El PP mantiene su incógnita en una moción de Vox condenada al fracaso

Abascal busca presionar a Casado y publicitar a su candidato en Cataluña

Pedro Sánchez, este martes, en Roma, donde participó con su homólogo italiano, Giuseppe Conte, en el foro entre ambos países
Pedro Sánchez, este martes, en Roma, donde participó con su homólogo italiano, Giuseppe Conte, en el foro entre ambos países CHIGI PALACE PR

Madrid / La Voz

A las nueve de la mañana de este miércoles, el diputado de Vox Ignacio Garriga se plantará en la tribuna de oradores del Congreso para presentar al líder de su partido, Santiago Abascal, como candidato a suceder a Pedro Sánchez en la presidencia del Gobierno.

Echará a andar así por fin una moción de censura anunciada en julio y registrada en septiembre con la que Vox persigue dos objetivos: el fundamental, presionar al PP para posicionarse como la auténtica oposición al Gobierno de coalición, y de paso, aprovechar el escaparate en el que se ha convertido la Cámara Baja para presentar ante el gran público al que será su candidato a la Generalitat en las elecciones catalanas de febrero: Garriga. Una vez concluya su intervención, será Abascal quien acceda a la tribuna para esbozar un supuesto proyecto de Gobierno.

Ni uno ni otro tienen sus tiempos acotados, por lo que podrán explayarse lo que consideren. El reglamento de la Cámara tampoco recoge límite en las intervenciones del Ejecutivo, y pueden ser tantas como estimen oportuno. La primera réplica llegará a la conclusión de Abascal y finalmente serán Sánchez, que este martes afirmó desde Roma que se toma el asunto con la «máxima seriedad», y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, quienes se repartan el trabajo. La Moncloa explica que esta bicefalia responde a la necesidad de reforzar la imagen de unión dentro del Gobierno. Fuentes de Podemos no descartan que «una ministra» tome también la palabra para lanzar un mensaje feminista. Tras un receso establecido por la presidencia de la Cámara, comenzarán a desfilar los portavoces de los grupos parlamentarios de menor a mayor, empezando por el Mixto, que tiene que repartirse el tiempo entre sus integrantes, y acabando con Adriana Lastra, que dará voz al PSOE justo después de Pablo Casado, intervenciones que más que presumiblemente se irán a la sesión de este jueves.

A tan solo horas de que arrancase el debate, no se preveía que ni una sola de las 18 sensibilidades políticas que hay en la Cámara distintas a Vox diesen su apoyo a Abascal. En el PP intentarán mantener con vida la duda de la abstención hasta el jueves, cuando Casado desvele la postura de su formación. Las pistas invitan a pensar en el no, pero nadie se atreve a confirmarlo debido al gran celo con el que la dirección está llevando el asunto. «En política nunca nada es definitivo», afirmó este martes la portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra.

Habrá que prestar especial atención a su antecesora, Cayetana Álvarez de Toledo, quien amaga con quebrantar la disciplina de voto decretada por la dirección. De consumar esta amenaza, previsiblemente será el único voto a favor que Vox logre sumar a sus 52 diputados.

Votos telemáticos

La emoción del recuento se reducirá a eso, ya que el desenlace está cantado: será la quinta moción de censura y la cuarta que no prospere. Sin embargo, sí será la primera ocasión en la que muchas de sus señorías voten de forma telemática, tal y como ratificó este martes la presidencia del Congreso. Los grupos acordaron que, en favor de evitar contagios del covid-19, solo acudan al hemiciclo la mitad de sus diputados. Vox ya anunció que el jueves estará al completo.

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