Vox presiona al PP con la moción y vaticina «sorpresas» en las votaciones

Casado sigue sin definir el voto del PP: «Es un tema que no me importa nada»


Madrid | La Voz

«Es un tema que no me importa nada y en el que no voy a gastar ni un solo minuto». Así se despachó ayer Pablo Casado sobre la moción de censura planteada por Vox y que dará comienzo mañana a partir de las 09.00. El presidente del PP entiende que el objetivo que persigue esta maniobra de Abascal no es derribar al Gobierno, sino erosionar a los populares en esa pugna por reivindicar el liderazgo de la oposición con independencia de los escaños de los que dispone cada uno.

Sin embargo, para importarle tan poco, Casado continúa sin aclarar la posición que adoptará su formación cuando el jueves llegue el momento de votar. Descartado el sí, el PP se debate entre el no y la abstención, algo que no será decisivo para decantar la balanza de una acción «condenada al fracaso», evidenció ayer Casado, pero sí guarda relevancia en clave interna. Fuentes en Génova tratan de quitarle hierro al voto e inciden en que lo importante será «explicar bien» la postura del PP y proyectar la imagen de oposición responsable.

Buena parte de las miradas recaerán en lo que haga Cayetana Álvarez de Toledo, que desde que fue destituida como portavoz parlamentaria actúa como un verso suelto. Ahora amenaza con quebrantar la disciplina de voto que fije la dirección.

En Vox no dieron nombres, pero todos pensaron en Álvarez de Toledo cuando Iván Espinosa de los Monteros sugirió ayer que «habrá sorpresas» durante la votación, y que los diputados «de más de un partido» están dispuestos a apoyarles. «Hay gente sensata y responsable en todos», manifestó tras garantizar que la posición que finalmente adopte el PP no influirá en los pactos de Gobierno que acordaron en algunas comunidades autónomas.

En donde sí que no están preocupados es en Moncloa, al entender que contribuirá a cohesionar sus alianzas parlamentarias a las puertas de los Presupuestos. El ministro de Transportes y secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, se refirió ayer a la moción como «un ajuste de cuentas entre la derecha y la ultraderecha».

«Diseñada por el Gobierno»

Por su parte, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, consideró ayer en un acto en A Coruña que la moción «parece diseñada por el Gobierno para ganarla fácilmente», al entender que es un movimiento que «viene muy bien» al Ejecutivo y «muy mal a la oposición», augurando que la coalición saldrá «más fortalecida» a la conclusión del debate, informa Dolores Vázquez desde la ciudad herculina.

En donde no tienen ninguna duda sobre el sentido del voto es en el BNG. Ana Pontón lamentó ayer que lo único que conseguirá «la extrema derecha» será añadir «más crispación» y «descrédito» hacia la clase política.

«Es un tema que no me importa nada y en el que no voy a gastar ni un solo minuto». Así se despachó ayer Pablo Casado sobre la moción de censura planteada por Vox y que dará comienzo mañana a partir de las 09.00. El presidente del PP entiende que el objetivo que persigue esta maniobra de Abascal no es derribar al Gobierno, sino erosionar a los populares en esa pugna por reivindicar el liderazgo de la oposición con independencia de los escaños de los que dispone cada uno.

Sin embargo, para importarle tan poco, Casado continúa sin aclarar la posición que adoptará su formación cuando el jueves llegue el momento de votar. Descartado el sí, el PP se debate entre el no y la abstención, algo que no será decisivo para decantar la balanza de una acción «condenada al fracaso», evidenció ayer Casado, pero sí guarda relevancia en clave interna. Fuentes en Génova tratan de quitarle hierro al voto e inciden en que lo importante será «explicar bien» la postura del PP y proyectyar la imagen de oposición responsable.

Buena parte de las miradas recaerán en lo que haga Cayetana Álvarez de Toledo, que desde que fue destituida como portavoz parlamentaria actúa como un verso suelto. Ahora amenaza con quebrantar la disciplina de voto que fije la dirección.

En Vox no dieron nombres, pero todos pensaron en Álvarez de Toledo cuando Iván Espinosa de los Monteros sugirió ayer que «habrá sorpresas» durante la votación, y que los diputados «de más de un partido» están dispuestos a apoyarles. «Hay gente sensata y responsable en todos», manifestó tras garantizar que la posición que finalmente adopte el PP no influirá en los pactos de Gobierno que acordaron en algunas comunidades autónomas.

En donde sí que no están preocupados es en Moncloa, al entender que contribuirá a cohesionar sus alianzas parlamentarias a las puertas de los Presupuestos. El ministro de Transportes y secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, se refirió ayer a la moción como «un ajuste de cuentas entre la derecha y la ultraderecha».

«Diseñada por el Gobierno»

Por su parte, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, consideró ayer en un acto en A Coruña que la moción «parece diseñada por el Gobierno para ganarla fácilmente», al entender que es un movimiento que «viene muy bien» al Ejecutivo y «muy mal a la oposición», augurando que la coalición saldrá «más fortalecida» a la conclusión del debate, informa Dolores Vázquez desde la ciudad herculina.

En donde no tienen ninguna duda sobre el sentido del voto es en el BNG. Ana Pontón lamentó ayer que lo único que conseguirá «la extrema derecha» será añadir «más crispación» y «descrédito» hacia la clase política.  

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