Tener un compañero de mimos, la solución de Bélgica para llevar mejor el confinamiento
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Cada confinado podrá elegir a una persona que le visite en el domicilio, siempre la misma. En el caso de los que vivan solos podrán tener dos visitantes
12 nov 2020 . Actualizado a las 13:40 h.Cuando parece que las medidas para hacer frente a la pandemia no pueden ser ya más variopintas (cada país e incluso cada comunidad tiene las suyas propias) siempre aparece algún anuncio que las hace aún más diversas. La última medida que sorprendió al mundo es la de Bélgica, dada a conocer por su primer Alexander De Croo. Los belgas, que para hacer frente al embiste de la segunda ola viven en una situación de confinamiento casi total (que se prevé que se prolongue al menos hasta diciembre) decidieron crear la figura del «knuffelcontact», que puede traducirse al español como compañero de mimos.
¿De qué se trata? Tal y como informó De Croo, lo que se pretende es hacer una excepción a la norma de no mantener contacto físico con los no convivientes para preservar la salud mental de las personas que tienen que confinarse. De esta forma, y para hacer más llevadero el encierro domiciliario, cada ciudadano puede designar a alguien para que sea su compañero de mimos y le visite en casa pese al confinamiento. Eso sí, no se puede cambiar y siempre debe ser la misma persona. En el caso de los ciudadanos confinados que vivan en solitario pueden tener hasta dos compañeros de mimos distintos. No pueden recibirles a la vez, deben ir de uno en uno.
¿Qué ocurre en una casa con cuatro personas, padres e hijos por ejemplo? Cada uno de ellos puede tener su propio compañero de mimos, pero no pueden recibir la visita a la vez. Tendrán que turnarse para recibir a esas personas que les hagan más llevadero el confinamiento.
El anuncio de las autoridades belgas ha causado sorpresa en prácticamente todo el mundo. En algunos casos, se indicó que recuerda al que también hicieron desde los Países Bajos este mismo verano. Cabe recordar que ellos crearon la figura del seksbuddy, que se tradujo entonces como compañero de casa. En este caso, lo que se perseguía es que las personas confinadas pudiesen tener relaciones sexuales, eso sí, siempre con la misma persona. Ahora, en el caso belga, no se habla de sexo sino de tener a un compañero de mimos que alivie la soledad que suele representar el confinamiento domiciliario.