Lo que sabemos sobre las vacunas chinas contra el coronavirus

Jane Li QUARTZ

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María Pedreda

Tiene doce candidatos y los más avanzados se probaron en un millón de personas

14 dic 2020 . Actualizado a las 12:01 h.

En los inicios de la pandemia, los fabricantes de medicamentos de todo el mundo comenzaron una carrera para ofrecer una vacuna segura y eficaz contra el coronavirus. El 16 de marzo fue administrada la primera dosis de la firma estadounidense Moderna. Ese mismo día, aunque unas horas antes, la primera de una vacuna china contra el covid-19 había sido inyectada a voluntarios en la ciudad de Wuhan.

La semana pasada, el Reino Unido se convirtió en el primer país occidental en autorizar el uso generalizado de una vacuna desarrollada por Pfizer y la firma alemana BioNTech, después de que estas presentaran los datos de la etapa final del ensayo ante su regulador de medicamentos. Y las primeras dosis comenzaron a administrarse el pasado martes.

En los meses intermedios desde el comienzo de los ensayos y la administración de las primeras dosis, varias de las empresas que más avanzaron en el esfuerzo por proporcionar una vacuna han publicado datos preliminares sobre la eficacia y la seguridad de sus productos. Mientras tanto, los fabricantes chinos no han hecho públicos datos sobre los resultados de la etapa final de las pruebas, a pesar de que algunas de sus terapias ya se están utilizando en cientos de miles de personas, incluso fuera de los ensayos clínicos. Y varios países han aprobado su uso de emergencia.

El pasado 4 de diciembre, Wang Junzhi, subdirector del grupo de trabajo para el desarrollo de estos medicamentos en China, afirmó que el país tiene más de 600 millones de dosis listas para ser administradas este año y prometió un «anuncio importante en las próximas semanas». El comentario de Wang se produjo días después de que Sun Chunlan, viceprimer ministro chino, diera instrucciones a las farmacéuticas para que estuvieran preparadas para producir las inyecciones en masa.

El lanzamiento de las vacunas de China, como las de EE.UU. y Europa, tendrá un impacto importante no solo en los esfuerzos globales para detener la pandemia, sino también en el panorama diplomático internacional, dado que Pekín ha prometido a los países en desarrollo el acceso prioritario a sus dosis.

Así es como están las cosas con respecto a las fórmulas desarrolladas en el país asiático, incluido lo que sabemos sobre su seguridad y eficacia, y cuán ampliamente se han administrado hasta ahora. De las doce vacunas contra el covid-19 en desarrollo en China, cuatro candidatas -de tres compañías- se encuentran en un punto avanzado de la fase 3, la etapa final de los ensayos clínicos.

Dos de las vacunas están siendo desarrolladas por el Grupo Farmacéutico Nacional de China (Sinopharm). Para una de ellas, conocida por las iniciales BBIBP-CorV, la unidad de la CNBG en Pekín está colaborando con el centro para el control y la prevención de enfermedades chino, mientras que la otra vacuna está siendo desarrollada por una unidad en Wuhan.

Las vacunas de Sinopharm fueron las primeras entre las chinas en comenzar ensayos generalizados en humanos, comenzando a mediados de julio en los Emiratos Árabes Unidos. Este mes, la empresa Sinovac, que está desarrollando una vacuna llamada CoronaVac, también comenzó las pruebas de la última etapa de los ensayos en São Paulo, Brasil.

En septiembre, otro jugador importante, CanSino Biologics, anunció que su vacuna, desarrollada conjuntamente con una unidad de investigación militar china, había entrado en ensayos de fase 3 con el objetivo de inocular a 40.000 voluntarios.

La tecnología utilizada para las vacunas es diferente a las desplegadas por Moderna y Pfizer, que usan ARN mensajero (ARNm), un material genético que da a las células las instrucciones para montar defensas contra un virus que no está allí.

Sinopharm y Sinovac, en tanto, están desarrollando vacunas covid inactivadas, un enfoque que se usa a menudo en el desarrollo de otras fórmulas y que genera inmunidad mediante el uso de una versión muerta del coronavirus. Por su parte, la vacuna de CanSino, como la candidata de AstraZeneca, utiliza una versión debilitada del virus del resfriado común para provocar anticuerpos contra el covid-19. Al igual que las otras, se administran en dos dosis durante un plazo de entre 14 y 28 días.

La CNBG realizó en septiembre una muestra de la vacuna contra el covid de Sinopharm en una feria comercial en Pekín, aunque, para ser francos, no se ha dado mucha información. Sin embargo, eso no ha impedido que algunas de las vacunas se utilicen ampliamente en el país. Según el presidente de la empresa, Liu Jingzhen, en China más de un millón de personas han recibido inyecciones de las dosis de Sinopharm, en el marco de un programa de uso de emergencia.

La etapa final de los ensayos clínicos se ha realizado en gran medida fuera del país.

Ensayos clínicos con 60.000 voluntarios en diez países

Unos 60.000 voluntarios de diez países han sido inoculados con el producto de Sinopharm, como parte de los ensayos clínicos, según Liu. En tanto la vacuna de Sinovac ha sido ampliamente probada en Brasil, Indonesia y Turquía, y los científicos que trabajan en ella publicaron algunos hallazgos de etapas anteriores del ensayo en la revista científica The Lancet.

Si bien ninguna de las compañías chinas ha revelado resultados preliminares de eficacia y seguridad de sus ensayos finales, los médicos brasileños dicen que podrían publicar esos datos para la vacuna de Sinovac en las próximas semanas. Tanto Sinopharm como Sinovac parecen estar avanzando codo a codo.

La subsidiaria de Sinopharm, CNBG, presentó una solicitud a la Administración de Alimentos y Medicamentos para su aprobación regulatoria este mes, según informes de los medios chinos. Aunque no está claro para cuál de sus dos candidatas fue la solicitud o si lo hizo para ambas. Mientras tanto, los reguladores brasileños han dicho que esperan que la CoronaVac de Sinovac, obtenga la aprobación regulatoria en China este mes.

Sinovac, por ejemplo, tiene una planta de 20.000 metros cuadrados que eventualmente podrá producir 300 millones de dosis al año, según su presidente. Sinopharm, por su parte, tiene instalaciones en Wuhan y en Pekín con las que puede producir 2,2 millones de dosis al año. Ambos desarrolladores han dicho que esperan que el producto esté disponible comercialmente antes de que acabe el año.

Si bien aún no hay un precio oficial para las vacunas, una ciudad china ofreció la de CoronaVac a los trabajadores esenciales por unos 60 dólares (unos 49 euros), por las dos inyecciones. En agosto, Sinopharm aseguró que las dos dosis de sus vacunas no costarían más de 145 dólares (120 euros).

Las vacunas desarrolladas por China constituyen actualmente una porción muy pequeña de los pedidos globales anticipados de más de 7.000 millones en compras confirmadas, la mayoría de las cuales han sido para las candidatas de las multinacionales Pfizer, Moderna y AstraZeneca.

 © 2020 Quartz. Distribuido por Tribune Content. Traducción, Lorena Maya