La decisión de Francia de interrumpir el tráfico marítimo de mercancías y personas por el canal de la Mancha hace saltar las alarmas en el Reino Unido
22 dic 2020 . Actualizado a las 08:46 h.La cercanía de las fiestas navideñas hacía prever que multitud de británicos acudieran a los supermercados estos días. Sin embargo, la decisión del Gobierno francés de cortar el paso de ferris y de trenes entre Calais y el puerto británico de Dover ha hecho saltar por los aires todas las estimaciones, pues ante el temor de que se produzca un desabastecimiento de alimentos miles de personas se han agolpado a las puertas de los comercios para pertrecharse de provisiones para las fiestas y más allá, como ya ocurrió al inicio de la pandemia.
El anuncio de la cadena Sainsbury’s de que podría quedarse sin lechuga, brócoli, coliflor y cítricos en los próximos días, si el cierre galo se prolonga, ha ayudado a propagar el pánico. De nada valieron los mensajes enviados desde el Consorcio Británico del Comercio (BRC), donde afirmaron que las distintas compañías tenían los inventarios necesarios para las celebraciones.
El primer ministro, Boris Johnson, pidió a sus compatriotas calma y trató de rebajar la gravedad de la situación. «Las demoras [en el comercio] solo afectan a Dover, por el que solo pasan el 20 % de las importaciones y exportaciones del Reino Unido. La mayoría de los alimentos y medicinas siguen llegando y saliendo», dijo, al tiempo que agregó: «La gente puede comprar normalmente».
La decisión de París de interrumpir el tráfico marítimo de mercancías y personas por el canal de la Mancha, para así evitar la propagación de la nueva cepa del coronavirus detectada en el sur de Inglaterra, cogió por sorpresa a Londres. Así lo admitió ayer el ministro británico de Transportes, Grant Shapps, quien en una entrevista a la cadena Sky News calificó la medida de «sorprendente».
Nada más conocerse el bloqueo, Johnson convocó a su gabinete Cobra (de crisis) para analizar la situación e inició contactos con las autoridades galas para levantarlo, algo que dijo que esperaba ocurriera en las próximas horas, sin precisar más.
Pero mientras Londres buscaba reabrir el tráfico marítimo y el eurotúnel, debió tomar medidas para atender a los cientos de camiones que quedaron varados. «De 500 camiones que había en las cercanías de Dover ahora hay 174», dijo Shapps, quien sostuvo que la mayoría de los vehículos de carga eran europeos que buscaban volver a sus países. El grueso de los transportes fueron desviados a un aeropuerto en Kent, el cual fue habilitado como aparcamiento.
Varados como Tom Hanks
Pero como si las compras nerviosas y los atascos en las autopistas no fueran suficientes, la decisión del grueso de los países europeos, incluida España, de interrumpir sus vuelos con el Reino Unido convirtió los aeropuertos británicos en improvisados campamentos, donde miles de pasajeros terminaron recreando escenas de la película La terminal, que protagonizó Tom Hanks.
La medida española generó diversas reacciones entre los españoles residentes en el Reino Unido. «Deberíamos quedarnos y evitar que nos pase como al chico que ha llegado a Barajas con la PCR negativa y ha dado positivo allí», escribió Laura Lopena en un grupo de Facebook de emigrantes. «Preocupaos más cómo vais a volver después, porque se avecina un cierre total», apostilló Raúl Rodríguez. El temor de los ciudadanos es que no hay un plazo para levantar las restricciones. Y puede ser aún peor.