El paciente está ahora totalmente recuperado y podrá llevar una vida normal en su aldea de Marruecos
18 dic 2020 . Actualizado a las 13:14 h.Un paciente de 30 años procedente de Marruecos y afectado por una severa deformidad facial ha sido intervenido por el cirujano Pedro Cavadas, quien le ha practicado tres cirugías para extirpar una tumoración gigante que hacía que la cara llegara por debajo de la cintura.
El caso de Ali Amnad Rifi, de 30 años, que ha sido intervenido en el Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre de Valencia de una forma severa de neurofibromatosis con gran deformidad esquelética y facial, será presentado este viernes en rueda de prensa.
Al paciente, con una severa deformidad facial izquierda, se le han realizado tres cirugías para llevar a cabo la extirpación de una tumoración gigante que hacía que la cara llegara por debajo de la cintura. El paciente está ahora totalmente recuperado y podrá llevar una vida normal en su aldea de Marruecos, según fuentes del centro hospitalario, que indican que el tipo de tumor, su tamaño y la dificultad de manejo anestésico lo convierten en un caso muy singular.
Cavadas suma un nuevo hito a su trayectoria en el campo de la cirugía constructiva. En el 2018 reconstruyó la columna vertebral del joven guatemalteco Wilmer Arias, que estaba tetrapléjico tras recibir una bala perdida en el cuello mientas jugaba en una calle de su país junto a sus primos cuando tenía 9 años. Su situación empeoró con úlceras por todo el cuerpo, la más grave en la zona del sacro. Tras la operación, Wilmer permanece sentado y continúa su vida desde una silla de ruedas, con ligera movilidad de brazos y manos.
Hace unos meses consiguió que Enol, un joven asturiano de 23 años que estaba postrado en una silla de ruedas pudiese caminar otra vez. Cuando la historia de Wilmer saltó a los medios de comunicación, la madre de Enol decidió ponerse en contacto con Cavadas para explicarle el estado de su hijo, que sufría el síndrome de Warkamy. Se trata de una enfermedad que genera malformaciones en distintas partes del organismo. En el caso concreto del asturiano, afectó a los tendones, que quedaron bloqueados y no crecían al mismo ritmo que el resto del cuerpo. Como consecuencia de esta anomalía, solo pudo andar hasta los 3 años. Las múltiples operaciones que se realizaron durante las últimas dos décadas solo consiguieron reducir el intenso dolor que le causaba la enfermedad, pero el diagnóstico era siempre el mismo: no podría caminar jamás.
Cuando la madre de Enol se puso en manos de Cavadas empezaron a llegar las buenas noticias. Le explicaron que el caso de su hijo no era tan complejo como el de Wilmer, ya que no existía ninguna lesión medular. La esperanza asomó cuando el propio doctor le aseguró que Enol podría volver a caminar tras una operación que debía colocar la rótula en su sitio. La esperanza ha terminado por materializarse. La ciencia ha dado un paso de gigante y Enol ya puede caminar.