Trump completa el asalto conservador a los tribunales de Estados Unidos

Convierte la confirmación de la jueza Barrett al Supremo en un acto electoral

Dos niños se presentaron en la recepción de la Casa Blanca disfrazados de Donald y Melania Trump
Dos niños se presentaron en la recepción de la Casa Blanca disfrazados de Donald y Melania Trump

Nueva york / E. la Voz

Donald Trump consolida el giro conservador del Poder Judicial de EE.UU. a una semana de las presidenciales. La estrategia pactada con el Partido Republicano a su llegada a la Casa Blanca tuvo su broche de oro ayer con la confirmación de la jueza conservadora Amy Coney Barrett para ocupar la vacante de la magistrada feminista Ruth Bader Ginsburg en el Tribunal Supremo. Durante los últimos cuatro años, los republicanos han conseguido colocar a un ejército de jueces conservadores en los tribunales federales de apelaciones y voltear la mayoría ideológica en el Supremo durante décadas. Esto les dará más poder en los próximos años que la reelección de Trump el próximo martes.

El proceso exprés para sentar a Barrett en el tribunal ha irrumpido en plena campaña electoral y cuando más de 55 millones de estadounidenses han votado ya. El presidente, con todas las encuestas en contra y necesitado de una movilización en los estados clave, ha convertido la nominación en uno de sus argumentos de campaña. «Tengo tres jueces de la Corte Suprema. Tengo una grandiosa por venir», dijo el sábado durante un mitin de campaña en Circleville (Ohio).

Un legado judicial histórico, diseñado por el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, quien, a cambio, ha decidido ignorar los excesos del presidente. Trump tenía previsto escenificar su triunfo del asalto al Supremo con un acto de juramento por la noche en la Casa Blanca muy parecido al evento de presentación de la jueza, celebrado a finales de septiembre, que acabó con una decena de asesores contagiados por coronavirus.

Derechos amenazados

La pandemia sí hizo que los demócratas pidieran por carta al vicepresidente, Mike Pence, que se ausentara de la votación final por el riesgo que suponía su presencia, después de que varios de sus asesores dieran positivo por covid-19. Las horas previas fueron dramáticas para ellos. De nada sirvieron las maniobras de sus legisladores por paralizar una votación que consideran ilegítima en pleno proceso electoral. «El daño a la fe de los estadounidenses en estas instituciones podría ser duradero», alertó Chuck Schumer, líder de la minoría. Los demócratas temen que la mayoría conservadora de seis jueces contra tres suponga el fin del derecho al aborto legal, amenace la protección sanitaria de millones de estadounidenses que dependen del sistema de salud pública aprobado por Barack Obama, conocido como Obamacare, y decida sobre una potencial disputa por el resultado de las elecciones de este año.

En las audiencias de confirmación, los demócratas se toparon con un muro. La candidata se negó a especificar cómo se pronunciará sobre estos temas, mientras los republicanos mostraban su satisfacción por sus ideas provida y su interpretación textual de la Constitución de 1787.

Barret es la jueza federal número 220 confirmada bajo su presidencia. Además están Neil M. Gorsuch y Brett M. Kavanaugh, nombrados para el Supremo; 53 jueces de los tribunales de apelaciones; 162 magistrados de los tribunales de distrito; y dos a la Corte de Comercio Internacional de EE.UU. Por primera vez en 40 años, no hay vacantes en los tribunales, el 30 % se sientan en el estrado gracias a Trump. «¿Podéis creerlo? ¡Incluso yo no puedo creerlo!», exclama en sus mítines ante semejante proeza.

Los republicanos ven peligrar el control del Senado

e. b.

El miedo de los republicanos a perder el control del Senado aumenta cada vez que Donald Trump abre la boca. La agresividad de su retórica, las encuestas en su contra y la movilización de los estadounidenses para votar por adelantado apuntan a una posibilidad real de que los demócratas tomen el control del verdadero árbitro de la política estadounidense.

El poder que otorga esta Cámara se pudo comprobar ayer con la confirmación por parte de la mayoría republicana de la jueza Amy Coney Barrett para ocupar la vacante vitalicia del Tribunal Supremo. Se aseguran así una mayoría conservadora durante décadas. Dentro de una semana, además del cargo de presidente, se renueva también toda la Cámara de Representantes, que los demócratas tienen asegurada, y un tercio del Senado. Están en juego 35 sillas de un total de 100 senadores. Los electores tendrán que decidir sobre 23 sillones que ahora ocupan los republicanos y, al menos 12 de ellos se encuentran por detrás en los sondeos con un alto riesgo de perder su escaño. Los demócratas necesitan arrebatar cuatro de ellos para volver a controlar la Cámara. Solo uno de sus senadores, Doug Jones, representante de Alabama, va por detrás en las encuestas.

Los aires de cambio soplan a favor de los demócratas en el ala norte del Capitolio de Washington. La persona que más poder puede perder es Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en la Cámara, que lleva seis años controlando la política estadounidense. Cualquier reforma legislativa pasa por él. McConnell bloqueó todas las iniciativas de Barack Obama, después de que los demócratas perdieran la mayoría en el Senado en el año 2014. Y solo ha apoyado el recorte de impuestos de Donald Trump, así como el nombramiento de Barrett para ocupar el puesto dejado por la fallecida Ruth Bader Ginsburg.

En esta carrera a contrarreloj, los republicanos se están quedando sin tiempo para evitar la debacle. La mayoría se ha apartado de Donald Trump para hacer campaña por sí mismos. Mientras que los demócratas suman apoyos gracias a la movilización que les llevó a recuperar el control de la Cámara de Representantes en el año 2018.

Dos carreras acaparan toda la atención. En Carolina del Sur, el demócrata Jaime Harrison ha conseguido un récord de recaudación de 57 millones de dólares frente al republicano Lindsey Graham, presidente del Comité de Justicia del Senado, quien podría perder su silla tras 17 años.

La otra es la batalla que se libra en Texas entre el republicano John Cornyn y su rival M.J. Hegar, quien tiene la oportunidad de convertirse en el primer demócrata en representar al estado en 44 años. En Arizona, se espera que el voto latino y urbano decanten la balanza por los demócratas, después de que Trump ganara hace cuatro años con cuatro puntos de ventaja.

China sanciona a grandes firmas de defensa de EE.UU.

El Gobierno de China anunció ayer la imposición de sanciones contra grandes empresas armamentísticas de EE.UU., entre ellas Lockheed Martin y Boeing Defense, Space and Security (BDS), como represalia por la venta de armas a Taiwán valorada en 1.000 millones de dólares. La medida coincide con el inicio de una ofensiva diplomática del secretario de Estado, Mike Pompeo, para contrarrestar la creciente influencia de China en la región del Indo-Pacífico y en el sur de Asia. Ayer llegó a Nueva Deli con la intención de reforzar los lazos militares con la India. La gira continuará por Sri Lanka, Maldivas e Indonesia.

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