El mapa bancario español quedará concentrado en manos de tres gigantes

Ana Balseiro
ANA BALSEIRO MADRID / LA VOZ

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PEPA LOSADA

Las fusiones desde la última crisis reducirán de 45 a ocho las entidades

17 nov 2020 . Actualizado a las 17:51 h.

Temporada de bodas en la banca española. El último enlace en preparación -conocido en la tarde de ayer- entre el BBVA y el Banco Sabadell, dejará el mapa financiero patrio absolutamente irreconocible, si se compara con el que había en el 2008, antes del estallido de la última crisis. Entonces coexistían, entre bancos y cajas de ahorros, 45 entidades financieras, que próximamente, si no descarrilan las operaciones corporativas BBVA-Sabadell y Unicaja-Liberbank, quedarán reducidas a ocho: Santander, BBVA, Caixabank, Bankinter, Abanca, Unicaja, Ibercaja y Kutxabank. Además, tres de ellas serán auténticos gigantes: CaixaBank, tras hacerse con Bankia, con un volumen de activos en España de 664.000 millones; el banco resultantede la unión de BBVA y Sabadell, que de llegar a buen puerto alumbrará una entidad con 603.000 millones en suelo patrio; y Santander, que seguirá siendo líder indiscutible sumando el negocio internacional.

La posible fusión entre BBVA y Sabadell, desvelada horas después de que la entidad que preside Carlos Torres anunciara que la venta de su filial en Estados Unidos le dejaba la caja lo suficientemente saneada como para salir de compras, parece haberse precipitado por la que el pasado mes de septiembre protagonizaron Caixabank y Bankia, y se suma al casi eterno cortejo que viven Unicaja y Liberbank, cuyo desenlace -tras frustrarse en mayo del pasado año por desacuerdos en la ecuación de canje- también debería producirse en los próximos días.

Y es que, en un mercado tan difícil como el actual para los bancos, el único modo de mantener a flote el negocio pasa por ganar tamaño para reducir costes. El Banco Central Europeo (BCE) lleva tiempo insistiendo en que las fusiones son la única salida, así que apuesta por dar una nueva vuelta de tuerca a las concentraciones nacionales, para dar el salto a las transfronterizas en una segunda fase.

Asimismo, también la patronal del sector, la Asociación Española de Banca (AEB), admitía hace un par de meses como inevitable una nueva oleada de fusiones, incluyendo las transnacionales. Ayer mismo el vicepresidente del BCE y exministro de Economía, Luis de Guindos, advirtió nuevamente de que la pandemia perjudica la rentabilidad a largo plazo de los bancos europeos, que seguirá débil y no recuperará el nivel anterior a la crisis hasta el 2022. Por ello, instó a las entidades europeas a reducir más los costes para mejorar su eficiencia, y puso el foco sobre las fusiones para reducir el exceso de capacidad en el sector financiero del continente. «Los planes de fusiones nacionales en algunos países son una señal alentadora en este aspecto», aseguró.

Tipos y covid, tormenta perfecta

¿Qué se esconde detrás de la necesidad de reconcentrar el mapa financiero de España, en el que desde el 2208 el número de oficinas bancarias se ha reducido casi a la mitad (un 47 %, según la AEB) y los empleados un 35 %) El principal problema es la baja rentabilidad del negocio bancario, provocada por años de tipos de interés negativos que, además, no tienen visos de remontar a medio plazo. A este roto que las entidades llevan años intentando remendar sin éxito, se une ahora el revés inesperado de una crisis sanitaria que amenaza con disparar la morosidad y les obliga a provisionar, mermando sus beneficios. De este modo, si los ingresos no parece que vayan a crecer -cabe recordar que la proliferación de bancos virtuales y fintech introduce más competencia en el tablero-, la única opción que les queda a las entidades financieras tradicionales para mejorar su rentabilidad pasa por reducir los costes. ¿Cómo?

Sinergias para reducir costes

La respuesta está en las sinergias, el eufemismo que agrupa, a la vez, el mayor tamaño que propician las fusiones y la reducción de costes que suponen el cierre de la red de sucursales que se solape -con su plantilla- y la reducción de los servicios centrales. A todo lo anterior hay que sumar otro factor importante, que es la transformación tecnológica del sector, con un crecimiento imparable de sus clientes digitales, que hacen prescindible una buena parte de las oficinas físicas, como el confinamiento de primavera se encargó no solo de probar, si no también de acelerar.

Sin embargo, el nuevo proceso de concentración, al que los bancos se ven abocados, tiene un claro perdedor: los clientes. El fantasma del oligopolio del negocio vuelve a recorrer el mapa en el que una parte nada desdeñable de la ciudadanía reside: poblaciones sin sucursal física y donde no siempre es posible abrirle los brazos a la nueva competencia digital.

El siguiente movimiento: las fusiones transnacionales en el tablero europeo

El mismo día que el BBVA anunciaba la venta de su negocio en Estados Unidos, y pocas horas antes de que trascendiera que había retomado los contactos con el Sabadell de cara a una fusión, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, aseguraba que «sería muy importante» que se produjeran fusiones bancarias transnacionales.