El Congreso aprueba la nueva ley educativa con una ajustada mayoría

El PP advierte que limitará su aplicación en las comunidades que gobierna

La bancada socialista (en primera línea, segundo por la derecha, el gallego Guillermo Meijón, ponente de la ley) aplaude la aprobación de la nueva ley
La bancada socialista (en primera línea, segundo por la derecha, el gallego Guillermo Meijón, ponente de la ley) aplaude la aprobación de la nueva ley Europa Press

Redacción / La Voz

La ministra de Educación y FP, Isabel Celaá, reconoció ayer que le hubiese gustado que su ley educativa —oficialmente Lomloe, pero conocida por su apellido— hubiese sido aprobada inicialmente en el Congreso con más apoyo del que consiguió. Y es que la norma, que supone una enmienda a la totalidad a la Lomce, contó con el apoyo (casi) justo para una ley orgánica: 177 votos (necesitaba 176), aunque tenía el «comodín» de las abstenciones (17); en frente, se posicionaron 148 diputados. La Lomloe es, pues, una vez más, una ley educativa que tiene sus días contados, hasta que los partidos de derechas vuelvan a la Moncloa; de hecho, Sandra Moneo (PP) ya avanzó que su partido entorpecerá la aplicación de la ley, en la medida de lo posible, en las comunidades donde gobierne.

La Lomloe podría entrar en vigor este mismo año —aunque muchas medidas exigen períodos de transición— si ahora, en el siguiente paso, en el Senado, no tiene enmiendas y ya se aprueba definitivamente.

La esencia de la ley es la lucha contra el fracaso escolar, el principal problema de la educación española, muy vinculado a la desigualdad (la clase socioeconómica familiar es el principal predictor del éxito de un alumno). El ministro que diseñó la Lomce, José Ignacio Wert, apostó por los itinerarios (separar a los alumnos por rendimiento) para mejorar las cifras, pero no lo consiguió: 17 de cada 100 jóvenes españoles o no terminan la ESO o después no siguen estudiando; la UE quiere llegar al 10% este año, aunque para España ha puesto una meta más cercana, el 15%.

La Lomloe aborda esta lucha desde diferentes ángulos, aunque de poco servirá la ley si no se dota a la escuela de recursos:

Educación gratuita de 0 a 3. Es el gran igualador de oportunidades, y la Lomloe lo promociona aunque no lo impone, algo que las formaciones más a la izquierda le echan en cara a la nueva ley.

Repetición como último extremo. El fracaso escolar y la repetición van de la mano, y por eso la Lomloe exige todos los esfuerzos antes de hacer un alumnos se quede un año más en el mismo curso (la Lomce también, pero la práctica no era así). Los centros tienen que establecer planes de acompañamiento y orientación para que los alumnos no queden descolgados, y eso exige más profesorado.

Menos currículo pero más intenso. Es la otra cara de la moneda de la Lomce: mejor poco y bien que mucho y a toda prisa, sin poder pararse con quienes más lo necesitan.

Innovación pedagógica. Se insta a los centros a probar la fusión de asignaturas en la ESO, y el listado de materias obligatorias para todo el país es mínimo. En 4.º de ESO los estudiantes podrán tener una materia de investigación, al estilo del StemBach gallego. Esto exige profesores con formación específica.

Sin itinerarios. No hay una ESO para FP y otra para bachillerato, como la Lomce, ni se aparta a los estudiantes con peor rendimiento, a quienes se les diseñará una adaptación curricular; eso sí, mantiene la FP básica, propuesta de la Lomce que funciona muy bien si se aplica correctamente.

Bachillerato en tres años. Comunidades y ministerio deben definir en qué casos los alumnos pueden alargar la etapa a tres cursos, sin tener que repetir.

Pontón justifica la abstención del BNG: «Reflicte a nosa distancia con ese modelo educativo»

La líder del BNG, Ana Pontón, justificó la abstención de su formación en el Congreso en que el centenar de enmiendas presentadas por el diputado nacionalista Néstor Rego no fueron atendidas. «Esa abstención reflicte a nosa distancia con ese modelo educativo», ya que el Bloque solicitaba, entre otras cuestiones, una apuesta firme por la enseñanza pública frente a la concertada, una enseñanza laica, más financiación, la reducción de ratios y una mejora de las condiciones del personal docente. Pero la portavoz nacional del BNG cargó, sobre todo, contra la derecha y la extrema derecha, y en particular, contra Feijoo, al que acusó de «asfixiar o galego». Para Pontón, la pregunta que hay que hacerse es «canto galego menos quere o PP no noso país».

El instituto de análisis de Esade ve la ley positiva aunque le augura una vida corta

El Centro de Políticas Económicas de Esade analiza la Lomloe con un informe de lo positivo y negativo de la ley, que firma el experto en educación Lucas Gortazar. Explica primero que las leyes tienen un impacto muy lento, gradual y parcial «por lo que no podemos caer ni en el triunfalismo o catastrofismo».

Positivo

Destacan, en las que afectan al día a día en los centros: la reorganización de la primaria en ciclos, la vuelta a la diversificación curricular en secundaria, las medidas contra la repetición o el aligeramiento del currículo.

A nivel macro, valora muy positivamente las evaluaciones diagnósticas o las medidas contra la segregación escolar.

Negativo

El estudio se hace eco de la polémica sobre la retirada del término de «lengua vehicular», que recrudece la tensión entre comunidades. Del día a día de los centros, destaca el escaso avance en la profesionalización de la dirección de los centros educativos, la reforma de la carrera docente, la ampliación de la primera educación infantil y la mejora de la financiación así como el mantenimiento del título de ESO. A nivel global, la falta de consenso es el gran problema que Esade detecta en la ley.

El Congreso aprueba la Lomloe, la ley Celaá

Sara Carreira
La ministra de Educación, Isabel Celaá, en su escaño del Congreso
La ministra de Educación, Isabel Celaá, en su escaño del Congreso

La normativa sale adelante con 177 votos a favor, 148 en contra y 17 abstenciones

El Congreso de los Diputados acaba de aprobar de forma inicial la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (Lomloe), conocida como ley Celaá, y lo hace con una votación ajustada aunque con la holgura de las abstenciones: 177 votos de apoyo (uno más del necesario) y 148 en contra ( PP, Cs y Vox, CC, la CUP, el cántabro PCR y UPN), además de 17 abstenciones, entre ellas la del BNG.

No ha habido novedades en las intervenciones en el debate de la Lomloe, que está ya en el pleno del Congreso para su aprobación inicial; el primer paso ha sido aceptar el dictamen de la comisión de Educación (una votación que se hará al final de la jornada). Hubo anuncio de abstenciones, pocas, como la de Tomás Guitarte (de Teruel Existe, quien agradeció el esfuerzo por la escuela rural en el articulado) o Albert Botran (CUP), pero sobre todo mucha polarización. Lo que dijo José María Mazón (PRC cántabro) de que la enmienda de la lengua generaba un conflicto innecesario («un paso más hacia la independencia», comentó), lo redondeó Sergio Sayas (UPN) calificando la Lomloe como una «ley de sectarismo» y un ataque a lo individual, además de un «un pago al radicalismo» y lo completaron Ciudadanos, PP y Vox con sus apreciaciones. Marta Martín (Cs) dijo que se politizaba la inspección, se mercadeaba con Bildu, ERC y el PNV, y anunció recursos ante la Comisión Europea y el Tribunal Constitucional por «todos los atropellos de una ley que es una auténtica barbaridad». Joaquín Robles (Vox) habló de «culminación de la degeneración» comenzada por la Logse, de una «exaltación confusa de la identidad sexual».

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