La asociación La España que reúne defiende que el PP vote no en la moción de Vox para alejarse de los extremos

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Pablo Casado y Santiago Abascal, en una imagen de archivo, en el Congreso de los Diputados
Pablo Casado y Santiago Abascal, en una imagen de archivo, en el Congreso de los Diputados Mariscal | EFE

Argumenta que oponiéndose a esa iniciativa de Abascal «consolidaría las posiciones centrales del centroderecha»

20 oct 2020 . Actualizado a las 19:27 h.

La asociación La España que reúne defiende que el PP vote «no» en la moción de censura de Vox contra el Gobierno de Pedro Sánchez porque ese voto negativo «da la oportunidad a los partidos centrales de alejarse de los extremos y, con ello, sentar las bases de la reconstrucción del centro político español» que, a su juicio, se encuentra en este momento «fragmentado».

«Creemos que tenemos legitimidad para decir que el PP, oponiéndose a la moción de censura de Vox, consolidaría las posiciones centrales del centroderecha que son tan necesarias para escapar de aventuras políticas que nos abocarían al desastre», asegura en un comunicado esta asociación, integrada por exdirigentes y personalidades como Nicolás Redondo Terreros, Francesc de Carreras, César Antonio Molina o Joaquín Leguina.

La España que reúne dice tener legitimidad para aconsejar al PP esa posición en la moción igual que adquirieron la legitimidad al oponerse a un Gobierno «con la presencia de Podemos y los apoyos de los golpistas catalanes y los herederos de ETA», informa Europa Press.

«Porque no pueden exigir al PP moderación quienes entre Rufián y Arrimadas eligen a Rufián de interlocutor, quienes entre Casado y Otegi eligen a este último como socio preferente», asegura la asociación, que recientemente se reunió con el líder de los populares, Pablo Casado.

Reconstrucción del centro político

Así, La España que reúne cree que votar en contra de la moción de Vox da una oportunidad «a los partidos centrales para alejarse de los extremos y, con ello, sentar las bases de la reconstrucción del centro político español que hoy se encuentra fragmentado en cientos de porciones, movimientos y plataformas arrastradas por la polarización política y la atracción a los extremos ejercida por Podemos en la izquierda y por Vox en la derecha».

La asociación reivindica una vez más una política «moderada, reformista y europea» y subraya que esa política «aborrece las periferias y los extremismos», situándose en «un amplio centro cívico».

A su entender, se trata de la política que se ha desarrollado durante los últimos cuarenta años en España y que han protagonizado «muy notablemente el PP y el PSOE, asegurando un crecimiento económico considerable» en España, la consolidación de una democracia similar a la de los países europeos y «una participación, con un estatus privilegiado, en la aventura europea».

En este sentido, subraya que la continuidad y consolidación del proyecto del 78 requiere «moderación, inteligencia y valentía». Y esa valentía, prosigue, pasa por oponerse «a los cantos de sirena de los extremismos políticos».

Alejarse de la política «de trincheras»

La asociación considera que un Gobierno con la participación de Podemos dificulta «de forma extrema la salida de una crisis tan profunda como poliédrica». Eso sí, avisa que tampoco ayudaría a una superación de la crisis que el PP «se volcara hacia una apuesta política de bloques y trincheras».

«Los pactos económicos, políticos y sociales deben realizarse entre el partido mayoritario y el que le pueda sustituir en las responsabilidades de gobierno, sin excluir a los partidos constitucionales, ni tan siquiera a aquellos que no siéndolo por táctica u oportunidad se quieran unir», añade.

Asimismo, avisa de que los primeros resultados de crisis profundas como la actual «son el enseñoramiento del cinismo y el recurso desahogado a la mentira, mientras desaparece de la escena pública la coherencia, el respeto a la verdad, a las exigencias de transparencia y la crítica a la gestión de quienes tienen la máxima responsabilidad».

«La política debe tener un componente ético y no debe confundirse con el mero mantenimiento del poder, porque cuando la solución de los problemas desaparece de la acción política y solo queda el ejercicio narcisista del poder estamos ante la antipolítica. Mas que nunca se ve el contraste entre la política con mayúsculas y la antipolítica en estos momentos de incertidumbre, asolados por una pandemia que no conseguimos controlar y una crisis económica a la que vemos una muy difícil salida sin unidad de criterio entre las grandes fuerzas del sistema del 78», lamenta.