Vox tilda al Gobierno de mafia y Sánchez le replica acusándolo de sembrar el odio

El presidente presiona a Casado para que «corte con la ultraderecha y vote no»

Santiago Abascal, en el pleno de la moción de censura planteada por Vox
Santiago Abascal, en el pleno de la moción de censura planteada por Vox

Madrid / La Voz

El reglamento del Congreso recoge que en una moción de censura el candidato a la presidencia intervenga para exponer su programa de Gobierno. El de Santiago Abascal se redujo ayer a la mínima expresión: «Organizar un Gobierno de emergencia nacional hasta convocar unas elecciones libres e inmediatas». Como se preveía, el líder de Vox se centró en cargar contra la coalición «socialcomunista», aunque reservando un espacio importante para hacerlo también contra el PP, su gran objetivo en una iniciativa que nació sin opciones de prosperar, tal y como se confirmará en la votación de hoy.

Abascal bebió de las dos últimas mociones presentadas hasta la fecha. Su lado más estratega se inspiró en la protagonizada por Pablo Iglesias en el 2017 para camuflar su presión hacia un PSOE en horas bajas. Pero Vox se proyectó también sobre la maniobra que un año más tarde llevaría a Sánchez al poder bajo la promesa de convocar elecciones con brevedad. «Yo sí cumpliré mi palabra», defendió Abascal.

Tras una extensa introducción de Ignacio Garriga, su candidato para las elecciones catalanas, que justificó la moción como «un deber nacional» ante la «inacción de otros partidos», el presidente de Vox hizo un repaso por las polémicas que han salpicado al Gobierno. Desde su nacimiento, recordando la promesa de Sánchez durante la campaña de no pactar con Podemos, hasta sus planes de futuro, como «el asalto al Poder Judicial» pretendido mediante la reforma de la elección de los vocales del CGPJ que, denunció, es solo un paso más de un Ejecutivo que pretende acabar con «la alternancia política».

Abascal se refirió al Consejo de Ministros como una «mafia» que en menos de un año se ha erigido en el peor Gobierno en 80 años, «y quizás me quede corto», puntualizó, insistiendo en su preferencia por el franquismo, al considerar que el integrado por el PSOE y Podemos es «el único que ha atacado al jefe de Estado, a la Justicia independiente, a la oposición democrática y al Estado de derecho. Cobran todos los meses para representar a la nación y trabajan todos los días para destruirla», lamentó. 

Ataques sutiles hacia Génova

Los ataques al PP fueron más sutiles, pero constantes durante un discurso hilvanado para que fuera calando como la lluvia fina: «Entre el último ministro de Hacienda y el actual solo hay una diferencia, una letra en sus apellidos», dijo sobre Montoro y Montero poco antes de pedir su apoyo a Casado pese a la «cada vez mayor distancia política que nos separa». El líder del PP no desvelará su voto hasta que suba hoy a la tribuna, aunque fuentes del partido indican que la dureza en la intervención de Abascal debe contribuir a decantar la decisión final hacia el no.

Casado no participó en la sesión de ayer, pero su figura estuvo presente también en el discurso de Sánchez, que cerró la pinza desde el otro lado. «Le invito a cortar con la ultraderecha, le pido formalmente que vote no en esta moción, usted no es el beneficiario, sino el blanco de este ataque. No basta con ponerse de perfil, no basta con abstenerse», recomendó.

El jefe del Ejecutivo intercaló sus pullas al PP con nuevas llamadas a la unidad, trasladando a Casado que con su rechazo a Abascal se abre una puerta para «encontrarnos y contribuir al necesario entendimiento que nos está pidiendo la sociedad».

Sánchez subió a la tribuna hasta en tres ocasiones con el ánimo de no «entrar en las provocaciones» y para desmontar los ataques de «la ultraderecha» en voz de «un falso patriota» y «un depredador sin valores y sin escrúpulos» que pretende «sembrar el odio» e ilegalizar «tres de las cuatro lenguas» del país.

Así, cuestionó que «reivindicase la Iglesia católica» al tiempo que «desprecia la figura del papa», que señalase la manifestación del 8M como uno de los principales focos de contagio del covid-19 cuando ese mismo día Vox celebró un acto multitudinario en Madrid, y en especial, su reivindicación de «los gobiernos del dictador Franco», que «se inclinó ante Hitler y que encarceló y ejecutó a miles de españoles». Sánchez reinterpretó una célebre cita atribuida a Unamuno tras estallar la Guerra Civil: «Hoy no convencerá como tampoco vencerá», pronosticó.

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