Londres y Bruselas han pactado todo menos la pesca y la competencia

Johnson y Von der Leyen hablarán esta semana, según la prensa británica

Michel Barnier, a su llegada a una reunión negociadora en Londres
Michel Barnier, a su llegada a una reunión negociadora en Londres

LOndres / E. La Voz

Tras meses de un tira y afloja que ha estado aderezado con reproches de lado y lado; y sonoros amagos de enviar todo al garete, las negociaciones entre el Reino Unido y la UE, para pactar su relación futura tras el brexit, parece que nunca han estado tan cerca de terminar en acuerdo. Sin embargo, eso no quiere decir que el riesgo de un divorcio abrupto haya desaparecido, porque a menos de cinco semanas de que se termine el período de transición las diferencias en asuntos como la pesca y la competencia empresarial continúan siendo las mismas.

«Cada día estoy revisando pedazos de los textos y he visto que ha producido un genuino progreso», dijo el domingo el ministro británico de Economía, Rishi Sunak. Las palabras del funcionario vinieron precedidas de las de la secretaria general de la Comisión, la letona Ilze Juhansone, quien el viernes aseguró a los embajadores de los Veintisiete que se había producido «algunos avances» en temas como los transportes, la energía y la cooperación policial y judicial.

La prensa británica incluso aseguró el fin de semana que el 95 % de los temas ya están pactados. Esto, de acuerdo a unos documentos que Juhansone habría distribuido entre los diplomáticos en Bruselas. Sin embargo, en los mismos papeles se alerta que el riesgo de que todo fracase sigue ahí, porque las partes han sido incapaces de hallar vías para acercar posiciones en asuntos como la pesca, la competencia y la gobernanza del posible pacto.

Sunak dejó claro también que un divorcio abrupto sigue sobre la mesa, al afirmar que, aunque un acuerdo «ciertamente es lo preferible», su Gobierno no está dispuesto a suscribir uno «a cualquier precio». Para Londres la posibilidad de permitir que los pescadores comunitarios sigan faenando en aguas británicas y fijar medidas para evitar que los subsidios que dé a sus empresas se puedan convertir en competencia desleal y los pasos para resolver las disputas futuras parecen representar un costo muy alto, incluso tan elevado como para arriesgar el 45 % de sus exportaciones, el 53 % de sus importaciones y el 25 % de los ingresos de sus bancos e instituciones financieras.

Para complicar más el asunto, el contagio con covid-19 de un miembro del equipo negociador comunitario la semana pasada ha forzado a continuar esta fase crucial de las conversaciones vía teleconferencia. «El tiempo es poco. Las diferencias importantes se mantienen, pero seguimos trabajando duro por lograr un acuerdo», dijo ayer el negociador comunitario, Michel Barnier.

Estos esfuerzos de última hora hacen que muchos crean que se puede evitar una ruptura abrupta. Uno de ellos es el primer ministro irlandés, Micheál Martin, quien este lunes aseguró que para el final de esta semana podría haber «un borrador del acuerdo».

El premier Boris Johnson y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, tienen previsto mantener esta semana otra videoconferencia para rematar el asunto.

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