Biden pide «pasar página» tras certificar el Colegio Electoral su victoria

Esperanza Balaguer NUEVA YORK / E. LA VOZ

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Joe Biden, durante su discurso tras haber sido confirmado vencedor de las elecciones en Estados Unidos
Joe Biden, durante su discurso tras haber sido confirmado vencedor de las elecciones en Estados Unidos MIKE SEGAR | REUTERS

Trump se queda sin opciones, pero sigue avivando el fantasma del fraude electoral

15 dic 2020 . Actualizado a las 18:05 h.

Nunca antes en la historia de Estados Unidos la certificación de los resultados de las elecciones presidenciales había acaparado tanta atención. Este ritual administrativo usualmente anodino se convirtió este lunes en un símbolo de la resistencia del sistema electoral estadounidense frente a los intentos de Donald Trump de anular los resultados.

Desde primera hora de la mañana en la costa este, los miembros del Colegio Electoral de los diferentes estados se reunieron para emitir sus votos y formalizar así la victoria del demócrata Joe Biden como legítimo presidente número 46 y a la senadora Kamala Harris como vicepresidenta. Las votaciones fueron retransmitidas en directo por todas las cadenas del país, mientras Trump continuó con sus acusaciones de fraude electoral a través de Twitter desde la Casa Blanca.

El destino de Trump quedó sellado a las 17.00 horas en la costa este (23.00 horas en España) tras la adjudicación de los 55 votos en California. En el sistema electoral de EE.UU., el voto individual de cada ciudadano elige a los 538 compromisarios del país, repartidos entre los estados en función de su peso en el Congreso, quienes votan por el presidente. Biden consiguió 6 millones de votos más que Trump, lo que le otorgó 306 votos electorales frente a los 232 de su rival, de una mayoría necesaria de 270.

Pero tanto el presidente como algunos republicanos planean seguir la batalla contra los resultados en la sesión del 6 de enero en el Congreso cuando las dos Cámaras ratificarán el escrutinio. Son los mismos que apoyaron la fracasada cruzada legal de Trump para revertir el resultado electoral, que este lunes se llevó el último varapalo con el rechazo del Supremo de Wisconsin a una demanda para invalidar 200.000 votos.

El asesor del presidente, Stephen Miller, advirtió en una entrevista con Fox que un «grupo de compromisarios alternativos» se reunirían en varios estados claves para emitir sus votos a favor del republicano. Esto sucedió en el disputado territorio de Georgia, donde Biden se convirtió en el primer demócrata en ganar en 28 años con una diferencia de 20.000 papeletas. Trump pretende llevar estos resultados al Congreso para mantener vivo el fantasma del fraude.

Biden aplaude que el Supremo no colaborase con Trump en su «asalto» a la democracia

Poco después del anuncio del Colegio Electoral, Biden dio un discurso televisado. El presidente electo pidió a sus compatriotas «pasar página» y  a Trump que reconozca la derrota, para unirse de cara a los inmediatos desafíos que enfrenta el país. «Nosotros, el pueblo, votamos. Se mantuvo la fe en nuestras instituciones. La integridad de nuestras elecciones permanece intacta. Ahora es el momento de pasar página. Unirnos. Sanar», dijo.

«Una vez más, en Estados Unidos prevaleció el Estado de derecho, nuestra Constitución y la voluntad del pueblo. Nuestra democracia presionada, puesta a prueba, amenazada, demostró ser resistente, verdadera y fuerte», recalcó en su intervención, recogida por Europa Press.

El futuro inquilino de la Casa Blanca ha manifestado que «en Estados Unidos, los políticos no toman el poder, la gente se lo concede» y ha asegurado que «la llama de la democracia» no podrá ser apagada ni por una pandemia, ni por «un abuso de poder».

Biden también se ha referido en su discurso a la que ha sido también la mayor derrota judicial de Trump desde que comenzó a difundir sus teorías de fraude electoral, la negativa del Supremo a admitir a trámite la demanda interpuesta por el fiscal general del estado de Texas, que buscaba invalidar millones de votos.

El líder demócrata ha criticado que un grupo de «funcionarios electos» tratara de borrar a través del Supremo «los votos de más de 20 millones de estadounidenses» y así «entregar la Presidencia a un candidato que perdió el voto electoral y el voto popular en todos y cada uno de los estados cuyos resultados pretendían revertir».

«Es una posición tan extrema que nunca antes la habíamos visto. Una posición que se negó a respetar la voluntad del pueblo, se negó a respetar el Estado de derecho y se negó a honrar nuestra Constitución», ha dicho Biden, quien ha visto la decisión del Supremo como «una clara señal hacia el presidente Trump de que no formarán parte de un asalto sin precedentes a nuestra democracia».

Protección policial

La jornada estuvo marcada por las medidas de seguridad adoptadas para proteger a los comisarios en los estados claves ante las amenazas recibidas por personas anónimas que apoyan las teorías de la conspiración electoral. La Policía escoltó a los electores en Míchigan y Pensilvania, mientras que en Wisconsin y Arizona la ubicación de las votaciones se mantuvo en secreto hasta el último momento. A pesar de las presiones, uno a uno, los estados que cambiaron a Trump por Biden en noviembre certificaron su decisión.

El epicentro de las intimidaciones volvió a ser Míchigan, donde las autoridades cerraron el Capitolio por «amenazas creíbles de violencia». El ambiente comenzó a caldearse el sábado por la tarde cuando decenas de manifestantes armados se presentaron en casa de la secretaria del Estado, Jocelyn Benson, en Detroit para intimidarla con consignas a favor de Trump. «Estamos ante una jornada histórica, vamos a seguir protegiendo el proceso electoral a pesar de las provocaciones», declaró Benson, a la CNN. «Es un gran día para la democracia», añadió.