Ashley, la desconocida hija de Joe Biden

La joven utilizará su experiencia en causas sociales para apoyar a su padre


Nueva York

La Casa Blanca recibirá a sus nuevos inquilinos el 20 de enero de 2021. La mudanza de los Biden aportará aires renovados al centro del poder mundial. Con la marcha de los Trump, se espera que desaparezcan las cortinas doradas del despacho oval y los pasillos se llenen de caras nuevas. Uno de los reemplazos más llamativos será el de lvanka Trump, hija del presidente saliente, por Ashley Biden, la hija menor del presidente electo.

Ambas tienen la misma edad, 39 años, pero tanto su estilo como sus perfiles son totalmente distintos. La trágica vida familiar del futuro presidente había eclipsado la discreta presencia de Ashley. Hasta el sábado 7 de noviembre, cuando se hizo anunció la victoria del demócrata en las elecciones presidenciales tras cuatro días de agónico recuento. Todas las miradas se posaron entonces en la próxima «primera hija».

Nacida el 8 de junio de 1981, Ashley es la única hija de Joe y Jill Biden. Tiene tres hermanos mayores por parte de padre: Beau, quien falleció de un tumor cerebral en el 2015; Hunter y Naomi Christina, que también falleció con un año de edad en un accidente de coche junto a su madre, la exesposa del presidente electo, Neilia.

A diferencia de Ivanka, que alternaba la vicepresidencia del departamento inmobiliario de la Organización Trump con el reality show de su padre El Aprendiz antes de mudarse a Washington, Ashley ha dedicado gran parte de su vida a las causas sociales. «Mi padre ha sido un servidor público toda la vida; mi madre era maestra en una escuela pública, está en mi ADN», declaró en una entrevista con Glamour en el 2017.

Todos comenzó de niña cuando descubrió que su compañía de pintalabios favorita, Bonne Bell, experimentaba con animales. Como hizo Meghan Markle, con quien mantiene cierto parecido físico, contra un anuncio sexista de Procter & Gamble, Ashley transmitió sus quejas a la marca con una campaña de cartas. Poco después se involucró en la conservación de los delfines y convenció a su padre para aprobar la Ley de Información al Consumidor de Protección de Delfines de 1990. Ella misma hizo lobby ante los miembros del Congreso en favor de la legislación. Más tarde se graduó en la Universidad de Tulane y obtuvo una maestría en trabajo social de la Universidad de Pensilvania. En el 2012, se unió al Delaware Center for Justice, dedicado a la reforma de la justicia penal, como directora asociada antes de ser nombrada directora ejecutiva en el 2014. Ese mismo año, contrajo matrimonio con Howard Kerin, cirujano plástico y otorrinolaringólogo, en una boda interreligiosa judío-católica. Kerin tiene un papel no oficial en el equipo de respuesta a la pandemia.

La faceta más frívola de Ashley Biden no está exenta de compromiso. Hace tres años, lanzó la marca de ropa Livelihood con fines benéficos durante la semana de la Moda de Nueva York, donde recaudó 30.000 dólares para la Delaware Community Foundation Livelihood. Las sudaderas de Ashley pretenden poner la atención sobre la desigualdad de ingresos derivada de la injusticia racial, que ha avivado el movimiento Black Lives Matter.

Su nueva etapa como «primera hija» no la llevará con sus maletas directa a la Casa Blanca. Pero sí se espera que tome un papel relevante en la defensa de los problemas sociales a los que se enfrenta Estados Unidos. Durante la campaña presidencial de su padre organizó un evento en Wisconsin dirigido a animar al voto a las mujeres del estado. Esta es una pista sobre por dónde puede ir su influencia en Washington.

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