Desescalada de tensiones entre el PP y el Gobierno

La resaca de la moción de censura protagoniza la sesión de control al Ejecutivo

La diputada de Vox Macarena Olona, durante la sesión de control al Gobierno de este miércoles
La diputada de Vox Macarena Olona, durante la sesión de control al Gobierno de este miércoles

Madrid / La Voz

Aunque algo eclipsada por coincidir con la entrega de los Presupuestos y con la previa del debate y la correspondiente votación de la prórroga del estado de alarma, había una gran expectación puesta en la sesión de control al Gobierno de este miércoles. El gran aliciente estaba en comprobar si Pablo Casado mantenía el rumbo emprendido la pasada semana en la moción de censura, alejándose de Vox y suavizando el tono respecto a la gestión del Gobierno, o si bien el primer mano a mano entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición acababa como de costumbre: embarrado hasta el cuello.

La realidad es que el debate entre ambos fue más de guante blanco que de costumbre, lo que no impidió que aflorara la enorme distancia que sigue separando a los líderes de las principales fuerzas del país. La duración de la prórroga del estado de alarma, el intento de Sánchez de eludir el control parlamentario, el anteproyecto de los, en palabras de Casado, «ruinosos» Presupuestos que pretende aprobar el Gobierno dentro de unos meses, la renovación de los vocales del CGPJ, los ataques a la Casa Real por parte de los socios de coalición de Sánchez, la situación procesal del vicepresidente Iglesias... Los temas siguen estando ahí, pero el tono, al menos de momento, descendió de forma considerable.

Sin embargo, en el Ejecutivo lamentaban este miércoles que en el fondo nada había cambiado. Fuentes de Moncloa lamentaron el posicionamiento de los diputados del PP en el debate, acusándolos de faltar a la verdad o de tergiversar los temas en cada una de sus intervenciones. El vicepresidente segundo del Gobierno y secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, denunció desde su sillón azul la dureza de los representantes del PP, alegando que el viraje político emprendido por su líder la pasada semana había sido más efímero que «la mili de Abascal», dijo, empleando un recurso habitual con el que recuerdan al líder de Vox su incoherencia entre el amor que profesa a las Fuerzas Armadas y las prórrogas mediante las que consiguió eludir el por entonces servicio militar obligatorio.

De «cobarde» a «sumisa»

Y si hacia su lado izquierdo el PP asiste a una desescalada de tensiones, por el derecho se recrudece la batalla. Abascal no estuvo presente este miércoles en el hemiciclo, pero eso no impidió que los diputados de Vox aprovechasen para comenzar a ajustar cuentas con los populares tras el desencuentro de la pasada semana, con constantes alusiones a «la derechita cobarde» incrustadas entre sus preguntas de control al Ejecutivo. Los de Abascal se autoproclamaron como el «único» partido que ejerce labores de oposición al Gobierno tras la «domesticación» lograda por Sánchez sobre el PP, una derecha que, según la diputada Macarena Olona, la semana pasada dejó de ser cobarde para pasar a ser «sumisa, complaciente y contemplativa». «Sigan aplaudiendo como focas, que nosotros actuaremos de dique de contención», dijo. Ni a ella ni al portavoz del grupo parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros, les agradó el manifiesto firmado la pasada semana por las dos fuerzas del Gobierno con los grupos soberanistas y Más País en los que se demandaba a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, que sancionara los discursos con cargas «racistas, xenófobas o machistas».

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