Google, acorralado por una cascada de denuncias antimonopolio

C. P. REDACCIÓN / LA VOZ

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MIKE BLAKE

Hasta 10 Estados de EE.UU. lo acusan formalmente de ser juez y parte en el mercado publicitario on-line

17 dic 2020 . Actualizado a las 13:43 h.

Al gigante de Internet, Google, le crecen los enanos. No en la red, que la tiene dominada, sino en los tribunales. Mientras la Comisión Europea anunciaba esta semana sus planes para trocear empresas tecnológicas si violan las normas antimonopolio -en lo que incurrió hasta en tres ocasiones la multinacional norteamericana-, los fiscales generales de 10 Estados de EE.UU. se preparaban para acudir este miércoles ante la Justicia y denunciar el abuso de posición dominante de Google en el mercado de los anuncios on-line. Según las pruebas recabadas, la compañía habría tejido desde el 2007, con la compra de DoubleClick, un entramado para aplastar a cualquier competidor y hacerse con el control absoluto de los anuncios. 

Quien no está visible en Google no existe, porque es sin duda el mayor motor de búsquedas del mundo, sin rival. Aprovechando esta ventaja -que habría cosechado presuntamente a base de dinamitar iniciativas como las que pusieron en marcha algunos editores para no depender excesivamente del gigante tecnológico-, Google ha conseguido mantener el dominio sobre las comisiones abusivas que cobra a quienes quieren visibilizar sus productos o contenidos a través de su tecnología. Algo que, según empresas damnificadas, habría inflado los precios finales a los consumidores que compran a través de la plataforma digital. Además le acusan de haber llegado a un acuerdo con Facebook para repartirse el mercado publicitario y limitar la entrada de otros competidores. «Si el libre mercado fuera un partido de béisbol, Google se habría posicionado como lanzador, bateador y árbitro», denunció el fiscal general de Texas, Ken Paxton, según recoge el New York Times

La situación es especialmente sangrante para sectores como el editorial. El magnate de los medios de comunicación, Rupert Murdoch, se quejó de que la multinacional devora buena parte de los ingresos que genera la visibilización de contenidos de prensa, pero no aporta absolutamente nada a su creación. Tanto es así que, mientras Google ha ido creciendo exponencialmente, las redacciones han ido mermando. 

El caso podría derivar en sanciones económicas y hasta en la partición de la empresa. La Ley Sherman (1890), la Ley Clayton (1914) y la Ley de Comisión Federal de Comercio (1914) conforman el gran arsenal con el que los fiscales acudirán al juicio. Bajo estas leyes se consiguieron disolver grandes conglomerados como el del gigante monopolístico del petróleo, Standard Oil, o el rey del tabaco, American Tobacco Company. La primera se dividió hasta alumbrar 34 firmas distintas, entre ellas Exxon y Chevron

Las multas a Google podrían ascender a 100 millones de dólares por cada delito, pero si la situación se considera extraordinaria, podrían exigirle el doble de sus ganancias o pérdidas causadas por su actitud monopolística.

Esta no es la única denuncia a la que se enfrenta la multinacional. En el mes de octubre el Departamento de Justicia y 11 Estados llevaron a la tecnológica ante los jueces por destruir la competencia durante dos décadas para mantener el monopolio de los motores de búsqueda y controlar qué anuncios aparecen en sus resultados. Además, hay otro caso en ciernes que, según el NYT, podría presentarse en los próximos días. 

A los problemas legales de Google, que en la Unión Europea ya acumula multas de más de 8.000 millones de euros por abuso de posición dominante, se suman los de Facebook, que tendrá que rendir cuentas ante la justicia norteamericana después de que la denunciaran las semana pasada por destruir a la competencia. ¿De qué forma? Como suelen hacer cuando alguien se adelanta: con la compra de empresas rivales jóvenes que todavía no cuentan con el poder financiero para poder progresar en un entorno donde el poder está tan concentrado. 

Las cosas podrían cambiar de ahora en adelante. La Unión Europea está blindando su legislación para frenar los pies a la expansión descontrolada de estas empresas, cuyas prácticas no solo han creado vínculos de dependencia entre los usuarios y sus servicios sino que han contribuido a deteriorar el entorno empresarial, impidiendo que progresen competidores. Estados Unidos, después de dos décadas de mirar hacia otro lado, también está presionando para echar mano de las polvorientas leyes antimonopolio y poner orden en la selva digital.