Violentas protestas en Francia, con 67 agentes heridos y 95 manifestantes detenidos

Redacción / La Voz

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Disturbios en París, en la manifestación contra la ley de seguridad que prepara el Gobierno francés
Disturbios en París, en la manifestación contra la ley de seguridad que prepara el Gobierno francés DPA | Europa Press

De las protestas de los «chalecos amarillos» a las manifestaciones contra la ley de Seguridad Global, la calle no ha dado tregua al presidente Macron

06 dic 2020 . Actualizado a las 18:11 h.

La violencia enturbia en las calles de Francias con las manifestaciones contra la ley de seguridad que prepara el Gobierno, en las que 67 agentes resultaron heridos. El ministro francés del Interior, Gérarld Darmanin, indicó este domingo que 95 personas fueron arrestadas el sábado en las marchas.

Darmanin acusó a radicales violentos de los disturbios que provocaron la quema de coches y la destrucción de mobiliario urbano y escaparates durante las protestas. En París, según dijo el ministro en su cuenta de Twitter, 48 policías y agentes resultaron heridos, además de un bombero, mientras que 25 personas, dos de ellas menores, fueron arrestadas. Este es el mayor balance del centenar de ciudades donde estaban convocadas manifestaciones contra la polémica ley.

La manifestación de la capital contra la ley de seguridad del Gobierno se saldó con importantes enfrentamientos entre radicales y las fuerzas del orden, que recibieron proyectiles y utilizaron gases lacrimógenos.

Los convocantes de las protestas consideran que no es suficiente el anuncio del Gobierno de retirar el artículo 24 de su ley, que controla la grabación y difusión de imágenes de fuerzas del orden, lo que fue considerado como un ataque a la libertad de prensa y de expresión.

El Ejecutivo anunció el pasado miércoles que ese artículo será totalmente revisado y el presidente francés, Emmanuel Macron, aseguró el viernes que en su nueva formulación no estará prohibido grabar y difundir imágenes de policías y gendarmes.

Pero los convocantes mantienen la presión porque no se fían de la nueva redacción y exigen la retirada total de una ley que comienza su trámite parlamentario, según informa la agencia Efe.

Las manifestaciones se producen en un contexto creciente de crítica al presidente Macron por lo que se consideran ataques a las libertades fundamentales, algo que negó el viernes en una entrevista con el medio digital Brut.

El presidente reconoció algunas actuaciones violentas de la policía que consideró «inadmisibles» y que, dijo, serán sancionadas, pero señaló que en su mayor parte las fuerzas del orden francesas actúan con mesura y dentro de las reglas deontológicas. 

De las protestas de los chalecos amarillos a las recientes manifestaciones contra la ley de Seguridad Global, pasando por las huelgas de transportes y las movilizaciones contra la reforma de las pensiones, la calle no ha dado tregua al presidente francés Emmanuel Macron en los tres años y siete meses que lleva en el Palacio del Elíseo, informa Beatriz Juez, de la agencia Colpisa. En otoño de 2018 y buena parte de 2019, el movimiento de los chalecos amarillos puso en jaque al Gobierno francés con sus protestas, muchas de ellas muy violentas. Este movimiento social sin estructura, sin ideología clara y sin líderes, organizado a través de las redes sociales, nació en las rotondas de la Francia rural, se extendió por todo el país, e incendió los Campos Elíseos en París con sus protestas. Un año después de la revuelta de los chalecos amarillos, la calle volvió a desafiar a Macron con huelgas en los transportes públicos y protestas contra la reforma de las pensiones en todo el país. Los sindicatos se movilizaron. Más de 800.000 personas exigieron el 5 de diciembre de 2019 la retirada de la polémica reforma de las pensiones. Durante esta movilización, Francia batió su récord con 51 días consecutivos de paros en los transportes públicos contra la reforma de las pensiones, la huelga más larga desde Mayo del 68. Macron se ha visto obligado por la crisis del covid-19 a aplazar sine die la reforma de las pensiones, aprobada en marzo en primera lectura por la Asamblea Nacional.

El Gobierno francés quiere acabar con el complejo sistema de pensiones en Francia, fusionando los 42 regímenes actuales en uno solo. Quiere establecer un sistema universal de pensiones, en el que por cada euro cotizado se tenga derecho a la misma pensión. Macron quiere acabar así con los «regímenes especiales» que permiten, por ejemplo, a los trabajadores de la empresa de ferrocarriles SNCF y del metro de París, jubilarse antes o con mejores condiciones que el resto de trabajadores franceses. Por eso, estos empleados fueron los que más se movilizaron el año pasado contra la reforma de las pensiones.