«Este cierre va a ser morir en vida, el golpe definitivo para muchos negocios»

José Francisco Alonso Quelle
josé alonso VEGADEO / LA VOZ

ACTUALIDAD

El alcalde de Vegadeo, César Álvarez, dice que ahora toca cumplir y salir todos juntos de esta situación
El alcalde de Vegadeo, César Álvarez, dice que ahora toca cumplir y salir todos juntos de esta situación Pepa Losada

El Occidente astur, con menos contagios, asume con frustración las restricciones

03 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

A las dos de la tarde, Vegadeo (municipio asturiano de 3.926 habitantes, limítrofe con Ribadeo) presenta una imagen desangelada y triste, con las calles ensombrecidas por la lluvia. Los minutos pasan lentos, remoloneando, con un aire de somnolencia propia de un festivo de otoño (en Asturias ayer no fue laborable). Apenas hay movimiento, ni de gente, ni de coches en una localidad de marcado pulso comercial, que se abastece de la caída de clientela de varios municipios vecinos. En las terrazas de la calle Alameda, la travesía principal, en carpas de plástico suplementadas en las aceras, grupos de jóvenes, pocos, uno aquí, otro allá, apuran las últimas horas antes del cierre de la hostelería. A media mañana, el presidente asturiano, Adrián Barbón, confirmó los peores presagios, el cierre de la actividad económica no esencial en la región, también para el Occidente astur, la comarca vecina de Galicia, la menos afectada por el covid.

Entro en el Bar Asturias, un clásico de la hostelería local. Apenas hay gente, y un cliente amenaza con sestear apoyado en una mesa alta, desdeñando el discurso que a sus espaldas, en la pantalla de televisión, lee Barbón. «¿Es usted la dueña?», le pregunto a la mujer que me atiende. «No, mejor no serlo estos días», responde con una sonrisa amable. Amalia Gil es la propietaria: «Yo desde hace un par de semanas lo esperaba, que nos iban a cerrar». Y añade: «Pero es injusto». Amalia Gil, como tantos otros empresarios, lleva tiempo haciendo cuentas para cuadrar su negocio, con seis empleados: «Agosto se trabajó muy bien, pero a partir del 8 de septiembre bajó en picado. El sábado, que hay mercado, entras en el bar y te cae el alma a los pies».

El restaurante Asturias de Vegadeo, mientras el presidente asturiano comparecía en la televisión.
El restaurante Asturias de Vegadeo, mientras el presidente asturiano comparecía en la televisión. Pepa Losada

El argumento es que el Occidente asturiano tiene un nivel de contagios muy inferior al resto de Asturias. «Para lo bueno, cuando toca repartir, no contamos, pero para lo malo vamos los primeros», comenta César Álvarez, alcalde socialista de Vegadeo, que apela a la singularidad del Occidente asturiano, con ayuntamientos rurales y poco poblados. En Vegadeo hay en la actualidad entre cinco y seis casos de covid y el alcalde confiaba en que su comarca, o cuando menos los municipios con menos de 5.000 habitantes y fuera de alerta por covid, se librasen de las restricciones.

Frustración y resignación ante un futuro imprevisible son dos sentimientos que predominan en un Vegadeo que no es ajeno al debate de la estigmatización de la hostelería. Al lado del consistorio está La Flor, un local que tiene su fuerte en su terraza con 30 mesas. Una de las propietarias, Patricia Díaz, reconocía su decepción y censuraba lo que considera una ataque a la línea de flotación de las zonas rurales: «Somos siempre los grandes olvidados de Asturias y ahora tampoco tienen en cuenta nuestras circunstancias. Este cierre va a ser morir en vida, el golpe definitivo para muchos negocios».

«Nos meten a todos en el mismo saco»

Un jubilado lee el periódico en un bar de Vegadeo. «¿Y tú que opinas?», le pregunta la camarera. Contesta instintivamente: «Muy mal. La hostelería no es el foco de contagios. ¿Y por qué no es prioritaria? Basta ver el ánimo de la gente». Es otro argumento recurrido en los hosteleros, que pagan justos por pecadores. Ayer la actividad comercial en Vegadeo, por ser festiva, se limitaba básicamente a ese sector: Patricia Díaz, de La Flor, apuntaba: «Hablan de un cierre de quince días, pero van a ser más. Entiendo que hay que legislar para todos, pero no es justo que nos apliquen a esta zona las mismas medidas que al centro de Asturias. Ya tenemos cerrada la frontera con Galicia y si no hay actividad económica esto va a ser insostenible».

Su madre, Conchita Álvarez, una veterana hostelera de Vegadeo, dio otra clave: «Cuando cerramos en marzo teníamos el verano por delante, pero ahora lo que viene es enero, febrero... va a ser muy difícil salir».

La actividad languidece. En el Bar Asturias, la propietaria, Amalia Gil, señalaba: «Este es un bar de partidas, a estas horas habría cuatro o cinco mesas llenas de señores mayores jugando, y no volvieron desde marzo... Me preguntan cuándo van a volver a jugar y no sé que decirles». Y de fondo, un lamento y una esperanza del alcalde: «Ahora nos meten a todos los concejos en el mismo saco y algo hay que hacer para superar esta situación, pero a ver si cuando toque repartir dinero también nos tienen en cuenta».

El cierre de la frontera con Galicia frena la actividad económica

A Vegadeo se accede desde Ribadeo, franqueando el puente de Porto que cruza en río Eo, una infraestructura que se inauguró en 1863 y que mandó construir Isabel II. Es la frontera, la que existe en el papel, no en el día a día, aunque desde la semana pasada los asturianos tiene prohibido cruzar a Galicia. A media tarde una pareja de guardias civiles situada en las inmediaciones del puente da el alto a los coches que acceden a la villa asturiana, ignorando a los que salen. Es un control rutinario, escaso de efectivos y del que trasciende un cierto aire de indolencia. Y es que el sentido común invita a aplicar la norma con laxitud, en una zona mestiza donde las fronteras administrativas colisionan con la realidad, con familias divididas a uno y otro lado del Eo.

Fue lo que pidió, sin éxito, el alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez (BNG) a la Xunta y el Principado, que se tuviese en cuenta la singularidad de la comarca asturgalaica, con escasa incidencia del covid, para unificar normas: «Formamos unha comarca natural», sostiene.

El hecho es que la dependencia de Ribadeo de Asturias es muy alta. Desde la asociación de comerciantes ribadense se estima que un 60 % de las ventas son de clientes de la comunidad vecina. Pero hay otros concellos de A Mariña, como Foz, que cuentan con una importante comunidad de asturianos que tienen en el municipio su segunda residencia.

Si bien es cierto que quien más pierde con el cierre de la frontera es Galicia, Asturias también lo hace. Lo apunta el alcalde de Vegadeo, César Álvarez, defensor a ultranza de una suerte de corporativismo interregional con el argumento de que si le va bien al vecino también le va a ir bien a uno mismo: «Esta falta de movilidad con Galicia nos quita medio cuerpo», sentencia.

Y lanza un reto comunitario: «Tenemos que librar la Navidad y si eso implica cerrar en noviembre, y además está avalando por expertos, no queda otra que aceptarlo. Hay que tomar medidas, pero tampoco podemos vivir en una burbuja. La gente se está portando muy bien y entre todos tenemos que salir de esta».