Casado tiene dificultades para plasmar en hechos el nuevo viaje al centro del PP

Gonzalo Bareño Canosa
GONZALO BAREÑO MADRID, LA VOZ

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R.Rubio | Europa Press

La declaración del estado de alarma ha puesto a prueba la ruptura con Vox

01 nov 2020 . Actualizado a las 10:17 h.

El golpe de timón de Pablo Casado en el debate de la moción de censura, en el que rompió todos los puentes entre el PP y Vox para alejarse de las posiciones más derechistas y moderar el discurso del partido, no es el primero que ejecutan los populares. En 1999, cuando llevaba ya tres años gobernando, José María Aznar convocó el congreso que se conoció como el de «el viaje al centro». Antes incluso, en 1990, el congreso en el que Manuel Fraga cedió el testigo a Aznar se celebró bajo el lema «Centrados en la libertad». Una circunstancia que permitió al socialista Alfonso Guerra dejar una de sus frases más celebradas. «Llevan años viajando al centro y todavía no han llegado. ¿De dónde vendrán, que tardan tanto?», se preguntaba el histórico dirigente socialista para burlarse de la estrategia del PP para librarse de las connotaciones más derechistas.

Tres décadas después de aquello, Casado ha pasado de asumir el liderazgo del partido bajo el lema de «la derecha sin complejos», a dejar ese espacio y ese discurso a Vox para tratar de nuevo de ensanchar las bases del partido y ocupar todo el espacio de centroderecha existente entre el PP y Vox, lo que implica un claro intento de fagocitar a Ciudadanos, que hasta ahora se reivindicaba como el único representante del centro moderado.

¿Y en qué se ha traducido ese viraje de Casado, ejecutado en contra de la opinión de la mayoría de los votantes de su partido, que según las encuestas hubieran preferido una abstención e incluso un voto a favor de la moción de censura presentada por Santiago Abascal? La primera gran prueba de fuego para el líder popular ha sido la declaración del estado de alarma. Pese a descalificar en términos muy duros la pretensión del Gobierno de implantarlo por seis meses, la necesidad de marcar distancias inmediatas con Vox llevó a Casado abstenerse. El líder del PP intentó negociar con el Gobierno una reducción a cuatro semanas de la medida excepcional. Pero el presidente del Ejecutivo rechazó abrir esa negociación para mantener así al PP emparedado entre las presiones de Vox y las del PSOE y Unidas Podemos.

Lo ocurrido refleja las dificultades del PP para plasmar en hechos concretos la ruptura con Vox y el giro al centro. En Génova insisten, sin embargo, en que la estrategia es la acertada a largo plazo y ponen el acento en que ahora es Ciudadanos el que tiene dificultades para marcar territorio propio en el centro y se ve obligado a buscar un pacto con el Gobierno en los Presupuestos, incluso con Unidas Podemos, ERC y EH Bildu en la ecuación.

Los populares tratan de ensayar los pactos de Estado en Castilla y León y Andalucía

Ante las dificultades para que la ruptura con Vox se visualice en el Parlamento, y más teniendo a la vuelta de la esquina el debate de los Presupuestos, en el que no hay espacio para el entendimiento entre el Gobierno, Casado pretende poner en marcha en las comunidades en las que gobierna el PP el nuevo discurso sobre la necesidad de pactos entre los dos grandes partidos. Castilla y León, donde el popular Alfonso Fernando Fernández Mañueco gobierna con un discurso moderado y centrista, es un terreno propicio para ese plan. Los populares buscan un acuerdo con el PSOE para los Presupuestos autonómicos del 2021, a pesar de tener mayoría absoluta junto a Cs. Y en Andalucía, también Juan Manuel Moreno trata de escapar de la tenaza de Vox abriéndose a un acuerdo presupuestario con el PSOE y Adelante Andalucía. Algo que la socialista Susana Díaz no ve con malos ojos y que ha soliviantado a Vox.