Ultimátum de la UE a Hungría y Polonia para desbloquear los presupuestos

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

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FRANCOIS LENOIR

Si no levantan el veto antes del miércoles lanzarán el fondo de recuperación sin ellos

07 dic 2020 . Actualizado a las 17:15 h.

La paciencia de la UE se ha agotado. Los Gobiernos europeos ni quieren ni pueden esperar más para alumbrar el fondo de recuperación Next Generation EU (750.000 millones de euros). La recuperación de economías como la española dependen enteramente de estas ayudas que ascenderán a 140.000 millones (hasta 72.000 millones a fondo perdido). Por eso hoy han lanzado un ultimátum a los dos países díscolos (Hungría y Polonia) que siguen vetando los presupuestos de la UE para los próximos siete años, de los que depende el fondo para poder salir a los mercados a buscar financiación: «Necesitamos tener señales claras de Hungría y Polonia hoy o mañana a más tardar, si no las tenemos probablemente tendremos que pasar al escenario 'B'», aseguraron fuentes comunitarias a Europa Press. Los líderes de la UE necesitan llegar a la cumbre de este jueves con los deberes hechos porque es la última del año y el fondo tiene que estar en funcionamiento desde el 1 de enero. 

No habrá regateos ni rebajas de última hora. La cláusula para congelar los fondos a quienes pongan en peligro el Estado de derecho (ambos países tienen expedientes abiertos por la deriva antidemocrática de sus Gobiernos) seguirá en pie a pesar de sus protestas y chantajes. ¿Qué pasa si ambos países insisten en poner la zancadilla a los presupuestos y, por consiguiente, las ayudas a la recuperación? La UE avanzará sin ellos al coste que sea. Para eso, los equipos jurídicos han estado trabajando a destajo para poder vislumbrar alternativas para sortear a Hungría y Polonia. Hay al menos tres opciones que se barajan sobre la mesa. 

La primera es hacer una réplica del acuerdo del fondo, sellado en el mes de julio, y conseguir avales de los Estados miembro para que la Comisión Europea pueda salir a los mercados a financiar deuda. Algo así como el programa SURE que ha utilizado Bruselas para financiar los ERTE y cese de actividad de autónomos. 

La segunda alternativa es crear un acuerdo intergubernamental como el que se forjó en la pasada crisis para crear el fondo de rescate MEDE. El problema es que exigiría mucha más preparación y tiempo de negociación. 

La tercera vía es la «cooperación reforzada». Se trata de un mecanismo para sortear el bloqueo de una minoría es casos de extrema necesidad. Basta con que nueve países presenten la iniciativa del fondo de recuperación (una réplica) y se sumen el resto de Estados miembro. Según los técnicos comunitarios, sería perfectamente posible.

Consecuencias

El veto de Hungría y Polonia no solo tiene trascendencia política, la preocupación ahora se centra en lo económico. España, por ejemplo, ya ha adelantado en sus Presupuestos Generales del Estado para el 2021 una partida de 27.000 millones de euros. Aunque Bruselas cree que solo llegarán 6.400 millones este año, la cuantía podría reducirse si se acumulan más retrasos en la puesta en marcha del fondo, para el que ni siquiera hay todavía un reglamento que aclare cómo funcionará (criterios, gestión, vigilancia y control de resultados). Parlamento Europeo y Consejo siguen negociado, aunque creen que podrán tener lista la guía para antes de fin de año. 

De sortear a Hungría y Polonia, el fondo de recuperación podría ir avanzando terreno, pero la UE tendría que prorrogar el presupuesto del 2020 y aplicar un sistema en el que cada mes solo se podrá gastar una doceava parte de las cuentas de este año. Además de conllevar importantes recortes (que Bruselas cifra en hasta 30.000 millones de euros), esto supondría que no se podrían comprometer pagos para todos los programas europeos para los que hay que renovar la base legal, lo que afecta a partidas como la Política de Cohesión, el nuevo programa de Salud y Erasmus.