser otra señal de que en nuestro país no se puede confiar en la justicia. En cuanto a sanciones o listas negras, si los países desarrollados quieren ayudar a Rusia y ayudarse a sí mismos, deben cortar los canales por los que sale el dinero sucio desde Rusia. No hacen falta esas nueve personas (las que inventaron el novichok o lo usaron como un arma) para cortar el flujo de dinero robado a nuestros ciudadanos. Los asesinos y los que dieron la orden deben ser juzgados como criminales. Pero lo que realmente se necesita es expulsar de Europa a todos los oligarcas: los Usmanov, los Abramóvich, los Shuvalov, los Peskov y todos esos propagandistas que se enriquecen y transfieren dinero a Europa mientras se tiene a los rusos en la pobreza y la degradación. Contra esa gente hay que luchar. Me gustaría que se concentren en castigar no solo a los sicarios, sino a los grandes corruptos que ocultan en Berlín, Londres y París el dinero que se robó.

- ¿Ayudó usted a elaborar alguna lista de esas personas?

-No, no hace falta que yo haga más listas. Basta consultar cualquiera de las investigaciones de la Fundación Anticorrupción, que en su mayoría hablan exactamente de eso: de cómo algunas personas, que se dicen patriotas, roban sumas enormes con las que se compran propiedades lujosas en Manhattan o Mayfair. Mi lista es mi canal en YouTube. Solo hablo con los médicos.

-¿Habrá alguna forma de investigación sobre el envenenamiento?

-Yo daba por sentado que al menos iban a fingir algo. Pero hasta ahora no hubo ni siquiera una investigación de mentira. Eso, para mí, es otra confirmación de que la orden la dio Putin. Si no, se habría visto algo parecido a la investigación por el asesinato de Boris Nemtsov. En aquel caso no se detuvo a la persona que organizó el asesinato ni se supo el nombre de quién lo ordenó. Solo se detuvo a los que apretaron el gatillo. Pero al menos hubo una investigación.

-Le Monde citó la conversación de Putin con Macron. Allí Putin dijo algo así como que «Navalni es un ciberagitador, el origen del novichok puede haber sido Letonia, y es posible que Navalni lo haya ingerido por voluntad propia». ¿Qué pensó al leer esto?

-Pensé que no me equivoqué al suponer que fue orden de Putin. La forma en que lo niega lo pone en ridículo. Estoy seguro de que los franceses lo filtraron a la prensa por la indignación que sintieron ante unas mentiras tan flagrantes. Fue un proyecto personal de Putin, fracasó, y ahora está tratando de protegerse, y eso incluye esta mentira gigantesca. Al tipo lo pescan con una pistola humeante apuntada a mi cabeza, erró el disparo y dice que no fue él, que fue un intento de suicidio.

-¿Cómo se siente? ¿Se vengará?

-Bueno, parece que sobreviví y, por raro que parezca, no siento amargura. Ver la muerte de cerca es una experiencia valiosa. Por supuesto que no pienso nada bueno de los que trataron de hacerlo. Pero no ando pensando en estrangularlos con mis manos. Ansío justicia para mí y para todos los que me rodean, porque un país no se puede considerar normal si un intento tan descarado de asesinato no se investiga.

-¿Cambiará su estrategia y la de la Fundación Anticorrupción?

-Hay más en juego en el sentido de que estamos viendo la decadencia del régimen. Ya sabíamos que nos enfrentábamos a rufianes que están obsesionados con el poder y el dinero, y que aparentemente no tienen escrúpulos. Pero ahora sabemos más que nunca que su instrumental incluye el asesinato político y la intimidación. Así que hay más en juego en ese sentido. Pero como antes, la estrategia básica sigue siendo la misma. Tenemos que buscar el apoyo de la gente. Tenemos que exigir el derecho a participar en elecciones libres como candidatos. No creo que nuestra estrategia o nuestras actividades vayan a cambiar mucho.

-¿Valora la posibilidad de que su familia se quede en el extranjero?

-Esa pregunta es para mi familia, incluida mi esposa. Pero no, no estamos analizando la cuestión. Julia apoya mi trabajo y es seguro que volveremos.

-¿Se ha imaginado ya cómo será su regreso? Algunos esperan un gran mitin, otros dudan de que le permitan volver a Rusia.

- ¿Cómo podrían impedirme entrar en Rusia? Soy ruso, tengo pasaporte ruso. No me pueden negar la entrada. Por supuesto que imagino que buscarán impedir mi regreso, que van a tratar de intimidarme con alguna clase de proceso penal. Pero ya hace mucho que esas amenazas dejaron de preocuparme. No me asustaban antes, y ahora me asustan todavía menos. Respecto a cómo me imagino mi regreso, para empezar, no pienso en ello. No estoy haciendo ningún plan. ¿Acaso debería hacer como Solzhenitsin, ir a Vladivostok y después atravesar Rusia en tren y recibir una acogida triunfal en cada estación? Prefiero evitar cualquier pathos innecesario. Puede que en mi vida haya habido algunos acontecimientos dramáticos, pero solo soy un político ruso que se encuentra temporalmente en Berlín. Me recuperaré y cuando esté bien volveré a Rusia en clase económica, tomaré un taxi, iré a casa, y a la mañana siguiente iré al trabajo. Eso es todo.

El altavoz internacional de la lucha contra el poder absoluto de Putin 

Nacido en 1976 en Moscú, estudió Derecho y pronto mostró sus inquietudes políticas para enrolarse en el partido liberal Yabloko. Coqueteó con el colectivo Marcha Rusa, de corte nacionalista e inclinaciones xenófobas, pero pronto se decantó por presentar su propia batalla. Eligió YouTube como plataforma y convirtió su canal en el principal instrumento de oposición ante la deriva absolutista de Vladimir Putin. El Kremlin primero optó por tildarlo de títere de Occidente, pero pronto empezó a encarcelarlo. Solo el año pasado, pasó dos meses entre rejas tras la ilegalización de su movimiento para impedirle presentarse a las elecciones del pasado verano.

Esta entrevista se presenta en cooperación con Dozhd TV.

Alexei Navalni, dirigente opositor ruso, creó la Fundación Anticorrupción en Moscú. Tikhon Dzyadko es jefe de edición de Dozhd TV.

Project Syndicate, 2020. www.project-syndicate.org

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